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Julio Friedmann: El gerente de Enap que rompió con la tradición política

El lunes el directorio de Enap, de manera inédita, emitió un comunicado en que ratificaba a su gerente general, rompiendo con una criticada costumbre de que si llega un nuevo gobierno, cambia el presidente y el ejecutivo principal. Los buenos resultados de la empresa respaldaron a un ejecutivo cuya historia personal y empresarial está llena de contrastes.

26-01-2025 Julio Friedmann, Gerente General ENAP - La Tercera- Fotografía: Gustavo Pineda Gustavo Pineda

No es común en el sector privado que, cuando llega un nuevo presidente al directorio, se deba ratificar oficialmente además al gerente general. Se da por hecho que, si no se le pide la renuncia, éste continúa.

En las empresas estatales, esa lógica parece no operar. Más todavía, cuando hay un cambio de gobierno con signo político opuesto. De hecho, este año en Codelco y en BancoEstado asumirán un nuevo presidente ejecutivo y un nuevo gerente general. En Enap, históricamente, también operaba así, salvo una vez, en 2010, con el hoy director Rodrigo Azócar, que se mantuvo como gerente general por un año, hasta 2011, tras el primer año del primer mandato de Sebastián Piñera.

Por eso llama la atención lo ocurrido con Julio Alexis Friedmann Encina, quien este lunes fue ratificado como gerente general por el directorio de Enap mediante un comunicado oficial.

El día anterior, el nuevo presidente, Cristián Muga, había dicho a El Mercurio que “si la administración no contara con la confianza del directorio se habrían ejecutado cambios en su estructura”.

La razón de ello la manifiestan quienes lo conocen y han trabajado con él.

“Me parece pésima tradición estar cambiando gerentes cuando llega una nueva administración. Si la administración previa hizo una buena selección, ¿por qué se cambia? ¿O se quiere hacer una con otros criterios más allá de la capacidad profesional?“, se pregunta José de Gregorio, exdecano de la FEN de la Universidad de Chile y exjefe de Friedmann.

“Para cualquier observador, Julio ha sido un brillante gerente de Enap. No hay absolutamente ninguna razón para reemplazarlo y, por lo tanto, me parece muy saludable la decisión del directorio y de su presidente”, agrega.

Exilio en África

La vida de Friedmann está llena de contrastes. Y sus 55 años de historia lo han convertido en un personaje con sintonía transversal. Pese a su pasado familiar de izquierda y su alma concertacionista, su ratificación fue apoyada por los nuevos directores electos por Kast y hasta recibió la felicitación de un exministro de Augusto Pinochet.

Friedmann nació en 1970, en los albores del gobierno de Salvador Allende. Es hijo de Claudio Moro Friedmann Woscoboinik, un ingeniero comunista de la Universidad de Chile que trabajaba como ejecutivo de la división Chuquicamata de Codelco en esos años, y que décadas después, en los ‘90, fundó Ambar, una de las firmas pioneras de la consultoría ambiental en el país.

Debido a la militancia paterna y la persecución política, los Friedmann Encina se vieron obligados a partir en 1973 a un exilio que duró 14 años. Los cuatro primeros los vivieron en Argentina, para luego partir a un destino africano poco común para la época, pues varios chilenos fueron a Angola o Mozambique. Llegaron a la en ese entonces Zaire, antes colonia belga y hoy República Democrática del Congo, donde su padre trabajó en proyectos sanitarios e hidráulicos para el PNUD. En su estadía de seis años en un colegio belga, Julio Friedmann aprendió francés, el que después perfeccionó viviendo en la misma Francia por tres años.

La familia retornó a Chile en 1986 y él llegó a estudiar sus últimos dos años de secundaria en la Alianza Francesa.

Como hijo, sobrino y primo de ingenieros de la Universidad de Chile, era poco probable que su destino no fuera otro que la escuela de Beauchef 850.

Allí estuvo entre 1989 y 1994, donde se fue por la rama de la Ingeniería Civil Industrial, donde fue ayudante de investigación del histórico académico Carlos Vignolo y tuvo como profesores a la hoy rectora Alejandra Mizala, a Eduardo Engel y a Andrés Weintraub, como contó en una revista institucional de la U.

