A 25 años de la primera página web en Chile

Autor: Carlos Montes

Así lucía la primera página web hecha en el país. Cuando apenas había 400 de estas en el mundo.

Liderado por el académico José Miguel Piquer, tras la propuesta de su alumno José Flores, el sitio web del Departamento de Ciencias de la Computación de la Universidad de Chile se transformó en el primer portal del país.


El primer computador del país llegó a Valparaíso en 1961. Era un IBM-1401 con un procesador de 4 K de memoria, lo que le permitía procesar un documento equivalente a solo cuatro mil caracteres y una demora de hasta 12 horas en procesos complejos. El equipo fue arrendado por la Aduana de Valparaíso a cambio de US$ 2.500.

Casi 30 años después, en 1989, el inglés Tim Berners-Lee, con la ayuda del belga Robert Cailliau, comenzaron a trabajar lo que revolucionaría el mundo. Se trataba de la World Wide Web (www) rebautizada como web, que fue presentada “para vincular y acceder a información de diversos tipos, como una red en la que el usuario puede navegar a voluntad”. Finalmente, publicaron el proyecto el 6 de agosto de 1991.

En Chile, pese a la distancia geográfica y tecnológica de esa época, en el Departamento de Ciencias de la Computación de la Universidad de Chile, desde fines de los 80 ya trabajan en programación, dominios y redes, y fueron los creadores, en 1993, de la primera página web del país: www.dcc.uchile.cl.

José Miguel Piquer (de barba), junto al exrector Jaime Lavados y al decano Mauricio Sarrazín, en 1993. Foto: José Luis Piquer

José Miguel Piquer, académico del Departamento de Ciencias de la Computación de la Universidad de Chile desde 1986, premio nacional de Telecomunicaciones 2015 y uno de los gestores de este sitio, cuenta que a fines de los 80 internet aún no era tema en el país. “Era algo impensado. Solo mandábamos correos electrónicos, cuando los computadores funcionaban a través de los teléfonos. Pese a la precariedad, ya era increíble mandarse un paper por correo y que otra persona pudiera modificarlo y mandarlo de vuelta. Era algo maravilloso, la vida en esa época eran cartas o fax. Todo a nivel universitario aún, no lo conocía nadie”.

Hechos históricos

Pese a esto, el país ya protagonizaba algunos hitos. Piquer fue responsable de enviar el primer correo electrónico entre los departamentos de Computación de la U. de Chile y de la U. de Santiago; inscribió el dominio “.cl” en 1987; estableció la primera conexión a internet en 1992, y creó, junto a un grupo de alumnos, el primer sitio web hecho en Chile, en 1993.

Piquer dice que en esos años a nadie le interesaba la computación. “Cuando entré a la universidad éramos seis compañeros, era muy raro estudiar computación, era una tecnología muy rara, lo lógico era civil, algo vinculado a la construcción. En esa época todo era lejos de los computadores, era en hojas de papel, un mundo muy distinto al actual. Igual así, casi sin ver un computador de verdad, me fascinó. La programación me enamoró. Había un computador en la facultad, que era el segundo computador en Chile, más o menos. Ocupaba un piso entero, con cintas magnéticas, discos duros”, recuerda.

Este pionero sitio surgió en un curso de pregrado, liderado por Piquer. Uno de sus alumnos fue el que lo motivó a dar comienzo a una era que recién comenzaba. En ese minuto existían no más de 400 sitios web en todo el mundo. “Tras conectarnos oficialmente a internet en 1992, hicimos la primera página un año después, todo era muy incipiente aún. El 93 dicté un curso, una especie de taller. Le dije a mis alumnos que propusieran proyectos que estuvieran vinculados a sistemas y administración de servidores. Uno de ellos, José Flores, llegó con el tema de la página web. La idea era replicar lo que se había hecho en Estados Unidos. La web en esa época se veía como un espacio de cada país, la idea de él era hacer la web de Chile, permitir que la gente llegara a Chile por internet, que supiera qué había acá, eran los objetivos. Pasaron seis años, desde la creación del dominio .cl, y fue porque la tecnología no existía. Fuimos pioneros y muy rápido, lo hicimos casi al mismo tiempo que Canadá, por ejemplo”.

Fenómeno inimaginable

Piquer señala que en un comienzo fue escéptico. “José Flores me mostró Mosaic, que fue el primer navegador, como lo es hoy Chrome. Luego vimos un sitio web afuera y no me impresionó para nada. En primera instancia, sentí que esto no aportaba en nada al desarrollo tecnológico. ¿Quién iba a querer estás páginas con imágenes y gráficos? Era un montón de cosas que ya sabíamos hacer, pero por separado. Esto lo integraba todo”.

El académico de la Universidad de Chile jamás imaginó un fenómeno como el que ocurrió con internet. “Esto es sorprendente, ninguno de los que participamos inicialmente en estos procesos estábamos ni cerca de imaginarlo. A nosotros nos sorprende igual que a las personas comunes y corrientes. Es impresionante que todo esto haya ocurrido en solo 25 años, a veces me cuesta transmitirlo a mis alumnos porque son muy jóvenes, les parece una eternidad. Evalúo de manera positiva la llegada de internet, pero lo que va a cambiar en los próximos 25 años es aún más dramático. Mi mensaje es que en 25 años más, ninguno de nosotros estará trabajando y viviendo de la misma forma que lo hace hoy. Recién estamos en el inicio de este gran cambio”.

Manipulación de información

Tras la aparición de Facebook, internet y las redes sociales en general, el comportamiento de la sociedad se ha visto modificado. En algunos casos para bien, pero en otros para mal.
Como el caso de Cambridge Analytica, empresa creada en 2013 como parte de la casa matriz de Strategic Communication Laboratories, con el objetivo de participar de la política norteamericana. Manipularon los datos de 50 millones de usuarios de Facebook con fines políticos y electorales.

Piquer lamenta el uso que les han dado algunos a las nuevas plataformas.

“La tecnología se desarrolla y la gente la utiliza de manera insospechada, con un impacto que va mucho más allá. Nosotros teníamos una visión inocente y utópica de internet. Luego, los gobiernos y los poderes fácticos empezaron a perder el control. Ahora último, con las fake news o Facebook, ocurre algo inesperado y muy triste. Han ido descubriendo cómo aprovechar las aperturas del sistema para abusarlo y manipular la información igual. Es como aprovechar la misma fortaleza para destruirlo. Lo mismo pasa con las democracias”.



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