¿Qué tan desigual es Chile?

La desigualdad, dicen académicos, tiene que resolverse multidimensionalmente, lo que incluye no solo equiparar ingresos, sino privilegios territoriales, las diferencias de género, étnicas y culturales.




No son solo los 30 pesos. La gran demanda es atender la desigualdad. Esa ha sido la petición que han planteado desde redes sociales a opiniones de diversos actores, frente a la actual situación social que atraviesa Chile.

¿Qué tan desigual es Chile? Una pregunta que en 2017 la investigación del PNUD, denominada Desiguales: orígenes, cambios y desafíos de la brecha social en Chile, ahondó en el análisis más completo que se ha realizado sobre la temática. "La desigualdad es parte de la historia de Chile y uno de sus principales desafíos a la hora de pensar su futuro", detalló el documento.

El trabajo del PNUD destaca que un punto de partida en esta desigualdad, en cierta forma fue la asignación de tierras realizada en la colonia a españoles y sus descendientes blancos, el inicio de la clase alta chilena. "Estructura social que se perpetuó a través de la hacienda, la cual dividió a la sociedad en patrones, empleados, inquilinos y peones con diferencias de recursos y poder muy significativas. Desde entonces la brecha de ingresos ha oscilado en distintos momentos, pero a la larga se ha mantenido bastante estable desde mediados del siglo XIX", dijo el documento.

María Luisa Méndez, académica de la Universidad Católica e investigadora principal de Centro de estudios de Conflicto y Cohesión Social (Coes), señala que el trabajo de PNUD muestra las bases históricas de la desigualdad. Un fenómeno que parte en las haciendas, se dio en el desarrollo de la minería y posteriormente se profundiza con la instalación del modelo neoliberal. "Va mostrando que hay una configuración histórica estructural que involucra distribución de recursos, una institucionalidad, un marco normativo y uno legal que le da forma a esta distribución altamente desigual de ingresos y de representación política".

Como ejemplo, se indica la concentración de la riqueza: el 1% de la población acumula el 25% de la riqueza generada en el país. "Muestra que esto tiene unas bases históricas muy fuertes que se han ido consolidando con la configuración también con las reformas de las transformación hacia un modelo más neoliberal, de privatizaciones, de liberalización del suelo y de la economía", dice Méndez.

En informe de PNUD, establece Dante Contreras, Director COES y profesor titular de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, detallaba además la falta de dignidad social y maltrato, como parte de la desigualdad. "Otro elemento que es bien relevante y que nosotros en COES también hemos recogido en las encuestas, es que la gente se queja de un maltrato sistemático, maltrato en el trabajo, maltrato por la gente de mayores ingresos, maltrato en la vía pública, que también tiene que ver en cómo nos organizamos como sociedad".

Chile es desigual. Si se ordenaran las regiones del mundo, dice Contreras, Lationamérica aparece como una región de alta desigualdad. Y nuestro país en ese panorama, aparece sobre el promedio. "En el contexto internacional, Chile es lejos el más desigual de la OCDE con una concentración del 1% en torno al 25% de la riqueza, y si a eso se le suma baja movilidad social, es decir, si se nace en el 10% más pobre existe una alta probabilidad que los hijos sean pobres, y viceversa, una persona en el 10% más rico, tiene una alta probabilidad que sus hijos estén el luego en el 10% más rico. Eso hace que el país tenga dos mecanismos muy complejos de resolver una baja movilidad social y una alta desigualdad, entonces eso genera una tensión social que la gente que trabaja en ciencias sociales ha venido diciendo hace mucho tiempo".

Inequidad

Junto con esa mirada histórica, dice la investigadora, es importante entender la definición conceptual. "Uno podría decir que las desigualdades son diferencias que se consideran injustas, porque vulneran una norma de equidad entre los seres humanos", explica.

