Política

Pedro Araya (PPD): “La negativa de la oposición no tiene que ver con Quiroz, sino con una decisión del FA y el PC a la que se plegó el Socialismo Democrático”

Al contrario de lo que han planteado desde la izquierda, el senador dice que está dispuesto a aprobar la megarreforma, pero que el Presidente Kast y sus ministros deberán ceder en aspectos importantes del proyecto, sobre todo los medioambientales.

Pedro Araya, senador PPD. Pablo Vásquez R.

Sin prensa ni asesores, el miércoles, en el piso 14 del Senado en Valparaíso, almorzaron durante más de una hora los cuatro representantes que hoy tiene el PPD en la Cámara Alta -Pedro Araya, Loreto Carvajal, Ricardo Celis y Ximena Órdenes- y los ministros del Interior, Claudio Alvarado, y de Hacienda, Jorge Quiroz.

El menú de ese día era un contundente asado alemán, pero varios de los comensales pidieron una ensalada o algo más liviano para conllevar una compleja conversación en torno a la megarreforma, el proyecto insignia del Presidente José Antonio Kast.

Araya cuenta que, sin rodeos, fueron directo al grano: a diferencia del resto de los parlamentarios de oposición, están dispuestos a apoyar la idea de legislar -votación prevista para este miércoles- si el gobierno hace modificaciones sustantivas al proyecto. Por esta disposición, entre otras discrepancias internas, es que la semana pasada, sin anuncio previo, la oposición lo sacó de la Comisión de Régimen Interno.

“Fue una reunión bastante cordial y en una primera aproximación los ministros se mostraron abierto a analizar los cambios y ver si podemos tener algún punto de acuerdo en esta materia”, cuenta el senador por Antofagasta.

“Planteamos que la rebaja de impuestos debe ser compensada, de forma tal que no se vea afectado el gasto social, principalmente en el sector salud y funcionamiento de hospitales. Y en el tema de la invariabilidad tributaria, dijimos que 25 años era mucho”, agrega el abogado.

Para Araya, sin embargo, la arista económica de la llamada ley miscelánea no es la más importante. Su voto -explica- dependerá de las modificaciones que Quiroz esté dispuesto a realizar a los temas medioambientales y la llamada permisología. “Se está desmantelando la institucionalidad ambiental que se ha construido a lo largo de los años, dejando una verdadera asimetría en favor de las empresas, más que en la defensa de las comunidades y el medioambiente”, advierte.

¿Cómo vio a Quiroz? ¿Cree que se abre una opción de acuerdo ahora que empieza la discusión particular?

Lo que pasa es que el gobierno tiene un problema. El gobierno hoy tiene los votos para aprobar su reforma, sin llegar a ningún tipo de acuerdo.

¿Ese es un problema para el gobierno o para la oposición?

Para el gobierno, porque el Presidente Kast ha dicho que quiere darle estabilidad a la economía, pero ningún inversionista va a invertir en Chile sabiendo que esta es una reforma de un sector político y no tiene legitimidad en la oposición y en la ciudadanía. Porque el próximo gobierno, que probablemente no va a ser de derecha -podrá ser alguien de centroizquierda, más dura o un independiente-, puede borrar todo lo que ha hará el Presidente Kast.

¿Si no tiene votos de la oposición va a ser una reforma sin legitimidad?

Sí, porque sería una reforma que se construyó solamente desde la derecha. Esas son las reformas que tienden, en general, a ser modificadas rápidamente. Las que han perdurado en el tiempo son las transversales, que han tenido un amplio apoyo en el Congreso.

¿No es un problema para la oposición que el gobierno ya tenga los votos y, por lo tanto, ser irrelevante en la discusión?

Más que un problema para la oposición, es una oportunidad de plantear y definir qué tipo de oposición queremos ser, especialmente qué es lo que quiere hacer el Socialismo Democrático. Todos sabemos que Kast tiene mayoría en la Cámara de Diputados y en el Senado, por lo tanto, el tema es cómo la oposición es capaz, frente a esta realidad práctica, de posicionarse e instalar temas y mejorar los proyectos, entre otras cosas.

Y hasta ahora, ¿cómo ha actuado la oposición en este escenario?

Hay un problema que es mucho más estructural, que no tiene que ver necesariamente con la megarreforma, sino con la redefinición de qué se entiende por centroizquierda y quién es quién. Para nadie es un misterio que el presidente Boric ganó la elección apoyado en la segunda vuelta por el Socialismo Democrático, pero nunca logró cuajar o generarse una coalición única. Hubo una tensión permanente durante todo su gobierno.

Que no se solucionó...

