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El Diablo Viste a la Moda: los medios, la moda y una comedia icónica ante el mundo 20 años después

La recordada película con Meryl Streep y Anne Hathaway vuelve con una continuación que reúne a todo el equipo principal. Tres de sus intérpretes detallan a Culto la trastienda de una de las secuelas más esperadas del año, que debuta en cines nacionales este jueves 30. “Es una reflexión sobre cómo son el mundo de la moda y los medios 20 años después”, señalan.

El Diablo Viste a la Moda: los medios, la moda y una comedia icónica ante el mundo 20 años después Macall Polay

En una época en que no resultaba raro que los grandes estudios de Hollywood depositaran confianza en las películas no pertenecientes a franquicias, El diablo viste a la moda (2006) llegó a las salas de Estados Unidos exactamente la misma semana que Superman regresa (2006). En ese disputa por el número uno de la taquilla norteamericana se impuso el largometraje del Hombre de Acero, pero en verdad la ganadora fue la comedia con Meryl Streep y Anne Hathaway, una producción considerablemente más modesta en presupuesto y, por lo tanto, más rentable.

Esa superioridad no sólo se tradujo en un asunto de finanzas. El diablo viste a la moda se convirtió en la clase de título que los canales de televisión repitieron hasta el cansancio en años posteriores y que ha conseguido mantenerse con éxito en la conversación pese a que el mundo ya no es el mismo. En cambio, Superman regresa jamás tuvo una secuela (desde entonces ha habido otras dos representaciones del personaje en el cine, las de Henry Cavill y David Corenswet) y es parte del listado de las cintas de superhéroes realizadas en los 2000 en torno a las que había enormes expectativas y simplemente no lograron dar el ancho.

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Puede que Miranda Priestly y Andy Sachs no tuvieran capas, fuerza sobrehumana ni ningún superpoder, pero se transformaron en una villana y en una heroína memorables, dos mujeres capaces de conquistar al público y soportar el escrutinio del paso del tiempo. Su impacto ha sido tan perdurable que el entusiasmo de los fanáticos alimentó la idea de una segunda parte, la que está a punto de debutar en los cines del mundo (desde este jueves 30 en Chile). Si no ocurre nada demasiado raro, todo apunta a que será un fenómeno, tal vez de un modo no tan distinto a cómo lo consiguió la original en 2006.

Titulada El diablo viste a la moda 2, la película reúne a todo el reparto principal y al mismo equipo creativo, David Frankel en la dirección y Aline Brosh McKenna en la escritura del guión. Las carreras de todo el elenco poseen un pedigrí ostensiblemente mayor que en 2006, por lo que la reunión luce como una proeza en sí misma.

Con todo derecho, Hathaway ha realizado un paralelo con el mundo de la música. “Sentí que tuve la oportunidad de estar en este supergrupo hace 20 años y nos reunimos para hacer otro álbum. Y me encanta el álbum”, explicó hace unos días en The Late Show with Stephen Colbert.

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La clave, han asegurado los involucrados, estuvo en encontrar un concepto que los convenciera a todos por igual. Uno que –vale mencionar– no es el mismo que desarrolló la secuela que creó la novelista Lauren Weisberger, quien en 2013 lanzó un libro que retomó a los personajes diez años más tarde.

El diablo viste a la moda 2 muestra a los protagonistas 20 años después del final de la cinta anterior. Tras renunciar a Runway, Andy ha tenido una destacada carrera en el periodismo de investigación y ha podido viajar por el mundo contando historias. Al contrario de lo que plantea la novela de Weisberger, no está casada ni comprometida (atrás quedó el odioso Nate que Adrian Grenier interpretó en la primera parte, algo de lo que el propio actor se rio en un comercial).

En tanto, Runway tiene nuevos dueños, magnates que desean impulsar la versión digital de la revista. Por motivos que el estudio detrás del filme prefiere mantener bajo siete llaves, Andy vuelve al medio del que se fue hace dos décadas decidida a que nunca miraría atrás. Un retorno que Miranda ignora por completo. Tal como han expuesto los adelantos, la jefa de Runway ni siquiera recuerda su anterior paso ni todas las humillaciones a las que la joven aspirante tuvo que sobreponerse. Es Nigel (Stanley Tucci), su mano derecha en la publicación, quien le lanza una pista durante su incómodo reencuentro: “Ella era una de las Emily”.

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En cuanto a Emily Charlton (Emily Blunt), su excolega, también ha trazado su propio camino lejos de la revista. Aunque no tan lejos: ahora ocupa un apetecido puesto en Dior, la casa de moda de origen francés, y mantiene comunicación frecuente con Miranda debido a motivos comerciales.

