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La cuesta abajo de las criptomonedas que aún no parece terminar

Aunque hace poco el bitcoin cumplió una década desde su creación, los mercados no celebran nada: en noviembre se ha agudizado el desplome en los precios de las criptomonedas, aunque desde las plataformas se indica que la corrección era esperable tras la burbuja de hace un año. Y sobre las advertencia de posibles riesgos de lavado de activos responden: ¿Y cuántas denuncias tenemos en Chile?

Bitcoin

Hace unos días, el bitcoin, la primera y más famosa de las criptomonedas, cumplió 10 años desde que un desconocido Satoshi Nakamoto dio a conocer su creación. Pero los mercados internacionales están lejos de celebrar: la moneda virtual ha registrado sucesivos desplomes y el viernes se negoció a US$ 4.463 por unidad, es decir, una pérdida de 77% desde que marcó en diciembre de 2017 un máximo histórico de US$ 18.674, en medio de lo que ahora se considera como una enorme burbuja.

A nivel global, las preocupaciones regulatorias han afectado la percepción sobre estos criptoactivos, que están asociados a una Blockchain o cadena de bloques y que es parte de la tecnología DLT, en que la información es distribuida a través de múltiples usuarios y administradores o nodos, siguiendo un determinado protocolo y basado en sistemas criptográficos.

En Chile, el Consejo de Estabilidad Financiera emitió en abril una advertencia al público sobre los riesgos asociados a la adquisición, tenencia o inversión en criptomonedas, recordando que no son emitidos ni respaldados por bancos centrales e indicando que actualmente no existen regulaciones específicas para este tipo de activos, aunque descartó que representen una amenaza para la estabilidad financiera.

Las declaraciones se sumaron al duro golpe que significó para los exchanges o plataformas -donde se pueden comprar o vender criptomonedas- el cierre de sus cuentas en 10 bancos de la plaza a fines de marzo, y que las instituciones luego tuvieron que reabrir por orden del Tribunal de la Libre Competencia, en medio de una disputa legal. El proceso en el TDLC sigue en marcha.

Todo, mientras con el correr de los meses se acentuó el descenso en los precios de bitcoin, pero también de ethereum, bitcoin cash, ripple y otras criptomonedas.

"El desafío de esta industria tiene que ver con que su crecimiento se da en olas y que siempre la mayoría de los inversionistas de criptomonedas están "deprimidos" por la última bajada", dice desde California Agustín Feuerhake, socio de Buda.com, el mayor mercado para compra y venta de criptomonedas en Chile. "Hay que tener altura de miras, y si ves la historia considerando los últimos cuatro u ocho años, el desarrollo, tanto tecnológico como reflejado en precio, es espectacular".

A inicios de octubre, el presidente del Banco Central, Mario Marcel, indicó en un seminario del Depósito Central de Valores (DCV) que si bien las nuevas tecnologías tienen el potencial para beneficiar al sistema financiero a través de mejoras en la inclusión, mayor competencia, ganancias de eficiencia y reducciones de costos para los consumidores, los criptoactivos pueden presentar riesgos como alta volatilidad de los precios, lavado de activos y financiamiento del terrorismo.

"A Mario Marcel le tengo respeto y admiración; sin embargo, me parece que en este tema en particular me produce un grado de desazón. Si es que se habla que esos son los riesgos, ¿cuáles condenas tenemos en Chile? ¿Cuántas denuncias tenemos? Ese es el tema", señala José Bravo, presidente de CryptoChile, asociación que reúne a las empresas dedicadas a la tecnología Blockchain y fundador de la incubadora experimental Kawin.

La semana pasada, el mexicano Agustín Carstens, presidente del Banco de Pagos Internacionales (BIS), afirmó en un discurso en Singapur que un estudio académico sugiere que cerca de una cuarta parte de los usuarios de bitcoin y 46% de las transacciones en la más importante de las criptomonedas se asocia con actividad ilegal.

En Chile, "lo que dijeron los bancos en su oportunidad es que acá se expondrían a riesgos de compliance normativos justamente porque estarían pasando cosas, pero todo parado en el aire, solamente instalando emociones, instalando prejuicios que cargan semánticamente una tecnología", añade Bravo.