Que no se solucionó y hasta el día de hoy no se soluciona. Y esa tensión sigue. Entonces, más que la forma en cómo hoy la oposición está enfrentando la megarreforma, la pregunta de fondo es cómo se va a redefinir la oposición. Y en eso es donde el Socialismo Democrático tiene que reconstruir mucho más camino, porque se abandonaron muchas banderas, producto de lo que hacía el Frente Amplio y prácticamente se desconoció lo que había sido la Concertación o la Nueva Mayoría.

¿Cuál esperaría que fuera la actitud del Socialismo Democrático ante la megarreforma?

Que estuviera dispuesto a conversar y no dando portazos antes de sentarse con el gobierno. Porque buena parte de los logros que tuvo la centroizquierda con el Socialismo Democrático a lo largo de la historia, después que se recuperó la democracia, se generó en base a los acuerdos que se hicieron con la derecha. Tenemos que aprender qué cosas hicieron que el Socialismo Democrático fuera valorado por la gente. Creo que una de las principales era la capacidad de lograr acuerdos.

Pedro Araya: “Mi impresión es que ya se instaló en el gobierno que esta reforma no puede ser aprobada solo con los votos de la derecha”. Pablo Vásquez R.

“La oposición pisó el palito”

¿Usted es uno de los senadores que pueden inclinar la balanza a favor del gobierno esta semana cuando se vote la idea de legislar en general?

Lo he dicho en público y en privado, y se los transmití al ministro Quiroz y al ministro Alvarado: estamos disponibles a votar a favor de la megarreforma, sabiendo que este es un mal proyecto, en la medida en que el gobierno se abra a corregir aquellos temas que son estructurales.

¿Cuáles son sus líneas rojas?

Una de las líneas rojas y que probablemente es el corazón de la reforma es lo que hay en relación con los temas ambientales y la permisología.

¿Más que la rebaja tributaria?

Mucho más, porque probablemente va a ser bastante más fácil llegar a acuerdos en los temas tributarios, pero no así en el tema ambiental. Este proyecto está desmantelando la institucionalidad ambiental que se ha construido en el país en los últimos 30 años. En esto el gobierno tuvo la habilidad de instalar que el tema central de la reforma es el tributario. Y como el tema ambiental y la permisología son más bien de carácter técnico, me atrevo a decir que la oposición pisó el palito y nos enfrascamos en una discusión tributaria.

¿Qué es, a su juicio, lo más grave que plantea el proyecto?

Hay varios temas. Por ejemplo, ¿qué ocurre cuando el gobierno o la autoridad dicta un mal permiso? Existe lo que se llama la invalidación administrativa. Eso se elimina, lo que me parece un error, porque si el Estado dicta mal una resolución o se equivoca, debería poder corregirla, hoy día no va a poder. Dos, todo lo que dice relación con las atribuciones de los tribunales ambientales, que se limitan absolutamente. Hoy parte importante del poder que tienen los tribunales ambientales radica en poder, por ejemplo, paralizar una obra cuando hay discusión de los efectos ambientales que tiene. Si este proyecto se aprueba, esa paralización va a ser por un tiempo limitado. Y puede ocurrir que no se resuelva el juicio, se inicie la obra, se cause el daño ambiental y después no hay cómo reparar. El tema del seguro por la resolución de calificación ambiental, que son aprobadas por el Ejecutivo y que después son revocadas en sede judicial. Yo creo que también hay un problema respecto de cómo está construida esa figura.

Raúl Soto, el presidente de su partido, ha sido duro con el gobierno. ¿Usted, como PPD, no teme que lo acusen de salirse de la fila?

Bueno, a esta altura de la vida... ¿Qué le hace otra raya al tigre? Hay que recordar que tengo una historia personal de defender principios y convicciones más allá de las imposiciones del partido. Yo sé que esto puede generar una molestia en el PPD. Esperamos conversar con Raúl Soto, porque además le hemos hecho ver la necesidad de que si el PPD se quiere posicionar no puede ser vagón de cola ni del Partido Socialista ni del Frente Amplio. Y la megarreforma es una oportunidad de que el PPD aparezca haciendo una propuesta seria y concreta al país.

O sea, ¿usted está de acuerdo con lo que dijo el ministro Alvarado, que llamó al Socialismo Democrático a no someterse al PC ni al Frente Amplio?

No puedo negar que tiene razón en sus dichos. Efectivamente, el Socialismo Democrático se desdibujó producto de someterse a lo que querían el Frente Amplio y el PC. Y nos dimos cuenta a poco andar que nos desdibujamos absolutamente. Hoy la gente no entiende o no sabe qué es el Socialismo Democrático.

¿Usted ve a la oposición unida frente al gobierno?

La oposición está siendo oposición, pero de distintos ángulos. No se ha logrado generar un trabajo conjunto que permita decir somos una sola oposición. Y porque mientras no se redefine qué es el Socialismo Democrático, qué es el Frente Amplio, cuál es el espacio de cada uno en esta nueva centroizquierda, va a ser muy difícil tener un trabajo conjunto.

