Minerva Gebran

Minerva Gebran

Coach Ontológico, Fundadora de Asersentido Internacional

Qué Pasa

Estrés de fin de año: Recobrando el propio sentido

Necesitamos poder conectar o contactar con el fondo de estos momentos para poder vivir los rituales como cierre de ciclos e inicio de otros, sin la vorágine del cumplimento. Es medular disfrutar el proceso de fiestas conectados con algo más profundo que el estrés.


El fin del año es momento para cerrar ciclos y abrir otros nuevos, para hacer las reflexiones necesarias y recomenzar. Varias disciplinas, entre ellas la Gestalt, indican que siempre es necesario cerrar el círculo en la vida para que los aprendizajes y procesos concluyan y den paso a cosas nuevas.

Pero ¿Cuánto tiempo podemos darnos para eso, en una época cargada de fiestas corporativas, graduaciones, entrega de reportes, compras de regalo, reserva de locales para el año nuevo, actos de fin de curso de nuestros hijos y algunas actividades más que son requisito obligatorio para sobrevivir al fin de año? Pues muy poco; el estrés detrás de todas estas obligaciones o placeres nos toma parte central del real sentido de estas fechas.

Necesitamos poder conectar o contactar con el fondo de estos momentos para poder vivir los rituales como cierre de ciclos e inicio de otros, sin la vorágine del cumplimento, que de paso, se nos lleva el significado más central para nosotros en estas fiestas.

El real sentido vital que estas fechas nos brindan tiene que ver con poder detenernos a mirar nuestras vidas, seleccionar qué aspectos o situaciones en ella necesitamos dejar ir; poder conservar otros que nos encantan y de este modo, decidir activamente qué queremos para nosotros. Necesitamos buscar que estas celebraciones sean rituales de amor, de conexión, de introspección, de recomenzar, de desafiarnos, de cuidarnos, y también de decir basta a algunas dinámicas que no nos llevan donde queremos.

Requerimos volver a nuestro interior para diseñar que el exterior suceda en sintonía con nuestro propósito personal y, si estamos todo el día y todo el rato en la vorágine exterior, es imposible que ejerzamos algún poder creador de nuestra realidad, porque se nos olvida para qué estábamos haciendo todo esto (compras, cena, trabajo, cierre de presupuesto, escoger tenida, invitar gente, invertir tiempo, dinero y energía).

El “para qué” es parte fundamental para que todo lo que hagamos cobre valor y sentido. Comprar regalos para cumplir con otros no es lo mismo que comprar regalos porque quiero pensar en esa persona, reconocerlo y amarlo con ese detalle. Desde esta perspectiva, al momento de comprar el regalo ya estoy presente en el ritual, disfrutando y viendo como ya está sucediendo esa manifestación de gratitud y compartir con el otro. Los rituales nos permiten reconectar con el real propósito de nuestra vida, que es vivir cada instante en plenitud y darle significado a nuestro actuar permanentemente.

Aunque suene ilógico, en días de vorágine es de gran valor para nosotros no perder de vista nuestro Ser humanos, lo que podemos procurar brindándonos pequeños espacios y detalles,

Respirar es importante. Sí, inhalar y exhalar. Nuestro cuerpo físico se aquieta cuando permitimos que nuestra inhalación y exhalación se balanceen. Cuando estamos en estrés nuestro cuerpo entre en pequeños lapsos de apnea generando a nuestros sensores la falsa señal de que estamos en peligro y debemos sobrevivir. Reestablecer nuestra respiración consciente es sencillo corroborará a evitar el estrés físico y mental.

Tener tiempo personal, también es relevante. Quince minutos, media hora, etc. Procurarnos este espacio nos resta de sobreorientarnos al exterior, lo que implica una exigencia importante de relacionarnos, de escuchar a otros y también de desatendernos a nosotros, qué queremos y qué no queremos en ese momento. Vuelve a ti y conecta con tu propósito. Lo puedes hacer en cualquier lugar o momento, en el metro, en el auto, con música, en el baño e incluso antes de dormir. El silencio y la calma es el centro de conexión con nosotros mismos.

Se puede además registrar, repasar y escribir tu año, agradecer y felicitarte por aquellos eventos que fueron maravillosos para ti, revisar aquellos que fueron duros o difíciles, agradecerlos porque sin ellos no estarías siendo quien eres hoy y reflexionar sobre los aprendizajes que te brindan, ya sea para no volver a repetirlos o para hacerlo distinto. Esta recomendación es central para cerrar ciclos en tu vida y dar paso a nuevos ciclos con mayor conciencia y con mayor apropiación de tu vida.

Necesitamos recobrar la conciencia de que somos co-creadores de nuestras propias vidas y experiencias, lo que no se aparta de cómo nos suceden las festividades de fin de año. Sea cual sea tu sentido es medular disfrutar el proceso de fiestas conectados con algo más profundo que el estrés. 



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