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Piernas felices: ¿por qué usar medias y calcetines de compresión?

Pensadas para contrarrestar el sedentarismo de oficina o el desgaste de las jornadas largas de pie, estas prendas dejaron atrás su look ortopédico y hoy vienen en colores y diseños para el uso diario. Qué es la compresión graduada, quién debería usarla y qué ofrece hoy el mercado local.

Foto: Pawi

¿A quién no le ha pasado? Piernas pesadas al final del día, tobillos hinchados después de un vuelo, un cansancio que no se va ni sentándose. Son síntomas asociados al trabajo de oficina y a las jornadas largas de pie, y ayudan a explicar por qué las medias de compresión dejaron de ser un artículo ortopédico para convertirse en un producto de bienestar cotidiano. En Chile, distintas marcas están haciendo de su uso un hábito diario, con materiales más amables y diseños modernos.

Durante años, la kinesióloga Ro Fontecilla atendió a domicilio casos de salud linfática. En ese trato directo con cada paciente se encontró una y otra vez con el mismo vacío: no existían medias de compresión funcionales que respetaran la diversidad de cuerpos sin sacrificar estética ni confort. Así nació Pawi, a fines de 2024, vendiendo calcetines de compresión graduada directamente a sus pacientes, pero con un look alejado de lo ortopédico.

¿Qué es la compresión graduada?

La compresión graduada es una tecnología textil de lógica simple: aprieta más en el tobillo y menos a medida que sube por la pierna. Así empuja la sangre de vuelta hacia el corazón, en vez de dejar que se acumule en las piernas por efecto de la gravedad. Es el mismo principio que usa la medicina para tratar problemas circulatorios, aunque en los últimos años se ha extendido al uso preventivo, gracias a fibras más suaves, un mejor calce y paletas de color pensadas para el día a día.

La intensidad se mide en milímetros de mercurio (mmHg), la misma unidad que se usa para la presión arterial: a mayor número, más fuerte es la compresión. Pawi, por ejemplo, trabaja con bambú premium, transpirable y termorregulador, en un nivel intermedio de 18 a 25 mmHg, y acaba de sumar la línea Wide Calf para pantorrillas anchas. “Es una excelente alternativa para viajes largos, personas con problemas de circulación leves, mujeres con lipedema y embarazadas. No es una compresión médica, sino una propuesta de bienestar, autocuidado y lifestyle para el día a día, y una buena opción para quienes no toleran los materiales sintéticos”, cuenta su fundadora.

Otra marca chilena, Fortaleza, apuesta por un rango más alto, de 20 a 30 mmHg, con su calcetín Hard Day, pensado para acompañar jornadas de hasta 14 horas. Su diseño llega sobre la rodilla, con costura plana anatómica para evitar puntos de presión y refuerzos en la punta y el talón. Según la marca, su diferenciador es BIOFRESH-T™, una tecnología antibacteriana dirigida a un público que prioriza la resistencia y el rendimiento de la prenda.

¿Sirven todo el año?

Con el cambio de estación aparece una de las preguntas más frecuentes: ¿qué pasa cuando sube la temperatura? Para la fundadora de Pawi, la respuesta está en el material. El punto es clave en verano, cuando el calor dilata las venas y aumenta la retención de líquidos en las piernas. Un tejido que respira permite mantener la contención sin la sensación sofocante del nylon tradicional. “A diferencia del nylon y los materiales sintéticos, que pueden sentirse insoportables con el calor, el bambú se adapta bien a las altas temperaturas”, señala Fontecilla.

Foto: Pawi

¿Y de noche? ¿Y en un avión?

Su uso tiene un límite claro: las horas de sueño. La indicación es sacárselas antes de ir a la cama. “La compresión funciona porque contrarresta la gravedad, que empuja la sangre hacia las piernas. Al dormir acostados, esa fuerza deja de actuar en contra del flujo y la media pierde su efecto. Existe, además, un riesgo de efecto torniquete si queda mal puesta, aunque es muy poco frecuente. Los viajes son distintos: en un vuelo largo, aunque la persona duerma, sigue sentada, así que la recomendación es mantenerlas puestas siempre. Es justamente en los viajes donde más importa usarlas”, explica la doctora Máyerling Borrero, cirujana general y vascular.

¿Más presión es siempre mejor?

No necesariamente. Un número más alto de mmHg no significa un mejor producto, sino una herramienta pensada para otra necesidad. “La compresión dependerá siempre de la gravedad de cada caso. En condiciones iniciales se usan presiones menores; en casos más graves, como cuando hay úlceras, se utilizan compresiones mayores”, agrega Borrero.

Los rangos más moderados están pensados para el uso preventivo y diario, en personas sin una condición diagnosticada. Elegir más presión de la necesaria tiene costos: puede resultar incómodo, marcar la piel o, en personas con ciertos cuadros, como problemas circulatorios arteriales en vez de venosos, no ser recomendable en absoluto.

En ese segmento moderado se ubican los calcetines de compresión KIMA, con una compresión graduada de 15 a 20 mmHg, un rango suave pensado para el uso diario. Vienen en tallas de la S a la 2XL en colores lisos y estampados y están fabricados con una mezcla de bambú, nylon y elastano que los hace fáciles de poner. Para que duren más, recomiendan lavarlos del revés, en ciclo delicado y con agua a menos de 40 °C, sin cloro ni suavizante, y secarlos al aire, sin secadora.

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