“Le hemos hecho ver a a Raúl Soto la necesidad de que si el PPD se quiere posicionar no puede ser vagón de cola el PS ni del Frente Amplio. Y la megarreforma es una oportunidad de que el PPD aparezca haciendo una propuesta seria y concreta al país”.

No hay un contrapeso efectivo de la oposición al gobierno.

Efectivamente, no hay un contrapeso.

De todas formas, lo que se ve es que la megarreforma ha actuado como un parche ante las divisiones que hay en la oposición.

Exactamente, hoy día es un parche, porque el Frente Amplio logró instalar que había que rechazar. El Socialismo Democrático, en vez de salir a contrastar, se sumó mayoritariamente a esta posición del Frente Amplio sin ver razones y sin detenerse en aquellos temas que eran centrales de la discusión.

“Quiroz sigue con la lógica del mundo privado”

¿Complica la actitud que tiene el ministro Quiroz a parlamentarios que quieren tener una actitud más dialogante?

No conocía al ministro Quiroz antes de que fuera ministro, salvo algunos documentos que había leído de él. Creo que lo que le falta es el conocimiento del mundo político. Él viene del sector privado, de asesorar empresas, hacer clases, pero pareciera ser que no ha tenido nunca un relacionamiento directo con el mundo político, que tiene otras lógicas. Y eso, probablemente, es lo que ha generado los roces, la franqueza que tiene al decir ciertas cosas que probablemente un ministro las piensa, pero no se las dice a un parlamentario, le adorna la fiesta un poquito. En cambio, Quiroz no tiene mucho filtro cuando habla, porque sigue con la lógica del mundo privado.

¿Eso ha generado una animadversión por parte de la oposición a sentarse a conversar?

Yo creo que esa negativa no tiene que ver con la personalidad del ministro Quiroz, sino con una decisión que el Frente Amplio y el PC tomaron al comienzo de la reforma y a la que se plegó el Socialismo Democrático sin mucha razón.

Los senadores PPD se comprometieron a entregar una propuesta la próxima semana, y que el gobierno les responda antes del miércoles, cuando se vote en general. ¿Es posible que sea tan rápido?

Yo creo que van a contestar, mi impresión es que ya se instaló en el gobierno que esta reforma no puede ser aprobada solo con los votos de la derecha. Ellos saben que el efecto que puede tener esa reforma va a ser pan para hoy y hambre para mañana. Efectivamente, si ellos ganan, va a ser por uno o dos votos. Pero saben que esa reforma, a la vuelta de tres años, perfectamente, si gana alguien de centroizquierda, la vamos a revisar completa.

¿Eso lo ha transmitido el propio gobierno? ¿El ministro Quiroz?

No, pero uno entiende por las señales que han dado de sentarse a conversar, de tratar de tener un diálogo con todos los comités de senadores, a fin de empezar a ver si se puede construir un acuerdo. Porque, además, yo dificulto, por ejemplo, con una compañía minera de las que están en la Región de Antofagasta, si esta reforma la aprueba solo la derecha vaya a aumentar sus niveles de inversión. Porque saben que a la vuelta de tres años, dependiendo cuál sea el Congreso, cuál sea el presidente, qué es lo que puede pasar.

Para eso se necesita tiempo, y La Moneda no ha dado señales de querer ralentizar la tramitación...

Lo ideal sería que el gobierno le saque un poco la pata al acelerador y entienda que estos temas, sobre todo el ambiental, merecen un tiempo de discusión. Ahora, entiendo que quieren mostrar una victoria política a nivel parlamentario y que ganan el proyecto más emblemático del Presidente Kast. Pero esa victoria puede venir seguida de un gran fracaso en tres años más, si es que la centroizquierda gana la elección o gana algún independiente como puede ser Parisi, que puede perfectamente modificar esta reforma.

¿No teme que precisamente este camino de suma cero entre oficialismo y oposición le esté pavimentando el camino a Parisi?

Obviamente. Esto es lo que está haciendo hoy día que sea el gran ganador de esta pelea entre un Socialismo Democrático desdibujado, un Frente Amplio que le dice que no a todo, una derecha que no logra instalar sus temas, que ve que la principal promesa que les hicieron a los chilenos es que la seguridad no se cumple. Parisi, a mi juicio, tiene que ver de qué manera logra que el PDG no sea su peor enemigo en estos cuatro años.

Si esto se gana solo con los votos de la derecha, ¿cómo va a marcar la relación con la oposición en los años que vienen?

Lo único que va a hacer Kast con eso es lograr que la oposición se termine uniendo en una sola y que la centroizquierda moderada termine siendo mucho más dura y que no va a tener disposición al diálogo ni a los acuerdos.

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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

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