Acreedores de Venezuela luchan por tomar ventaja entre la turbulencia

venezuela bandera

Hay quienes prefieren asegurar sus posiciones hasta que se produzca un eventual acuerdo.




En medio de la estampida que causó Venezuela entre sus inversionistas cuando convocó a reestructurar la deuda externa, algunos fondos han optado por mantener o incluso fortalecer sus carteras con papeles venezolanos, convencidos que la angustia de otros puede convertirse en una oportunidad.

Es una jugada a contra vía, planificada después de que el presidente del país petrolero Nicolás Maduro asustó a los tenedores de bonos este mes al invitarlos por sorpresa a negociar nuevos términos para unos US$60.000 millones en títulos que el país tiene en circulación.

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La invitación surge en medio de una prolongada crisis económica que dejó al gobierno con ahorros en mínimos históricos, pero el presidente ha prometido que seguirá cumpliendo con las obligaciones como hasta ahora, y este inusual comportamiento ha sido aprovechado por algunos inversionistas para apostar por la deuda venezolana, que muchos catalogan como basura, obteniendo así masivos rendimientos.

Hay quienes prefieren asegurar sus posiciones en bonos de Venezuela hasta el día que se produzca un eventual acuerdo, en una estrategia similar a la que optaron acreedores argentinos y les rindió buenos frutos el año pasado. Sin embargo, reconocen que podría terminar en una larga batalla legal, que en este caso se complica con las sanciones que impuso EEUU al país.

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Por lo pronto, los funcionarios de alto nivel que designó Maduro para negociar no dieron mayores pistas de sus planes, en una primera reunión breve y confusa que sostuvieron con acreedores en Caracas la semana pasada.

Mientras tanto, los tenedores de bonos han estado organizando llamadas en conferencias y hasta reuniones improvisadas en hoteles de la capital venezolana para coordinar cómo formar grupos que puedan representar a la mayoría en caso de un eventual incumplimiento de pagos.

"Hay todo tipo de conversaciones y muchos abogados y asesores financieros que intentan invitar a dialogar", dijo Diego Ferro, codirector de la oficina de inversiones de la firma Greylock Capital. A esto agregó que durante las últimas semanas han estado comprando tanto bonos emitidos por el gobierno venezolano como los que colocó la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), con especial preferencia por el papel del país al 2027.

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Tanto el bono 2027 como todos los emitidos por PDVSA comparten una característica común: carecen de una cláusula que pueda forzar a todos los tenedores de bonos a aceptar un trato si el 75% lo acuerda.

La ausencia de tales cláusulas de acción colectiva puede permitir que un pequeño grupo de inversionistas prefiera aguardar por mejores términos, como sucedió luego que Argentina no pudo pagar en 2001.

El Ministerio de Información no respondió una solicitud de comentarios sobre este caso.

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