Pérdida del olfato y el gusto: los nuevos síntomas del coronavirus que no conocíamos

nariz

Especialistas alertan de algunas señales antes que la enfermedad se manifieste, y que podrían dar pistas sobre un eventual contagio. Sin embargo, por ahora las evidencias no son concluyentes.


Al día de hoy, las cifras y datos oficiales indican que en el mundo hay 417 mil infectados con coronavirus, 18.614 fallecidos y más de 107 mil personas recuperadas en 169 países. La Organización Mundial de la Salud (OMS) por su parte, enumera los signos más comunes del COVID-19 como fiebre, cansancio y tos seca, mientras que algunos pacientes pueden presentar dolores, congestión nasal, rinorrea, dolor de garganta o diarrea

“Por lo menos en lo observado en la clínica, siguen siendo los síntomas y signos respiratorios una tos más bien seca, odinofagia, rinorrea. Aún los consultantes en su gran mayoría son adultos, muy pocos niños, por lo menos en los centros donde trabajo”, cuenta el Dr. Héctor Fernández, Jefe de Unidad de Calidad e IAAS y Encargado de Epidemiología de Clínica Bio Bío.

Pero a medida que la pandemia de coronavirus se expande por el planeta, los científicos poco a poco han podido descubrir nuevos síntomas, que se manifiestan de forma previa a lo que ya conocíamos, y que hasta ahora habían pasado inadvertidos.

La señal de alerta fue dada por otorrinolaringólogos en Gran Bretaña, Estados Unidos y Francia, quienes en las últimas semanas observaron un número creciente de pacientes con anosmia (pérdida total del olfato), hiposmia (trastorno del sentido del olfato que resulta en la reducción parcial de la capacidad de percibir olores) y disgeusia (alteración en la percepción relacionada con el sentido del gusto).

Según el documento, el problema es que estas personas podrían estar en el grupo de pacientes asintomáticos, que posiblemente estén transmitiendo la enfermedad sin saberlo.

Portadores ocultos

Para el Dr. Luis Miguel Noriega, infectólogo de la Clínica Alemana, “la enfermedad mantiene su perfil clínico con fiebre, tos, dolores musculares, y diarrea en los cuadros más graves”.

“Pero hemos visto casos de pérdida del gusto y olfato como parte de la sintomatología, que incluso en otros países describen que podrían verse antes de la aparición de los síntomas; esto implica una conducta activa al evaluar pacientes que llegan con esas quejas”, explica.

Las primeras pistas de este fenómeno surgieron en base a un pequeño estudio a 100 pacientes en un hospital alemán, que encontró que casi dos tercios informó algún tipo de interrupción en sus sentidos del olfato y gusto durante el curso de la enfermedad. Se contaron casos en donde los pacientes no podían percibir el aroma del shampoo o el pañal de un bebé, o que la comida no tenía ningún sabor. Otra investigación similar en Corea del Sur sugirió que alrededor del 30% de los casos positivos de COVID-19 notaron una pérdida de olfato.

El caso más conocido corrió por cuenta del jugador de Utah Jazz de la NBA, Rudy Gobert, quien dijo haber perdido temporalmente su sentido del olfato y el gusto por culpa de la enfermedad.

Gobert, cuya prueba positiva por el coronavirus derivó en el cierre de la popular liga de básquetbol, consultó en su cuenta personal de Twitter si otros estaban experimentando síntomas similares. “Sólo para dar una actualización, la pérdida del olfato y el gusto es definitivamente uno de los síntomas, no he podido oler nada en los últimos cuatro días. ¿Alguien ha experimentado lo mismo?”, preguntó en la red social.

“Hay que considerar que si bien los tipos de coronavirus conocidos hasta ahora son emparentados, a su vez son un poco distintos, por lo que su efecto también es diferente”, señala el Dr. Ramón Readi, otorrinolaringólogo de Clínica Vespucio.

“Al ser un virus nuevo para el ser humano, también van a apareciendo nuevos síntomas. Todos los países reportan situaciones similares”.

“No hay que volverse loco: es importante dejar claro que lo síntomas clásicos son los que ya conocemos, pero el problema es que hay un grupo de pacientes asintomáticos contagiosos; entonces el tema es cómo detectar con exámenes la mayor cantidad de positivos y por otro lado hacer lo mismo con los asintomáticos”, sostiene.

“La pérdida de olfato se puede producir por varios factores, pero es muy poco normal que ocurra. Por ello la otorrinolaringología está proponiendo que además de los síntomas clásicos, agreguemos la pérdida de olfato”.

“Lo que se plantea que esos pacientes pudieran ser portadores del virus y sería bueno incluirlo para justificar el examen, pero dejando de lado los síntomas comunes”, cuenta Readi.

“Hay pacientes clasificados como asintomáticos porque quizá tengan pérdida de olfato y están pasando inadvertidos”, asegura.

Dudas

De acuerdo al Dr. Santiago Ibacache, otorrinolaringólogo de la Clínica Santa María, estos nuevos síntomas eventualmente asociados “no son categóricos”.

“En Wuhan (China) afirmaron que había pacientes con vómito y náuseas pero tampoco se aclaró. Lo mismo con el dolor abdominal, que tampoco ha prosperado”, puntualiza.

En relación a la pérdida de olfato y gusto, el especialista apunta que el virus se concentra a nivel nasal en una zona sensible y los síntomas tienen que ver con la parte neurológica, por lo que “el énfasis de esa sospecha es que eventualmente habría sido el primer síntoma en los pacientes con el virus”.

Sin embargo, sostiene sus dudas debido a que la aparición asintomática de esta señal podría deberse a otros factores, como alergias, influenza, o un simple resfrío.

"No le podemos decir a todos quienes tengan esos síntomas que vayan a hacerse el examen", agrega.

“Se han visto casos en donde los pacientes se quedan sin olfato y no hay síntomas de COVID-19; hay virus que hacen perder el olfato súbitamente, o puede tratarse también de un tumor”.

Para Ibacache, la pérdida de estos sentidos “no está asumido como una verdad científica pero, sí como ‘consejería’”.

“Es aconsejable que el paciente que pierde el olfato se cuide durante 7 días por si acaso”, recomienda.

“Realmente queremos crear conciencia que esto es un signo de infección y que cualquier persona que desarrolle pérdida del sentido del olfato debería aislarse”, escribió en un correo electrónico al New York Times, Claire Hopkins, presidenta de la Sociedad Británica de Rinología. “Podría contribuir a ralentizar la transmisión y salvar vidas”.

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