Jóvenes y tecnológicos

Feuerhake explica que la apuesta en este mercado se trata de adivinar cuál de las criptomonedas va a ser el estándar mundial. "Los que conocieron esto hace más tiempo se enfocan bastante en el bitcoin más que nada. Ethereum le sigue la pista, pero tiene varios problemas de escalabilidad por resolver. Ripple es un "colado" en la fiesta, al no ser descentralizada, no cumple con varias de las propiedades que dan el valor a bitcoin o ethereum. Hay gente que piensa que ripple tiene futuro, porque podría ser más adoptada por los bancos".

Agrega que los creadores de chaucha y luka -las dos criptomonedas chilenas- son desarrolladores bien intencionados y con excelentes capacidades técnicas, "pero sus propuestas son todavía muy similares a otras más aceptadas, y creo que si su propuesta de valor o diferencia es que son la "versión local", no sirve de nada en este caso".

El socio de Buda.com indica que el típico inversionista en Chile es ingeniero, hombre, de entre 30 y 40 años. Son personas que ven "para dónde va la micro" en términos de tecnología, pero a la vez tienen algo de poder adquisitivo. Hay operaciones desde los $ 1.000 pesos y hasta US$ 500.000. El promedio ronda US$ 200.

"El perfil de nuestros usuarios está entre los 20-50 años, con una característica transversal: no entienden la burocracia y velocidad de los servicios financieros tradicionales y quedan impresionados por lo simple que es utilizar las herramientas de pago", dice Martín Jofré, socio fundador de CryptoMarket, el segundo exchange en tamaño en el mercado chileno con operaciones también en Argentina, España, Brasil y México, con cuatro activos digitales: bitcoin, ethereum, stellar y EOS.

"Actualmente hay al menos tres perfiles de personas que utilizan criptomonedas; quienes lo hacen como inversión, quienes lo usan para pagos y quienes lo ocupan para sistema de remesas. Para quienes lo utilizan como inversión, la volatilidad les permite oportunidades diarias, según el perfil de riesgo que sea el inversionista", sostiene Jofré.

Robert Zibert, CEO de Orionx, dice que normalmente la firma se registran inversiones que van desde $ 10.000 a $ 1 millón. "Si el mercado está asustado, las criptomonedas reaccionan muy rápido y ahora lo que está sucediendo es una corrección del precio que tenía que llegar tarde o temprano", explica.

"Las personas que entraron en diciembre fueron las personas que se dejaron llevar por las noticias, por lo que leían en internet. Ahora, estas bajadas de precio lo que han hecho es que han permitido filtrar y se están quedando las personas que realmente, en el fondo, les dan sentido a los proyectos y se han informado mejor", dice Zibert.

El efecto de los bancos

La caída en los precios de las criptomonedas se ha traducido en una menor presión hacia los reguladores comparado con la febril actividad que en este ámbito tenían en la última parte del año pasado, cuando les llovían preguntas sobre si harían algo con un mercado que en esos momentos exhibía un aumento sideral en su precio. Ello, en todo caso, no implica que ahora hayan bajado su atención: cada uno en su ámbito sigue los movimientos de los criptoactivos y hasta el momento no ha aparecido nadie con el perfil de Alberto Chang.

"La caída de las criptomonedas fue por una razón: obviamente había mucho capital especulativo, pero fíjate que cuando viene la caída fuerte es porque los bancos empiezan a cerrar la puerta", sostiene Ángel Sierra, director ejecutivo de la Asociación Fintech de Chile.

"Cuando la banca dice les cerramos las puertas a los criptonegocios por posible -nunca se aseguró- riesgo de lavado de activos, son palabras mayores que automáticamente la idea que les llega a los usuarios es que eso es ilegal. Y el daño que le han hecho es enorme", agrega.

Según Sierra, la situación con los bancos arrastró a la quiebra a un par de plataformas y señala que de no haberse presentado el conflicto podría haber animado a más que algunos comercios a aceptar estos activos en dación de pagos y que se admite ahora tienen pocos flujos.

"El Blockchain no es más que un protocolo de comunicación. Se confunde el soporte con lo soportado y eso es absurdo. O el uso que se hace de él, las conductas ilícitas son de sujetos y el pretender conectarlo con los medios a través de los cuales se desarrolla ese comportamiento es algo profundamente equivocado", concluye Bravo en las oficinas de Kawin, que tiene uno de los dos cajeros automáticos de criptomonedas que existen el país.

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