"Esto está todo mal. Yo no debería estar acá, debería estar en el colegio, en el otro lado del océano. Ustedes vienen a nosotros, los jóvenes, buscando esperanza ¿Cómo se atreven? Me han robado mis sueños y mi infancia con sus palabras vacías. Pero yo soy una afortunada. La gente está sufriendo, la gente está muriendo, están muriendo los ecosistemas, colapsando. Estamos en el comienzo de una extinción masiva y de lo único que hablan es sobre el dinero y de cuentos de hadas de crecimiento económico eterno. ¿Cómo se atreven?".
Hablaba entrecortado y se le notaba visiblemente molesta. Así comenzó su discurso Greta Thunberg, la joven sueca de apenas 16 años que se volvió en el ícono de las luchas estudiantiles por el cambio climático y que fue parte de la inauguración de la Cumbre de Acción Climática, celebrada ayer en la sede de Naciones Unidas en Nueva York.
Thunberg citó al último informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) para recordar lo que se conoce como "Presupuesto de Carbono", un concepto acuñado en las negociaciones del cambio climático pero que rara vez es parte de los discursos políticos sobre el tema.
Esto tiene que ver con el máximo de emisiones de CO2 que se pueden emitir en el mundo entero antes de llegar un punto irreversible, donde alcanzar la meta del Acuerdo de París del calentamiento global sobre los 1,5°C sería imposible. "El mundo tenía 420 gigatones de CO2 que emitir el 1 de enero 2018. Hoy ese número ya bajó a 350 gigatones (...) Con los niveles de emisión de hoy, lo que queda del presupuesto de carbono se irá del todo ocho años y medio. No habrán soluciones de esto, porque estos números son incómodos para ustedes", afirmó la activista.
Entonces, la joven salió de la sede de Naciones Unidas para establecer una demanda contra Argentina, Brasil, Francia, Alemania y Turquía, países con altas emisiones terrestres de gases de efecto invernadero, que afectan la salud de niños y niñas.

Trump irrumpe de sorpresa, Macron y Merkel comprometen financiamiento

Antonio Guterres, secretario general de Naciones Unidas, tomó una inusual decisión en esta cumbre climática. Determinó quién podía hablar en el podio y quién no, en base a que tan ambiciosos eran sus compromisos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. "Lo dije desde el comienzo, el ticket de entrada a esta cumbre no era un discurso bonito, sino la acción concreta. Y aquí, esperamos sus compromisos", afirmó el portugués.
En esa decisión, Guterres dejó afuera a los mandatarios de potencias como Estados Unidos, Brasil, Australia y Corea del Sur. Pero Donald Trump decidió llegar igual. El presidente estadounidense -que enfrenta el próximo año una elección que puede crucial en el futuro de Acuerdo de París- se apareció durante la exposición del primer ministro de India, Narendra Modi y se quedó a escuchar a la canciller alemana, Angela Merkel y al francés Emmanuel Macron, desafiando el mensaje que minutos antes había entregado el secretario general de Naciones Unidas.
Trump volvería a salir a la palestra en medio de las palabras de Macron. El francés dijo que los países desarrollados tenían una prioridad inmediata: inyectar recursos al Fondo Verde del Clima y así ayudar a que países en desarrollo aumenten su ambición climática. La meta del Acuerdo de París es que, desde 2020, exista un financiamiento de 100 millones de dólares al año para el Fondo. Macron comprometió aumentar su contribución hasta 1,7 millones de dólares y pidió a Trump sumarse al desafío.
En la misma línea, la canciller alemana, Angela Merkel, anunció una inyección extra de 500 millones de dólares al Fondo Verde y la creación de un seguro para enfrentar catástrofes relacionadas al cambio climática, una demanda solicitada desde hace años por las naciones menos desarrolladas y más vulnerables al cambio climático. "Los países industrializados tenemos la obligación de desarrollar tecnologías e invertir en detener el cambio climático", dijo Merkel.
En tanto, el representante chino, Wang Yi -enviado especial del presidente Xi Jinping- llamó a respetar el principio de "responsabilidades comunes pero diferenciadas" que está en el Acuerdo de París, que tiene que ver con la responsabilidad histórica en emisiones de los países desarrollados. "Debemos movilizar recursos y respetar las condiciones de los países en desarrollo, su derecho a crecer", dijo el diplomático.

Estudio pide que Chile termine con termoeléctricas para 2032

El secretario general Guterres le encargó una tarea a Chile para esta cumbre climática: la ONU creó nueve carteras de acción para articular el trabajo durante la semana y le dio a Chile la tarea de moderar y liderar la de Mitigación. Esto tiene que ver con todas las acciones que pueden realizar los países para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. 
Sebastián Piñera estuvo cinco minutos en el escenario y su discurso tuvo de todo un poco. Desde sus analogías poéticas ("la naturaleza nos pide a gritos: Protéjanme, cuídenme, para que yo pueda cuidarlos a ustedes", dijo), un pequeño lapsus ("Chile tiene un ambicioso plan de deforestación") hasta un anuncio que generó aplausos en la sala. Piñera agradeció el encargo de Antonio Guterres y aseguró contar con el compromiso de 66 países que presentarán metas ambiciosas para la COP25. Esto lo harían a través de sus NDC, (contribuciones nacionales determinadas), el documento que guía la acción climática de cada país bajo el Acuerdo de París.
"Está claro que la COP25 tiene que ser un salto hacia adelante. Esperamos a los países con sus NDC más ambiciosos y más exigibles, porque los que tenemos no son suficientes y no se están cumpliendo", afirmó el presidente ayer en Nueva York.

Justamente ayer, la organización alemana Climate Analytics liberó un informe que asocia los compromisos de los países en el Acuerdo de París con el cierre definitivo de las termoeléctricas a carbón, las principales emisoras de CO2 a la atmósfera. El análisis dice que, con las plantas de carbón hoy existentes, el mundo se aleja de la meta de los 1,5°C, llegando a emisiones tres veces superiores a las compatibles con París. "En todas las proyecciones posibles, donde hay una estrategia de reducción de emisiones tiene que haber una caída radical del carbón como productor de electricidad", explica Paola Parra, autora del estudio.

El análisis tomó el último informe del IPCC para hacer la predicción de que América Latina debe eliminar por completo el carbón como fuente de generación eléctrica para máximo 2032 si quiere cumplir con las metas del Acuerdo de París. Es decir, ocho años antes del Plan de Descarbonización que anunció hace unos meses el presidente Piñera.
"Chile tiene un Plan de Descarbonización que si se implementa, llegaría a reducciones de emisiones importantes. Tienen un gran potencial para actualizar su NDC, pero si quieren ser compatibles con el Acuerdo de París, Chile tiene que cerrar sus centrales termoeléctricas antes de 2040, ocho años antes. Una NDC verdaderamente ambiciosa sería esa, porque es un país con mucha dependencia del carbón", afirma Parra.