Política

La Moneda desafía a Bachelet y Kast reactiva el debate sobre su legado

El Presidente advirtió que cualquier retorno al debate presidencial deberá abrir también una revisión de las políticas públicas de sus gobiernos. En Palacio creen que su irrupción responde más a la presión de su sector que a una definición personal.

La historia, al menos para José Antonio Kast, ya tiene un antecedente. En agosto de 2024, cuando Michelle Bachelet comenzaba a reaparecer en las encuestas como una eventual carta presidencial de la izquierda, el entonces candidato republicano salió a instalar públicamente una eventual disputa con la exmandataria.

“Algunos le tienen miedo. Algunos no quieren hablar de ella. Otros quieren evitarla. Pero nosotros no. Le damos la bienvenida a Michelle Bachelet a la carrera presidencial”, dijo Kast en un video difundido en sus redes sociales.

En esa oportunidad, agregó que, a diferencia de la elección de 2013, Bachelet tendría que hacerse cargo de las políticas implementadas durante sus dos gobiernos y de los problemas que, a juicio del entonces candidato, arrastraba el país.

“Vamos a ocupar cada espacio para recordarle a los chilenos que Bachelet es la gran responsable de la destrucción y estancamiento de Chile”, sostuvo entonces.

La disputa, finalmente, no se produjo. Bachelet no fue candidata y Kast terminó imponiéndose en la elección presidencial de 2025, convirtiéndose en Presidente de la República. Pero casi siete meses después del inicio de su administración, sin embargo, la exmandataria volvió a abrir la puerta a una carrera por La Moneda.

Esta vez lo hizo desde Concepción. En una entrevista con TVU, le preguntaron directamente si, siguiendo la lógica de que “no hay segunda sin tercera”, existía la posibilidad de una nueva candidatura presidencial. Después de unos segundos de silencio y entre risas, Bachelet respondió: “Yo creo que sí. Yo creo que sí”.

José Antonio Kast y Michelle Bachelet

La exmandataria, eso sí, cuidó de no presentar la respuesta como el lanzamiento de una candidatura.

En la misma conversación explicó que desde Fundación Horizonte Ciudadano ha trabajado para acercar a distintos sectores progresistas y sostuvo que continuará haciendo todo lo que esté a su alcance para promover la unidad del sector.

En La Moneda no cuestionan que Bachelet mantenga actividad política ni que eventualmente evalúe una nueva candidatura.

De hecho, recuerdan que el propio Kast comenzó a recorrer nuevamente el camino hacia La Moneda apenas asumió Gabriel Boric, después de haber perdido frente al actual exmandatario en el balotaje de 2021. Para el Ejecutivo, por lo mismo, sería difícil cuestionar que una figura política quiera volver a competir.

Lo que sí genera escepticismo entre quienes siguen de cerca el escenario político de Palacio es que la señal entregada por Bachelet constituya, a esta altura, una decisión real de competir en 2029. La lectura que circula es que su irrupción responde a una presión de su sector más que a un convencimiento personal. Además, se instala la crítica sobre que no contribuye a la renovación de liderazgos en la izquierda.

Esa misma operación, plantean en el oficialismo, también puede terminar siendo funcional a la derecha. El retorno de Bachelet al debate presidencial vuelve a poner el foco sobre una figura que Kast ya había escogido como contraparte durante la campaña anterior y que permite reabrir una discusión sobre el balance de sus dos gobiernos.

La exmandataria, además, ya había dado señales de que su retiro de la carrera por la Secretaría General de Naciones Unidas no significaría su salida de la vida pública. Tras la decisión del gobierno de Kast de retirar en marzo el respaldo chileno a su candidatura, Bachelet siguió manteniendo presencia en la contingencia nacional. Hace poco, de hecho, protagonizó junto al expresidente Gabriel Boric una arremetida conjunta contra la adhesión de Chile al denominado “Escudo de las Américas”, iniciativa impulsada por Estados Unidos.

La relación entre Kast y Bachelet, de hecho, quedó marcada por ese episodio. Tras asumir, el Presidente tomó contacto con la exmandataria y le comunicó que no continuaría apoyándola como país en su carrera a Naciones Unidas por el análisis que se había hecho de la pertinencia de su candidatura y el riesgo de que fuese vetada en el Consejo de Seguridad del organismo.

Tras deponer su candidatura hace algunas semanas, el gobierno reafirmó dicha postura. Sin embargo, el mandatario tuvo un gesto: se comunicó con ella y la invitó a una reunión a La Moneda.

Ahora, con Bachelet nuevamente instalada en la discusión presidencial, queda abierta la incógnita de si aquella cita pendiente finalmente se concretará bajo este nuevo escenario.

La respuesta de Kast a la posibilidad de una nueva candidatura llegó este jueves, desde Valdivia, durante el Encuentro Empresarial del Sur.

Sin confrontar directamente a Bachelet, el Presidente aprovechó la pregunta para instalar otro eje: el de la evaluación de las políticas públicas de los gobiernos anteriores.

“Esta ansiedad que se da en temas presupuestarios también se da en temas políticos y algunos ya están pensando en la próxima elección”, dijo. Luego, con una referencia a su propia trayectoria electoral, agregó: “Yo decía la tercera la vencida y aquí estoy, con perseverancia, con coraje”.

Luego optó por un tono más institucional: “Yo creo que es legítimo, y es muy bueno tener distintos liderazgos. Es muy bueno para un país tener buenos liderazgos”.

Y complementó: “Lo que sí hay que dejar asentado siempre es si las políticas públicas que se llevaron adelante en las décadas anteriores fueron las correctas o no las correctas. Y eso hay que evaluarlo”.

Kast enumeró entonces algunos de los asuntos que, a su juicio, deben ser revisados: la reforma tributaria, la reforma laboral, la reforma educacional y la situación de las fronteras. “Todos aquí, hace un año atrás, coincidimos que el tema de la seguridad, el tema de la inmigración era un drama real de nuestra nación. Y enfrentamos una crisis laboral, enfrentamos una crisis migratoria, una crisis educacional, una crisis de crecimiento”, cerró.

En el oficialismo, en todo caso, hay más análisis. Algunos plantean que la irrupción de la exmandataria si bien afecta principalmente a la izquierda -porque creen significará coartar el posicionamiento de nuevos liderazgos-, también reconocen que su figura traslada la atención pública hacia ella. De esta forma, la agenda del gobierno, consideran algunos, podría verse opacada. Además, al volver a la política interna, Bachelet también podría comenzar a cuestionar abiertamente al Ejecutivo.

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