“Julio fue mi alumno en tres cursos a comienzos de los ’90, fue un muy buen alumno y pasó ser ayudante”, recuerda Engel. “Recuerdo, particularmente, su participación en clases en un curso de políticas públicas, muy maduras para alguien tan joven, con una comprensión excepcional de los desafíos asociados a aplicar análisis económico en políticas públicas”, añade.

Aunque no militó, integró el centro de estudiantes de Ingeniería de 1991 que encabezó Rodrigo Bitar, hijo del exministro Sergio Bitar, según publicó Pulso en 2022.

Laguista y maratonista

Inmediatamente después de titularse con distinción máxima, partió a hacer un MBA en el MIT con la beca Presidencia de la República. A su vuelta, debía pagarla trabajando en el Estado, por lo que fue reclutado por Matías de la Fuente para el equipo asesor del Ministerio de Obras Públicas, que encabezaba Ricardo Lagos. Desde esos tiempos que siente admiración por el exmandatario y es cercano a la Concertación. Continuó en el MOP bajo el mando de Jaime Tohá, de quien fue jefe de gabinete.

Y con Lagos en la presidencia, Tohá se lo recomendó a José de Gregorio, también exMIT, quien asumía como triministro de Economía, Energía y Minería.

“Le pedí que fuera mi asesor en todas las materias relacionadas con empresas públicas. Yo era presidente de Codelco, Enap, Enami y todas las empresas del SEP (Sistema de Empresas Públicas). Trabajamos muy bien cada vez que tenía un directorio. Él me hacía un completo briefing y me acompañaba a las reuniones. Tenía plena confianza en él y su trabajo era excelente”, comenta De Gregorio sobre su hoy amigo, a quien en esos años le decía Milton, por el economista de Chicago.

Ambos forman parte de un grupo de seis amigos maratonistas que entrenan tres a cuatro veces a la semana y que integra el exgerente general de Empresas CMPC y presidente de Colbún, Hernán Rodríguez; el exconsejero del Banco Central Pablo García; el exvicepresidente del Banco de Chile y consultor Patricio Infante, y, cuando está en Chile, el hoy director de asuntos fiscales del FMI y exministro Rodrigo Valdés. Junto a ellos, ha corrido 11 maratones, entre ellas las llamadas “six majors”: Tokio, Boston, Londres, Berlín, Chicago y Nueva York.

Con el ministro De Gregorio estuvo dos años, porque el gerente general de Enap de la época, Daniel Fernández, por sugerencia de su recién vinculado gerente de finanzas, David Jana, lo captó para que se integrara a la petrolera estatal como gerente de servicios compartidos, un puesto recién creado que buscaba la centralización de las tareas de soporte del negocio.

“Este trabajo le permitió conocer la organización y aprender el negocio de manera transversal”, recuerda Fernández, hoy presidente de la Cámara Marítimo-Portuaria. “Hizo cambios, pues el trabajo implicaba centralizar la operación y sacar gente, y nunca fue excesivamente resistido por los sindicatos, porque estaba dispuesto a conversar”, agrega.

Después en Enap asumió otras responsabilidades, como gerente comercial, gerente de inversiones y en 2005, con 35 años, se convirtió en gerente de Refinación, Logística y Comercialización (Downstream) de la empresa, siendo el gerente de línea de negocio más joven que ha tenido Enap.

Entre los logros que resalta en su página de LinkedIn se cuenta “la integración de un negocio minorista internacional con la adquisición de activos de Shell en Perú; aumento de la complejidad en las refinerías de Aconcagua y Biobío, mediante inversión de terceros; y creación de un único equipo de optimización de refinerías”.

En medio de una carrera ascendente en Enap, en 2005, recibió la oferta de Alstom, proveedor de trenes de Metro, para que se hiciese cargo de las operaciones de la multinacional francesa en el Cono Sur, lo que se traducía en representar a la compañía ante gobiernos y privados para vender sus sistemas de transporte público, como trenes, y sus turbinas de generación eléctrica hidráulica y térmica. En 2015, la estadounidense General Electric compró los activos de Alstom en Chile y Friedmann se quedó al mando como CEO local y en 2018, como director regional de ventas, por cuatro años.

Su exitosa vuelta

Después de 17 años de experiencia multinacional, Friedmann volvió a Enap. Y entró tras un periodo un poco anárquico en la organización.

