Sustentabilidad

Crisis hídrica en Chile: diagnóstico claro, estrategia aún pendiente

Quince años de mega sequía, glaciares que se derriten y ríos que cada año bajan con menos agua, dejan atrás la discusión sobre si Chile vive una crisis hídrica. El nuevo debate, planteado en un nuevo conversatorio de Hub Sustentabilidad, es si el país tiene la planificación de largo plazo para enfrentarla.

Álex Godoy, Nicolás Balmaceda y José Sáez.

En el marco del Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía, celebrado el pasado miércoles 17 de junio, Hub Sustentabilidad de Pulso realizó un conversatorio titulado “Chile bajo escasez hídrica: el camino hacia soluciones más integrales”, donde expertos y autoridades advirtieron que la crisis hídrica en Chile está lejos de haber terminado, a pesar de las lluvias registradas en los últimos años que erradamente entregaron una sensación de estabilidad hídrica. Este encuentro reunió al subsecretario de Obras Públicas, Nicolás Balmaceda; al gerente general de Aguas Andinas, José Sáez, y al director del Centro de Investigación en Sustentabilidad y Gestión Estratégica de la Universidad del Desarrollo (CiSGER) y miembro del IPCC (Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático), Álex Godoy.

El diagnóstico de Godoy sobre la realidad hídrica del país es alarmante. El académico advirtió que, mientras se sigan emitiendo gases de efecto invernadero, las temperaturas continuarán subiendo y fenómenos como la desertificación se amplificarán. Pero el problema más serio, planteó, está en la infraestructura: tranques, reservorios, puentes y cimientos fueron diseñados para un clima que ya no existe. “Llueve menos, pero cuando llueve, lo hace de forma muy intensa, que supera las capacidades de los cimientos”, explicó. En Chile, alertó, el golpe llegará a la agroindustria, que ya no puede compensar la escasez solo con riego de precisión: “Aunque llueva, el calor ya nos golpea”. El efecto, anticipó, se trasladará a los alimentos, los precios y el empleo. “Los modelos son muy patentes y Chile es altamente vulnerable”, sentenció.

Frente a ese cuadro, el Estado y la sanitaria desplegaron su respuesta. Balmaceda defendió acelerar inversiones y destrabar proyectos, con la desalación como herramienta cada vez más relevante: “Existen hoy 31 plantas de desalación que aportan 14 mil litros por segundo, suficientes para abastecer a una población de ocho millones de personas, y hay otros 51 proyectos en desarrollo”. José Sáez, en tanto, advirtió sobre la falsa sensación de seguridad que dejaron los años lluviosos —“la memoria es frágil”— y defendió el reúso de aguas y una gestión integrada de cuencas como ejes para sostener el abastecimiento de la Región Metropolitana.

Aún cuando se están acelerando las inversiones y destrabando los proyectos, el análisis que hace el investigador del IPCC, es que el déficit de Chile no está en las obras, sino en la ausencia de una mirada que las ordene: “Nos ha faltado estrategia, que no es lo mismo que un plan de implementación de obra”. Advirtió contra los “fetiches” por embalses y desaladoras presentados como soluciones únicas, y alertó que algunos reservorios corren el riesgo de transformarse en “elefantes blancos” si se diseñan pensando en el Chile de hoy y no en el que existirá cuando estén terminados. En su lugar reclamó “inteligencia territorial” para planificar según las condiciones de cada macrozona, partiendo de que lo que funciona en el norte no necesariamente sirve en la zona central o en el sur. El nudo, sostuvo, es de coordinación: articular cuatro o cinco gobiernos regionales bajo una política común, algo que a su juicio constituye el verdadero obstáculo. “El problema no es privado, el problema es político”, sentenció.

Balmaceda no rebate la tesis: la asume y propone un sistema nacional de infraestructura que priorice los proyectos por criterios técnicos y no por presiones de turno. Allí los tres coincidieron. La salida sostenible, plantearon, exige una política de Estado capaz de trascender los gobiernos. “El éxito de una política de largo plazo depende de reducir la incertidumbre y evitar que las decisiones cambien con cada administración”, cerró Godoy.

Más sobre:Hub Sustentabilidadhubs_ltsequíacrisis hídrica

Lo más leído

La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

50% Plan Digital+$5.150 al mes SUSCRÍBETE