Cómo la naturaleza sigue haciendo una selección natural con los humanos, según un reciente estudio
Un análisis de más de 15 mil genomas humanos antiguos identificó cientos de variantes genéticas que han sido favorecidas por la selección natural en los últimos 10.000 años.
Durante años, muchos científicos asumieron que la evolución humana prácticamente se había detenido en los últimos 10.000 años.
La idea parecía lógica: en términos evolutivos, ese periodo es muy breve, y el desarrollo cultural humano habría superado cualquier cambio biológico.
Sin embargo, un nuevo estudio sugiere que los humanos podrían seguir siendo moldeados por la selección natural, informó The New York Times.
Una investigación publicada en la revista Nature analizó el ADN de 15.836 restos humanos antiguos y encontró evidencia contundente de que la selección natural ha seguido actuando de manera activa en nuestra especie.
¿Qué descubrió el estudio?
En concreto, los científicos identificaron 479 variantes genéticas que habrían sido favorecidas en los últimos 10 milenios, una cifra muy superior a las pocas decenas detectadas en estudios previos.
“Hay tantas que resulta difícil comprenderlas todas”, afirmó David Reich, genetista de la Facultad de Medicina de Harvard y uno de los autores del trabajo.
El hallazgo no solo amplía el número de mutaciones identificadas, sino que también desafía la idea de que la evolución reciente ha sido marginal.
Mutación en celíacos y otros casos
Uno de los casos más llamativos es el de una mutación asociada a la enfermedad celíaca.
Aunque hoy representa un factor de riesgo (afecta a unos 80 millones de personas en el mundo), esta variante surgió hace unos 4.000 años y se volvió cada vez más común.
Según los investigadores, esto sugiere que, en algún momento, la variante celíaca pudo haber otorgado una ventaja reproductiva, pese a sus efectos negativos actuales.
El estudio también detectó fenómenos difíciles de explicar.
Por ejemplo, algunos genes asociados a una mayor tendencia a fumar se han vuelto menos comunes en Europa desde hace miles de años, incluso antes de que el tabaco llegara al continente.
“En resumen, no lo sé”, reconoció Ali Akbari, investigador principal del estudio, al referirse a los factores que podrían estar detrás de este cambio.
Dieta y estilo de vida
Los cambios en la dieta y el estilo de vida parecen ser claves en este proceso.
La transición desde sociedades cazadoras-recolectoras hacia comunidades agrícolas, por ejemplo, habría modificado las presiones evolutivas.
Mutaciones que favorecían la acumulación de grasa, útil en contextos de escasez, pudieron volverse desventajosas con dietas más estables y ricas en carbohidratos.
El estudio ha sido recibido con entusiasmo, pero también con cautela.
Algunos científicos destacan la magnitud del análisis, mientras que otros cuestionan los métodos estadísticos utilizados y advierten que parte de los resultados aún requiere confirmación.
Más allá de las discrepancias, el estudio abre una nueva ventana para entender cómo la evolución sigue moldeando a la humanidad.
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