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Qué se sabe sobre las drogas psicodélicas y sus efectos, tras la orden de Trump de “flexibilizar” su investigación

La medida busca reducir las restricciones para estudiar compuestos como el LSD, la psilocibina o el éxtasis.

Qué se sabe sobre las drogas psicodélicas y sus efectos, tras la orden de Trump de “flexibilizar” su investigación. Imagen @WhiteHouse en X.

Este sábado, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva para acelerar la investigación sobre drogas psicodélicas.

Para esto el mandatario instruyó a distintas agencias federales a flexibilizar las restricciones que históricamente han limitado su estudio.

Según informó The New York Times, la medida apunta a facilitar el análisis de sustancias como el LSD, la psilocibina (proveniente de hongos) y la MDMA (éxtasis), en un contexto en que cada vez más investigaciones sugieren posibles beneficios en salud mental.

EE.UU. y su historia con las sustancias

Durante décadas, la mayoría de estos compuestos han estado clasificados como drogas de la Lista 1 en Estados Unidos, es decir, sustancias sin uso médico aceptado y con alto potencial de abuso.

Esta categorización –que se consolidó tras la “guerra contra las drogas” impulsada en los años 70’s por Richard Nixon– ha dificultado la realización de ensayos clínicos y el avance de la evidencia científica.

Qué se sabe sobre las drogas psicodélicas y sus efectos, tras la orden de Trump de “flexibilizar” su investigación. Foto: Pexels

Sin embargo, en los últimos años, diversos estudios han comenzado a cuestionar esa visión.

De acuerdo con The New York Times, estudios indican que ciertos psicodélicos podrían ser eficaces para tratar trastornos como la depresión, la ansiedad severa, el trastorno de estrés postraumático (TEPT) e incluso el sufrimiento psicológico asociado a enfermedades terminales.

La orden ejecutiva firmada por Trump instruye a organismos como la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) y la Administración para el Control de Drogas (DEA) a reducir la burocracia que obstaculiza estos estudios.

Además, abre la puerta a que pacientes gravemente enfermos puedan acceder a tratamientos experimentales que ya han superado fases iniciales de ensayos clínicos, aunque aún no estén plenamente aprobados.

Sobre las drogas psicodélicas que se quiere estudiar

Uno de los casos más avanzados es el de la MDMA, conocida como éxtasis o molly.

Actualmente se encuentra en una nueva fase de ensayos clínicos luego de que la FDA rechazara una solicitud previa para su uso en el tratamiento del trastorno de estrés postraumático.

Aun así, el fármaco sigue siendo considerado uno de los candidatos más prometedores dentro de este campo.

Otro foco relevante de la orden es la ibogaína, un potente psicodélico derivado de un arbusto de África Central.

La medida destina 50 millones de dólares para su investigación, especialmente en el tratamiento de adicciones a opioides y otros abusos de sustancia.

Estudios preliminares han mostrado resultados llamativos: hasta dos tercios de los pacientes con dependencia a estas sustancias habrían dejado el consumo tras una sola sesión.

No obstante, los expertos advierten que aún existen importantes incertidumbres.

La ibogaína, por ejemplo, puede provocar experiencias intensas que duran horas y presenta riesgos cardíacos significativos, por lo que su uso requiere supervisión médica estricta.

Además, su alto custo que puede oscilar entre 5.000 y 15.000 dólares por sesión, limita su acceso.

Qué dicen los científicos

Desde el ámbito científico, la reacción ha sido de cauteloso optimismo. Melissa Lavasani, fundadora de la Psychedelic Medical Coalition, señaló que la orden no reemplaza la necesidad de evidencia sólida ni garantiza un acceso inmediato a estos tratamientos.

“La siguiente fase dependerá de la solidez de los datos clínicos y de cómo se integren estas terapias en el sistema de atención médica existente”, afirmó.

Qué se sabe sobre las drogas psicodélicas y sus efectos, tras la orden de Trump de “flexibilizar” su investigación

En esa línea, la iniciativa también busca ampliar la participación en ensayos clínicos, incluyendo a veteranos que sufren TEPT, depresión o trastornos por consumo de alcohol.

Según autoridades sanitarias, el objetivo es acelerar el desarrollo de tratamientos frente a la crisis de salud mental y el aumento de muertes por opioides y suicidios.

Aunque la orden no implica una legalización ni una reclasificación inmediata de estas sustancias, sí marca un giro en la postura del gobierno estadounidense frente a los psicodélicos.

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