“Es un cambio bastante drástico en la dinámica. Aunque, en definitiva, creo que Emily siempre necesita el amor de mamá”, declaró Blunt en la premiere celebrada esta semana en Nueva York.

¿Hacia dónde va esta secuela? Simone Ashley, la actriz que da vida a Kate en la popular serie de Netflix Bridgerton y que se une al elenco de la continuación, comparte un indicio en entrevista con Culto: “Es una reflexión sobre cómo son el mundo de la moda, los medios de comunicación y el periodismo 20 años después”.

Michael Stewart

La nueva generación

20 años no pasan en vano para una revista. En ese período puede reducir considerablemente su tiraje, acortar el volumen de su redacción, mudarse por completo a una versión digital o, en el peor de los casos, extinguirse. Por suerte, Runway aún continúa en pie. Con Miranda a la cabeza, y con Nigel todavía como su persona de mayor confianza, el medio mantiene ciertas costumbres, en particular en sus puestos de mayor relevancia.

Pero también hay cambios. Esa evolución es representada por una nueva camada de trabajadores, una o hasta dos generaciones más jóvenes que los personajes que en la cinta original interpretaron Anne Hathaway y Emily Blunt. En ese sentido, El diablo viste a la moda 2 se atreve a dialogar con los tiempos.

“Amari es bastante especial porque contrasta con las asistentes que conocimos en la primera película. Todas nosotras en cierto modo somos como las nuevas Emily. Creo que eso es lo que hace que la secuela sea tan genial”, explica Simone Ashley, cuyo personaje se desempeña como la actual asistente de Miranda.

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Lejos de la inocencia y torpeza que prevalecieron en Andy en el filme original, Amari parece desenvolverse con nervios de acero frente a la temible editora.

“Creo que hablé mucho con Aline (Brosh McKenna) sobre Amari y curiosamente ella me dijo: deberías ver American Gigolo. Amari, sin hacer nada, es genial. Y recuerdo que yo estaba muy nerviosa y pensaba: tengo que ser genial. ¿Cómo interpreto a alguien genial? Y Aline me dijo: no hagas nada, simplemente no hagas nada”, detalla.

La actriz Helen J. Shen (Jin, la asistente de Andy) y el actor Caleb Hearon (Charlie, el segundo asistente de Miranda) resaltan un rasgo característico de la actriz inglesa.

“Tu face card (apariencia) es letal. No tienes que hacer nada”, apunta Shen. “Pero lo entiendes, ¿verdad? Cuando piensas: ¿Qué hago? ¿Cómo hago que esto sea gracioso? ¿Cómo hago que funcione? Y resulta que la mitad del trabajo es tener la confianza para no hacer nada”, declara Ashley.

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Así como los tres destacan que el largometraje “es una reflexión de cómo nuestra generación se presentaría en el espacio laboral y cuán diverso es ese espacio ahora”, también coinciden en un punto central: pese a que Miranda es dura y no querrías por ningún motivo hacerla enojar, irradia algo que les causa profunda admiración.

“En la primera película, cuando ella entra en una habitación, se abren los cielos o la gente se pone tensa supongo que porque ella no se conforma con la mediocridad. No se conforma con lo promedio. Hay que sobresalir. Y siempre me he sentido muy identificada con esa mentalidad, porque de pequeña tuve una profesora de piano rusa”, cuenta Shen, quien tiene una reconocida carrera teatral.

“En la película un millón de chicas matarían por este trabajo. Ellas saben que si no llegas a tiempo, si no das lo mejor de ti, alguien más ocupará tu lugar en Nueva York. Así que supongo que nos gusta un poco de competencia”, plantea Ashley.

La también actriz de Sex education agrega: “Vi la secuela por primera vez hace como un mes, y al salir, estuve hablando con Aline (Brosh McKenna) y con todos los que participaron en la película. Les dije: como mujer joven verla me hizo sentir segura e inspirada. La energía de la banda sonora en todas las escenas o incluso cuando en el trailer Miranda dice: me encanta mi trabajo. Eso te hace sentir empoderada y te dan ganas de ir por ese objetivo”.

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El diablo viste a la moda 2 promete eso y más: cameos de celebridades, el debut de la canción que crearon en conjunto Lady Gaga y Doechii (Runway), un festín de trajes que fascinarán a los amantes de la alta costura y seguramente más sorpresas.

Pero probablemente se juegue su éxito en cuán satisfactoria sea la dinámica y el viaje que proponga entre los personajes de Meryl Streep y Anne Hathaway. Dos archienemigas de las que el mundo se enamoró hace dos décadas y que amplían su historia en la pantalla grande al menos en un capítulo más.

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