Candelabro y los fantasmas en el barrio: las claves del primer videoclip de Deseo, Carne y Voluntad
Dobles fantasmales, rituales oscuros y cuerpos deformados: el nuevo videoclip de “Prisión de carne” expande el universo de Candelabro en una ambiciosa pieza audiovisual dirigida por Germán Pavez. El mismo director junto a Matías Ávila revelan a Culto la trastienda del rodaje y algo de los próximos pasos de la banda que plasmó el mejor disco chileno de 2025.
La obsesión de que una persona tenga su doble malvado, el doppelgänger de la tradición alemana, aparecía de cuando en cuando en las conversaciones entre el joven realizador Germán Pavez y el músico Matías Ávila, de la banda Candelabro.
Pavez, amigo del grupo, pensaba ante todo en imágenes. “Antes de que siquiera saliera Deseo, carne y voluntad, estaban recién las maquetas del disco, yo le comentaba al Mati que estaba muy pegado con la idea de los dobles”, dice a Culto.
De allí comenzó a desarrollar algunas ideas que acabó plasmando en el videoclip para Prisión de carne, el primero que se desprende de Deseo, carne y voluntad, el segundo disco de la banda chilena, elegido por Culto como el mejor álbum local de 2025. Se estrena en YouTube este jueves 16 de abril.
La banda postuló al Fondo de la música para costear el rodaje de un videoclip. Para el trabajo se eligió a Prisión de carne, un corte que va más allá de un sencillo tradicional; es un tema de 7 minutos y fracción, de extensos pasajes instrumentales y una envolvente atmósfera jazzera.
“Es una de las canciones largas del disco -dice Matías Ávila a Culto-. Siento que al ser la tercera canción también fue un desafío que durara 7 minutos, apenas comienza un disco. Entonces creo que como tal, representa también un desafío para abordarla desde el audiovisual. En eso Germán se motivó muchísimo. Él llegó con la idea y bueno, nos convenció a todos. Poquito a poquito se fue ganando los votos de la República Democrática de Candelabro. Son 7 votos difíciles de ganar, por lo demás".
Germán llegó con la idea inicial; la banda dominada por sus dobles fantasmagóricos y un ritual en que de alguna manera vuelven a la vida, entre calles y barrios del gran Santiago. “Yo se la presenté a los chicos de la banda, me tuve que ganar el voto. Y después, en adelante, comenzó un pimponeo creativo súper dinámico, del respeto y el cariño, y con ganas de hacer algo bueno”.
Por cierto, la misma canción fue revelando algunas claves. “Es una canción que tiene mucho que ver con la tensión un poco entre lo blanco, lo divino, lo que está arriba, y con nosotros que somos somos de carne y hueso -apunta Ávila-. Y que tenemos problemas, achaques y contradicciones como cualquier otra persona en la faz de la tierra. Entonces siento que el video también representa y juega mucho con eso”.
Entre charla y charla se fueron trazando algunas ideas. “Fuimos buscando con la deformidad de los cuerpos. También hay un par de referencias de anime entremedio en cuanto a lo ritual, a lo oscuro, ahí fuimos rascando a poco. Casi todas las personas del equipo pusieron de su propio conocimiento”, apunta Pavez.
El video se trabajó en dos intensos días de rodaje, entre fines de febrero y comienzos de marzo pasado. Lo primero que se grabó fueron las escenas de la banda maquillada -al estilo uncanny- y caracterizada como sus dobles. Luego siguieron hasta la casa de la productora Paz Violeta. Al día siguiente, temprano, llegaron hasta un galpón para filmar algunas de las escenas interiores. “Fueron 2 días súper intensos, fueron hartas horas de trabajo, se hizo con un equipo de gente maravillosa”, apunta Ávila.
Con el tiempo corriendo, Pavez debió ajustar cada minuto de trabajo. “El tiempo siempre es el mayor enemigo amigo de cualquier rodaje -comenta-. El desafío más grande, definitivamente, era en cuanto al maquillaje. Son muchos integrantes, por ende había que tener mucha coordinación respecto a cómo los vestíamos, en qué momento se maquillaban, en qué momento se coordinaban las tomas. Y por supuesto, que los chiquillos estuvieran cómodos”.
En un segmento del video figura una adulta mayor. Es la abuela de Matías Ávila. Convencerla no fue fácil. “Ella nunca había tenido una experiencia así, está viviendo su tercera edad tranquila. El día del rodaje en la mañana, yo la llamo y le digo: oiga ¿me ayuda con esto? Al principio me había dicho que no, entonces hubo que convencerla, ahí me ayudaron mis primas y quedó precioso".
Aunque es la banda al completo la que mueve el videoclip, el eje el relato lo lleva el bajista Carlos Muñoz. Pavez había reparado en él y no lo dudó. “En la primera presentación de Candelabro en Lollapalooza el 2025, yo vi a Carlos en el escenario de un traje azul impecable y dije: él tiene que ser, él tiene que ser el protagonista del video. Después con cierta malicia pero buena intención, fuimos acomodando todo el video para que Carlos sea el protagonista. Era muy fácil construir alrededor de él, y por cierto, lo hizo increíble. Un actor en verdad muy bacán de trabajar, con una expresión en cámara increíble. Yo disfruté mucho que él fuera el protagonista”.
En la postproducción, el director junto a Tomás Alarcón debieron sortear otra dificultad. “Es una canción muy larga que tiene muchos momentos, entonces ya después en el montaje vimos eso; cómo mantenemos la atención, cómo vamos llevando los momentos dentro del montaje y cómo acompañamos la canción durante estos 7 minutos y medio”.
En algunas de las jornadas de montaje participó Matías Ávila. Desde la perspectiva de Germán, su ojo resultó un aporte para pulir el video. “El Mati tiene totalmente un rol de asistente de montaje, al menos, porque desde su opinión y de su aporte pudimos construir algo muy bacán”.
La sonrisa de la satisfacción se dibuja en el rostro de Ávila cuando repasa la experiencia de trabajar en el videoclip. “El hecho de trabajar con gente que uno admira y que se desenvuelve en otra disciplina, pero que también compartimos visión, apetito y de alguna u otra forma aspiraciones, es algo que es muy nutritivo siempre. Estábamos todos muy contentos y yo estoy muy contento personalmente también de poder haber hecho un vídeo con mis amigos. Y aparte creo que una forma de extender lo que propone la banda hacia el lado de lo visual, que siempre es difícil, y esta vez creo que lo logramos con éxito”.
Para Candelabro, el año supone varias actividades y proyectos. En lo inmediato está el lanzamiento oficial del disco Deseo, carne y voluntad el próximo 20 de mayo en la Cúpula del Parque O’Higgins, con entradas agotadas. “Es un concierto al que le estamos poniendo mucho cariño, mucha dedicación -apunta Ávila-. También va a estar Germán trabajando con nosotros. Siento que él tiene una lectura de la banda y de nuestras canciones muy completa y se compromete mucho con el trabajo del grupo. Y a finales de año tenemos pensado hacer una cosa muy especial en torno a este disco. Estamos muy contentos, tenemos muchas ganas de seguir haciendo música, estamos trabajando en nuevas canciones. Es muy lindo, muy emocionante”.
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