¿Cómo resolver las controversias constitucionales? La iniciativa de la Universidad de Chile

La Casa Central de la Universidad de Chile.

El sociólogo Pablo Cottet es el docente de esa casa de estudios que lidera un laboratorio dedicado a aportar a la resolución de las controversias constitucionales que puedan surgir tanto en la academia con en la sociedad civil.




El Reglamento de la próxima Convención Constitucional es uno de los primeros debates que está generando debate en la sociedad y uno de los primeros temas que el Laboratorio Interdisciplinar de Estudios en Controversias Constituyentes (LabControversias), liderados por el sociólogo y académico de la Universidad de Chile, Pablo Cottet, tomó para generar discusión no solo entre expertos y académicos, sino que también entre los propios ciudadanos.

Hoy a tres meses desde su inicio, el director de la iniciativa explica cómo buscarán que distintas agrupaciones de la sociedad civil que debatan sobre un mismo tema, se unifiquen y ayuden en la discusión y visualización en la futura convención.

¿Cómo nace Lab Controversias?

El laboratorio aparece en una convocatoria que hace la dirección de investigación y desarrollo de la Universidad de Chile. Nosotros presentamos nuestra propuesta que llegó en el lugar número 1 de puntuación y entonces nace como una iniciativa que la universidad de Chile, a través de su dirección de Investigación y Desarrollo quiere promover. Y quiere promover en un sentido también piloto de pensar la política de la universidad, política de la institución en investigación y desarrollo a través del fomento de laboratorios interdisciplinarios.

¿Y para quién está dirigido específicamente este proyecto?

Hemos trabajado poniendo un radar, por decirlo de una manera gráfica. Nuestro propósito es que los debates y los procesos deliberativos deben poner atención a las controversias porque nuestra apreciación es que la actividad política del sistema de partidos busca siempre reducir las controversias, cerrar las controversias, llegar a acuerdos, que esta muy bien porque esa es su labor, esa es su misión, pero no hay nadie que se haga cargo de alimentar las controversias, que es lo que, insisto en esto, le otorga el valor histórico, social y cultural a la política. Entonces si te das cuenta hay un importante asunto de diferendos políticos centrales digamos, que la propia ciudadanía está levantando y que nadie le ha prestado oídos o que son muy fragmentarias.

Uno de sus objetivos es desarrollar las plataformas de participación y formación ciudadana ¿Cómo esperan lograr eso?

Bueno, primero haciendo visible las iniciativas que se están desarrollando. Nosotros no estamos inventando nada, simplemente hacerlas visibles a través de nuestras plataformas. Segundo, poniéndolas en contacto, unas con otras, estas iniciativas que no cuentan habitualmente con ni con cobertura de medios. Y por último, la idea de nosotros es que podamos encontrar ciertas actividades ejemplares que podemos modelar, podemos convertir, por ejemplo en infografía o en cápsulas audiovisuales para que otras y otros tengan acceso a ella y puedan ocuparlas como herramientas, como útiles.

¿Y cómo es la selección de estas controversias?

Nosotros formamos parte de una red bien amplia de casi 20 organizaciones que es una red de formación ciudadana, de participación y formación ciudadana. Está el Constituyo, Ahora Toca Participar, Brigada Constituyente, hay un sinfín de organizaciones que están ahí. A través de esas iniciativas y de las asambleas territoriales que ya nos han ido conociendo de a poquito, nos va llegando la información.

¿Qué va a pasar con aquellos temas constitucionales que son difíciles de resolver?

O sea, a nosotros nos parece que de alguna manera se van a tener que resolver. Hay experiencias, por ejemplo, que se han puesto ahora a propósito de la controversia del Reglamento de la convención. La asamblea constituyente en Bolivia, por ejemplo, se tomó 7 meses en redactar. Nosotros no nos podemos tomar 7 meses en discutir el asunto. Entonces esas situaciones a nosotros nos interesa colaborar en que, uno, se muestren esas posiciones, todas ellas legítimas y dos, proponer mecanismos de resolución de esas controversias. Pero mecanismos que sean, tres, participativos, donde la ciudadanía esté informada, que sea incorporar formas de resolver las controversias que no provienen únicamente de la academia ni de los partidos, sino que vienen de la propia iniciativa local.

Hoy varios expertos y expertas creen que debido a la polarización actual, a la Convención le va a costar mucho resolver sus discrepancias. ¿Cómo lo ve usted?

Bueno, nosotros vamos a estar super atentos a lo que pase allá adentro en la convención. Nosotros pensamos, por ejemplo, que el tema que está dilatando del Reglamento va a pasar un par de semanas. Creemos que después va a venir la discusión sobre las cuotas que aseguren paridad de género, que aseguren pueblos originarios, se va a abrir ese debate. Una vez que se elija la convención va a entrar de nuevo un mes completo la discusión sobre la discusión del reglamento. Por eso es que creemos que es tan importante adelantarnos a ellos para que puedan existir propuestas, donde los convencionales puedan enterarse, leer, acceder a ellas porque van a ser públicos.

¿Cree usted que se están generando muchas expectativas de lo que salga de este proceso?

Yo no le llamaría mucha expectativa. O sea, esta es una iniciativa única en la historia de la República de Chile. Entonces, ya sabemos que ha ocurrido, por ejemplo, en otros lugares latinoamericanos, pero también conocemos la experiencia comparada en Islandia, en Escocia, etc. Entonces hay expectativas. Este es un proceso en el que lo que más hay que celebrar es que existan expectativas. Luego, los procesos políticos se irán cerrando, se irán consolidando, pero este no es el momento de cerrar, es el momento de abrir. Es un momento inédito de la historia política, jurídica, constitucional de nuestro país.

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