Sustentabilidad

Día del medio ambiente: volver a observar para actuar

"No basta con seguir desarrollando tecnologías o ciencia para aumentar nuestro bienestar, sino reconocer nuestro lugar dentro del sistema que habitamos y actuar en consecuencia".

Desde nuestros orígenes, nuestro éxito ha dependido de la forma en que interpretamos y nos adaptamos al ambiente. Antes de tecnologías sofisticadas, observábamos nubes, plantas, animales y detalles del medio del que éramos parte. Nuestros sentidos fueron las primeras herramientas para captar datos, reconocer patrones y aprender sobre el medio y a medida que nuestras capacidades cognitivas se desarrollaban, también aumentábamos la capacidad de intervenir el hábitat y obtener ventajas de adaptación.

Así, estas ventajas permitieron nuestra expansión por la Tierra, la cual coincidió con la desaparición de gran parte de la megafauna. Luego, con la agricultura, transformamos cursos de agua, talamos bosques y degradamos suelos que tardaron milenios en formarse. Más tarde, la revolución industrial cambió nuestras formas de vida, y la reciente revolución digital nos introduce a un futuro incierto.

Actualmente, la crisis climática, la pérdida de biodiversidad y la contaminación son parte de las consecuencias del camino que hemos recorrido. El planeta se ha calentado cerca de 1,1 °C, cerca de mil especies se han extinto y nuevas tecnologías avanzan más rápido que nuestra capacidad de anticipar sus impactos reales. Hemos modificado tan profundamente nuestro entorno que nos olvidamos de que seguimos siendo parte de él.

Frente a estos problemas, la ciencia y la tecnología toman un papel esencial, donde la ciencia de datos y la inteligencia artificial amplían nuestra capacidad de acción. Estas herramientas no son ajenas a nuestra naturaleza: son una forma sofisticada de observar el entorno, comprender sus cambios y con ello ampliar el rango de opciones para dirigir nuestra existencia.

El Día del Medio Ambiente nos plantea que no somos externos al medio, sino que es nuestro sustento de vida y nuestras decisiones generan impactos en él y en nosotros mismos. Por ello, no basta con seguir desarrollando tecnologías o ciencia para aumentar nuestro bienestar, sino reconocer nuestro lugar dentro del sistema que habitamos y actuar en consecuencia. Así, podremos prosperar sin olvidar que valorar el ambiente es también valorar las condiciones que hacen posible nuestra vida en la tierra.

Por Jorge Herrera, tesista doctorado de Data Observatory.

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