Desde que Rodrigo Azócar había dejado la gerencia general en 2011 la cabeza administrativa de la estatal cambiaba según el signo político del gobierno. En Piñera I, Ricardo Cruzat estuvo hasta 2013, y fue reemplazado por Julio Bertrand hasta abril de 2014, cuando partía la administración Bachelet y asumió Marcelo Tokman. En el segundo gobierno de Piñera, fue nombrado Andrés Roccatagliata, quien renunció poco antes de acabar el periodo, en febrero de 2022, siendo reemplazado como subrogante por Julio Aranis, quien fue confirmado en abril, ya por la administración Boric. Sin embargo, en medio de líos políticos, sindicales y un severo conflicto ambiental, Aranis dimitió en agosto y queda el gerente de Refinerías, Patricio Farfán, subrogando.

En un proceso que llevó adelante el head hunter Seminarium, con cinco candidatos entrevistados por el directorio, Friedmann fue elegido como nuevo gerente general en noviembre de 2022 de manera unánime por la mesa que encabezaba Gloria Maldonado.

En la elección, pesaron “la experiencia internacional como country manager de Alstom y General Electric; el conocimiento de la empresa, como ejecutivo muy reconocido por su trayectoria en Enap en los inicios de su carrera; y su conocimiento del negocio”, recuerda la expresidenta del directorio.

Y la apuesta les dio la razón. La compañía, que había perdido hasta US$230 millones en 2018 y con deudas que eran seis veces su patrimonio, ya lleva cinco años consecutivos de utilidades hasta alcanzar un récord de US$847 millones en 2025, acumulando ganancias por US$2.537 millones, y una deuda que se ha reducido en US$2 mil millones desde 2022, resultados que resaltó un editorial de El Mercurio este miércoles.

Ese mismo día, la agencia Fitch Ratings mantuvo en A- su clasificación de riesgo internacional y en AAA local, con perspectiva “estable”, y elevó su perfil crediticio individual a “bb-” desde “b”, “debido a una menor deuda, reducción del apalancamiento financiero y una generación de Ebitda significativamente más robusta”, sin respaldo estatal.

Pintura en acuarela de una refinería de Julio Friedmann

“Lo que aparece en el editorial de El Mercurio refleja lo que ha sido su foco: la eficiencia. Julio le ha metido harta cabeza para lidiar con una empresa estatal, que es compleja desde el punto de vista laboral, y le ha metido mucha eficiencia. Es que su carrera profesional ha estado muy enfocada en eficiencia operacional”, explica su amigo maratonista Hernán Rodríguez.

Pintor de Magallanes

Friedmann, casado con la también ingeniera Tatiana Camps -con quien están juntos desde el primer año de universidad, hace 37 años- y tres hijos, también es pintor aficionado a las acuarelas, las que presenta en su cuenta de Instagram. Entre ellas, llaman la atención un par de paisajes de refinerías (ver fotos).

En el fútbol es hincha del viejo Magallanes, herencia de su padre, que le ha traído más penas que alegrías.

Pintura en acuarela de una refinería de Julio Friedmann

En el trabajo, quienes lo conocen lo destacan por su afabilidad y cercanía. Vestido de camisa o polerón institucional y jeans, salvo para reuniones importantes, almuerza todos los días en el casino del edificio corporativo en Apoquindo.

Como una manera de acercarse a los trabajadores, inició una tradición de encuentros masivos en todas las unidades operativas durante dos meses seguidos, donde se abre el espacio para que cualquier empleado haga preguntas que él responde directamente, sin hacer diferencia entre planta y contratistas.

Y en su relación con reportes directos, brinda varias oportunidades en caso de equivocaciones, “pero cuando un ejecutivo pasa la línea de la ética o la negligencia en el cumplimiento de sus funciones, es implacable”, cuenta un colaborador, quien recuerda que cuando asumió, no desvinculó a ningún gerente.

Sin embargo, al recibir denuncias contra algunos de sus ejecutivos en los últimos dos años, solicitó que se realizaran investigaciones internas, que derivaron en despidos sin indemnización y renuncias. Algunos de los dimitidos hoy están trabajando en la Dirección de Presupuestos bajo el mando del exgerente de finanzas de Enap y hoy titular de la Dipres, José Pablo Gómez.

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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

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