José Ramón Valente y promesas económicas de Kast: “Todo se veía un poco más fácil en diciembre de lo que se ve ahora”
El exministro de Economía y presidente de Econsult plantea que los escenarios interno y externo han empeorado desde la elección presidencial "y, por lo tanto, le hacen más cuesta arriba el lograr las metas al gobierno".
Los escenarios interno y externo cambiaron con respecto al año pasado. Y para peor. Eso es lo que plantea el economista y presidente de Econsult, José Ramón Valente, motivo por el cual estima que el nuevo gobierno tendrá que recorrer un camino más complejo que el que tenía presupuestado para poder cumplir sus metas económicas.
Estas prioridades las agrupa en tres ámbitos: crecimiento económico asociado a una rebaja de impuestos corporativos; volver al equilibrio fiscal; y crecimiento económico asociado a inversión y permisología. “El desafío es cómo poder llevar a cabo estos tres objetivos. Todo se veía un poco más fácil de abordar en diciembre de lo que se ve ahora”, afirma el también exministro de Economía del segundo gobierno de Sebastián Piñera.
Además cree que esta nueva administración tendrá que llegar a ver “in situ” las cuentas fiscales que quedaron. “El gobierno saliente mostró, sobre todo en la última parte, que es muy bueno en su retórica, pero que la retórica no se condice con los datos”, acusa.
¿Por qué estima que el escenario ha empeorado?
-Porque cuando hablamos de crecimiento económico influyen las variables internas y las variables externas. El panorama de la economía internacional se ha deteriorado entre diciembre y ahora, particularmente en este último mes a raíz de la guerra en Irán.
Los comentarios que había a fines del año pasado, principios de este año, apuntaban a que Chile estaba enfrentando un escenario muy virtuoso, porque tenía un precio del cobre alto y un precio del petróleo bajo. Lo que ha ocurrido es que ha caído el precio del cobre y que ha subido bastante considerablemente el precio del petróleo. Además, la probabilidad de bajas en las tasas de interés en Estados Unidos se ha reducido.
Entonces, el escenario internacional se ha echado a perder. Ojalá sea transitorio, pero por el momento es una luz de alerta respecto de lo que había.
En el plano interno también hay dos malas noticias que surgen en estos meses de verano. La primera, es que el déficit fiscal estructural y el déficit fiscal medido, son mayores a los que se había pensado. Entonces, es una mala noticia. Desde el punto de vista fiscal pone más cuesta arriba el llegar al equilibrio fiscal que te habías planteado como meta. Y te pone cuesta arriba el poder realizar una baja más agresiva de impuestos cuando cuentas con mucho menos plata. Tienes un hoyo fiscal más grande.
La segunda mala noticia es que se suponía que la economía estaba creciendo a un ritmo superior al 2%. La velocidad de crecimiento que lleva la economía hoy día es más o menos 1,6%. De hecho, el Imacec de enero fue 0,1%. Fue muy bajo. Entonces, muestra que la economía el último trimestre viene creciendo bastante menos de lo que creció en promedio el año pasado.
Ahí tienes tres elementos que desde la elección hasta ahora han empeorado y, por lo tanto, le hacen más cuesta arriba el lograr las metas al gobierno.
Bajo este nuevo escenario, ¿es viable recortar los US$6.000 millones que se comprometieron, y dada la magnitud del déficit fiscal, cree que ese monto es suficiente?
-Lo que es de todas maneras necesario de hacer, es eliminar aquellos vicios que hacen que los gastos sean mayores, o la recaudación sea menor. Creo que la gente que votó por el Presidente Kast quiere que eso termine. Por ejemplo, la evasión en el Transantiago, genera menos recaudación, o genera un gasto adicional, porque tiene un déficit.
Las licencias médicas fraudulentas generan un gasto supergrande, que debieras eliminar porque es superinjusto que la gente se vaya de vacaciones al Caribe con una licencia médica fraudulenta.
Después, el exceso de gastos que solo lo va a poder ver el gobierno ahora que entra. Eso es algo que Jorge Quiroz ha planteado, mire, vamos a partir reduciendo 3% el Presupuesto en todas las reparticiones.
Vamos a ver cómo le va con eso, pero demuestra que a pesar del escenario negativo, la convicción de hacer que las platas que se recaudan de los chilenos y que van al Estado se gasten bien, es muy fuerte y es potente, y creo que dado eso, eso va a ocurrir.
¿Es posible hacer un recorte del 3% en todas las reparticiones tan pronto como ahora?
-Desde el punto de vista de trabajar más eficientemente con la gente, sí es posible. Lo que es más difícil es recortar aquellos programas que están establecidos por ley, porque básicamente o necesitas una ley, o necesitas ver que la plata efectivamente se esté mal utilizando distinto a lo que establece la ley.
El gobierno saliente dijo que las medidas que impulsaron sumarán 0,4 puntos al PIB tendencial gracias a algunas de sus principales reformas. ¿Subieron el piso para la economía?
-No, yo creo que el gobierno saliente ha hecho montones de declaraciones en estos días, pero cuando uno mira los datos, esas declaraciones no coinciden con los datos. Por ejemplo, en el tema fiscal, todas las explicaciones que dio el exministro Nicolás Grau no se condicen con la realidad.
Por ejemplo, dijo: no subimos la deuda. Claro, no subió la deuda bruta, pero se gastaron todos los recursos disponibles que había por todos lados. Se gastó mucha plata que no se contabiliza como déficit, porque va a lo que se llama debajo de la línea, o sea, gastos que no son contabilizados como déficit necesariamente.
Entonces, lo que haya dicho el gobierno saliente no creo que sea una línea base que uno pueda tomar. Creo que hay que hacer una evaluación in situ ahora y mucho más allá que tomar las declaraciones.
Menciona que el escenario se ha deteriorado con respecto al año pasado. ¿Cree que siguen siendo viables las metas que se ha impuesto el nuevo gobierno, esos tres objetivos?
-Hay que balancear los pros y los contras. Entonces, por ejemplo, en el tema impuestos, tú puedes decir, ‘oye, ¿qué alternativas tengo?’ Una alternativa es no bajar impuestos, o no cumplir con esa promesa, para cuidar las finanzas.
La otra es cumplir la promesa, porque estás convencido de que esa baja de impuestos corporativos es una baja que va a impulsar el crecimiento, y que ese crecimiento va a generar recaudación, y jugártela fuerte a que bajen esos impuestos, se genere más recaudación, y que tú al mismo tiempo seas capaz de reducir gastos, de tal manera que esta restricción fiscal que estás viendo no sea impedimento para que tú puedas bajar impuestos.
Yo creo que esta segunda opción es probablemente la que espera la sociedad que ocurra, porque las promesas fueron muy claras.
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