Del equipamiento y procedimientos policiales
SEÑOR DIRECTOR:
El domingo 27 de septiembre fue asesinado el cabo 2° Cristopher Aguilera Fernández, un joven carabinero, que deja a su pareja, familiares y más importante aún, a un hijo de sólo 10 meses. Su sacrificio le mereció el ascenso al grado de suboficial mayor.
La muerte del cabo Aguilera era evitable. Por un lado, quien lo mata, lo hace con una pistola semiautomática que ya había sido usada anteriormente contra funcionarios policiales, era un extranjero con situación migratoria irregular, que había sido detenido anteriormente por Carabineros y que debía estar encarcelado o bien expulsado del país. Asumo que alguien del Ministerio Publico o del sistema judicial nos indicará cómo fue que ello ocurrió. Está claro que los carabineros no nos sobran y tampoco queremos hijos que crezcan sin padres. Todo mal.
También habría sido evitable si es que el cabo Aguilera hubiese estado usando su casco táctico, casco que viene con la capacidad de parar una bala de 9mm como la que lo mató cuando impactó en su cabeza. Hay distintas versiones de la necesidad de usar el casco balístico en ciertos procedimientos, pero todo indica que debió estar usándolo cuando desciende de la radiopatrulla para realizar la fiscalización. Los tiempos no están como para no usar todas las medidas de protección disponibles, como son el chaleco balístico, el casco antes mencionado, y otras que no siempre evitan desgracias, pero que ayudan a disminuir la probabilidad de muerte.
En el 2026 han fallecido tres carabineros en acto de servicio y en todos estos casos quedan dudas razonables de que se hayan cumplido los procedimientos policiales correspondientes. En el caso del cabo Aguilera todo indica que la radiopatrulla de la 42 Comisaría en que se movilizaban debió haber tenido tres ocupantes y no los dos que iban el fatídico domingo 27. Un carabinero más podría haber hecho la diferencia, tal como lo podría haber sido el hecho de usar el casco táctico. Claro que es incomodo usar el chaleco y el casco, pero puede ser la diferencia entre vivir y morir.
Quedan dudas razonables si las muertes del sargento Figueroa y el cabo Cosme también se podrían haber evitado, si estaban usando el equipamiento adecuado o si es que se cumplieron los procedimientos correctos, y de haberlos seguido, si se ha buscado mejorarlos y adaptarlos a los riesgos y criminalidad que enfrentamos. Sobre eso Carabineros de Chile no ha informado.
Richard J. Kouyoumdjian Inglis
Vicepresidente ejecutivo de AthenaLab
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