¿Cómo mantener los dientes sanos durante las vacaciones?


Durante las vacaciones puede haber un aumento de la placa bacteriana generando enfermedades gingivales y periodontales, además de halitosis y desmineralización dentaria que se traducen en lesiones, causando caries e hipersensibilidad”.

Se recomienda la visita periódica al odontólogo como un hábito permanente, que nos permita mantener un adecuado control de nuestra salud oral, en especial con un enfoque en la prevención.

La principal recomendación, es la prevención a través de hábitos saludables de higiene, como es el cepillado y el uso de seda dental en una frecuencia adecuada. Esto se puede complementar, por ejemplo, con el uso de colutorios que contengan flúor, sumado a una dieta equilibrada, evitando el exceso de alimentos azucarados, carbohidratos que influyen en los procesos de desmineralización de los tejidos duros dentarios.

No dejar de beber agua. Los beneficiosos de tomar agua, es que permite mantener un adecuado flujo de saliva, la cual cumple un rol muy importante en la protección dentogingival al aportar minerales (calcio, fosfato y flúor) y otros componentes protectores, evitando además la resequedad bucal que está directamente relacionada con la aparición de caries. Beber agua cumple un rol importante al limpiar la boca de restos de alimentos y ayuda a diluir los ácidos aportados por los alimentos.

La principal fuente de ácidos dañinos proviene de las ensaladas o bebidas de fantasía, y los producidos al metabolizar los carbohidratos y azúcares presentes en los alimentos que consumimos. La mejor forma de neutralizarlos, es restringir o disminuir la frecuencia de consumo de estos alimentos. Si no se pueden evitar, consuma agua después de ingerirlos, ya que permite diluir la acidez y eliminar los residuos de alimentos.

Otra forma de neutralizar la acidez es el uso controlado de goma de mascar sin azúcar, por períodos no mayores a 5 a 7 minutos, ya que ayudaría a estimular la salivación y limpiar los restos de alimentos de las superficies orales. No se recomienda el cepillado inmediatamente posterior al consumo de alimentos ácidos sino esperar unos 20 minutos por el efecto desmineralizante de éstos, que en conjunto con la pasta de diente podrían generar erosión, debilitamiento y aparición de hipersensibilidad en nuestros dientes.

Cuidado con el cloro de las piscinas. El cloro presente en altas concentraciones en el agua de las piscinas, en caso de exposiciones prolongadas, puede generar un efecto en las proteínas de la saliva y elevar la capacidad de desarrollo de sarro. La presencia de cloro incrementa además el riesgo de aparición de patologías dentogingivales, halitosis y tinciones que tienen impacto en la estética bucodental. Una forma de disminuir este riesgo es el cepillado posterior a la exposición del agua de la piscina. En el caso de los niños, como precaución, es aconsejable evitar que ingieran el agua de la piscina.

Directora Odontológica Nacional de Clínicas Dentales RedSalud



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