Cartas al Director

La base de la pirámide científica

Científicos desarrollan un examen de sangre que promete detectar múltiples tipos de cáncer y dónde se originaron. Foto: referencial.

SEÑOR DIRECTOR:

Chile tiene una historia científica de la que enorgullecerse. Desde la creación de Conicyt en 1967, la diversificación y aumento de fondos en los 90, hasta el nuevo Ministerio de Ciencia en 2019, sucesivos gobiernos coincidieron en algo simple pero infrecuente en política pública: continuidad. Una inversión modesta pero sostenida es condición mínima para que la investigación rinda frutos en plazos que exceden gobiernos.

El Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (Fondecyt), creado en 1981, es la columna vertebral de ese esfuerzo. Es el único de su tipo en el país y ha cambiado la cara de Chile en los últimos 50 años financiando investigación de forma competitiva y bajo estándares de excelencia. Gracias a Fondecyt tenemos profesores en universidades estatales y privadas, antiguas y más recientes, haciendo investigación y formando estudiantes en todas las áreas del conocimiento, y en todas las regiones de Chile.

Desde los años 90, el sistema de financiamiento a la ciencia se diversificó: surgieron fondos orientados a sectores específicos, a la internacionalización, al impacto en política pública y a la vinculación con la industria. El Estado y la empresa se volvieron mandantes de resultados de investigación académica, tejiendo alianzas de largo plazo entre comunidades antes aisladas. La comunidad de investigación en Chile empezó a tender puentes duraderos con otros sectores. Queda camino por recorrer, pero lo avanzado es importante y la ciencia chilena destaca en América Latina.

Por eso alerta lo sostenido por el gobierno sobre modificar el concurso Fondecyt de postdoctorado para focalizarlo en áreas prioritarias. No por el acto de focalizar; en Chile lo hacemos, y bien. El problema es hacerlo sin aplicar una mirada integrada de los instrumentos del sistema, descuidando la base que sostiene no solo la investigación fundamental, sino la formación académica. Fondecyt es la base de la pirámide, no el instrumento para responder a la revolución tecnológica u otros desafíos. Es crítico orientar a desafíos apremiantes, pero también lo es apostar por todas las áreas del saber, impulsado por esa creatividad individual que escapa a las orientaciones de un gobierno dado. El compromiso con el conocimiento es de largo plazo, y debilitar nuestros cimientos según las urgencias del hoy puede tener consecuencias nefastas sobre nuestra capacidad de responder a los desafíos del futuro.

Carolina Torrealba Ruiz-Tagle

Vicerrectora de Investigación y Doctorado, U. Andrés Bello

James McPhee Torres

Vicerrector de Investigación y Desarrollo, U. de Chile

Más sobre:FondecytFinanciamientoCienciaGobienroConcurso

La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

Plan Digital+$6.990 al mes, por los 3 primeros meses SUSCRÍBETE