Cartas al Director

Una oposición para Chile

Santiago, 09 de Julio del 2026. Se reúnen las y los presidentes y jefes de bancada de los partidos de oposición con abogados constitucionalistas para abordar la Megarreforma y su constitucionalidad. Luis Quinteros/Aton Chile LUIS QUINTEROS/ATON CHILE

SEÑOR DIRECTOR:

En 2020, en medio de la pandemia, el líder de la oposición portuguesa envió una carta a los militantes de su partido, en la que calificó de “no patriótico” atacar al gobierno y comprometió una tregua y apoyo al oficialismo.

Para que algo así ocurra acá, no solo hace falta una circunstancia extraordinaria —como la pandemia, que sí tuvimos—, sino también una oposición a la altura de su papel republicano, que no tuvimos ayer ni tenemos hoy.

Nuestro progresismo criollo sufre hoy su propio temporal. Este cuadro, que es potencialmente una gran oportunidad para las derechas en el corto plazo, es una mala noticia para Chile.

La izquierda sigue grogui luego de la derrota constitucional y presidencial. Sus partidos ofrecen preocupantes espectáculos. Destacan el PS, que expone a sus liderazgos en peleas en carne viva, propias del lejano oeste; y el PPD, cuyos senadores quiebran con su directiva por negociar con el gobierno, para luego votar en contra… de sus propias indicaciones. El FA, por su parte, atrapado en discusiones internas para concluir —asombrosa novedad— que son un partido socialista, feminista y ecologista, son incapaces de reconocer el país que realmente dejó su gobierno.

A todos los une un discurso firme contra la “ultraderecha” y “la colusión de los súper ricos”. Son astutos para ofender y brillantes para mostrar problemas ajenos, pero tacaños para ofrecer alternativas coherentes en las materias que apremian a la ciudadanía.

Nada indica que tendrán la reflexión que su estado del arte exige. No hay reflexión acerca de las reformas que impulsaron (sobre todo la educacional), que hoy nos tienen como nos tienen. Sigue pendiente la explicación para salvar las evidentes contradicciones entre las promesas redentoras del programa de Boric y las decisiones que se terminaron defendiendo. No hay mucho más que “ojo con las fake news”, “atentos a los retrocesos civilizatorios” y “abajo la ultraderecha”.

Todo esto es un problema. Cualquier gobierno necesita de una oposición que lo obligue a justificar sus posturas. Una buena oposición objeta con contrapropuestas, representa a los suyos en sus ideas y fiscaliza ahí donde importa. Nuestra oposición, en cambio, es liderada por nuevos caudillos, sin capacidad de incidir, desarticulada, y sin una agenda propia.

Si sigue así, ya sabemos qué partido ocupará su lugar. En política, así como en la física, el vacío no existe.

Cristián Stewart

Director ejecutivo de IdeaPaís

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