Y aunque las diferencias en la vida social sean evidentes, y pese a las sociedades tengan medios legitimados de distribución de los recursos, dice Méndez, se entiende que hayan asimetrías. "Se supone que la meritocracia distribuye los recursos de acuerdo con los talentos y los esfuerzos, entonces la gente puede encontrar que es justo y legítimo que algunos tengan una situación más privilegiada que otros en esa repartición de recursos. Pero la desigualdad comienza a considerar injustas esas diferencias, cuando las diferencias son demasiado grandes, limitando las posibilidades de quienes tienen desventajas para alcanzar a reducir esas brechas".

Entonces, ejemplifica, las probabilidades que un niño o niña que vive en la comuna de La Pintana pueda desarrollar todos sus talentos, está estructurado en este arreglo institucional y espacial. "Teniendo los talentos, va a un colegio de mala calidad, con un estigma territorial, convive con pobreza. Entonces esa brecha nunca la podría remontar. Esa diferencia, esa brecha, se considera injusta porque viola su principio de igualdad, porque no es lo mismo que puede lograr esa niña que otra que vive en un barrio privilegiado".

También esa diferencia se considera injusta cuando va en una dirección equivocada. Eso quiere decir, detalla Méndez, en que una sociedad ve que esas diferencias van configurando asimetrías que no consideramos legitimas. "Chile tiene mucho de eso. Por ejemplo, todo los mensajes que salen a propósito del manejo político de esta crisis, de que 'hay que levantarse más temprano', hablan de la insensibilidad acerca de la vida de los otros, tienen que ver con esa dirección equivocada. Porque se le exige a la gente que viva de una forma que solo hace reproducir aún más y profundiza aún más, su sentimiento de un trato indigno. Viola aún más su principio de equidad entre los seres humanos, porque se agudiza su posición de desventaja, no es un trato igualitario".

Esa conceptualización, dice Méndez, es relevante porque no es solo que los recursos estén distribuidos desigualmente, sino que establece brechas imposibles de ser remontadas, "entonces nuestro principio de igualdad entre los seres humanos es violado".

"Llevamos décadas diciendo que Chile en términos de distribución de ingresos, tenemos una alta desigualdad y no mejora incluso después de algunas medidas redistributivas. Del punto de vista de la desigualdad material, está claro que no la hemos logrado podido revertir eso", detalla Méndez.

Toda la literatura académica y lo que dicen los organismos internacionales, dice Méndez, es que el estado actual tiene de las condiciones en que se reproduce la desigualdad, tiene que tomar un punto de vista multidimensional, "no es solo los ingresos, es la posición territorial, donde vive, es desigualdad de género, es desigualdad étnica y cultural, es una mirada que involucra cuánto le cuesta a los individuos gozar del bienestar que la sociedad debiese entregar a sus ciudadanos".

El tema va más allá de solo un tema de clases, dice Contreras. "Hay un reduccionismo conceptual terrible en eso. Es impresionante y la falta de profundidad del tema, es decir, tener una sociedad más igualitaria contribuye a la paz social, contribuye al crecimiento económico, contribuye al desarrollo económico".

Esto es bueno por otras razones también, agrega Contreras, que no tiene que ver solamente con diferencias de ingresos, sino con qué sociedad se quiere construir. "Mientras no hagamos el trabajo de forma seria y con convicción, es muy difícil cambiarle el rostro a Chile. El nivel de institucionalidad que tenemos nos alcanza para este nivel de desarrollo, necesitamos dar un paso distinto. Por eso es necesario un nuevo acuerdo social, porque si esto no ocurre, esto se podrá apaciguar hoy día, podrá pasar, pero quedará pendiente y volverá a  ocurrir, es más razonable, más eficiente, más digno, afrontarlo"

En el actual escenario tiene que haber una invitación a un diálogo amplio sin conclusiones, dice Contreras "A un dialogar de verdad que tiene que ser informado por la academia, es urgente ahora y tiene que ser pronto. Tiene que ser realizado con seriedad, con responsabilidad y mucha generosidad, y en el cual van a tener que ceder desde el mundo de las empresas, al mundo de los estudiantes. Las ciencias sociales han advertido esta situación hace mucho tiempo y si es que la élite política no hace el trabajo, las consecuencias son éstas y a lo mejor lo resolvemos en el corto plazo, pero mientras no lo resolvamos en profundidad la situación va a perdurar".

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