Culto

H-Sur: el mayor tributo a Rush en Chile va de su nuevo show a la próxima visita de los canadienses

La agrupación nacional que rinde homenaje al trío está en un punto estelar: este jueves 8 presentan un renovado espectáculo en el Club Amanda. Aquí, su baterista Michael Dumay habla de la performance, pero también del reciente documental en torno al falleciod baterista Neil Peart y de la próxima venida de sus ídolos.

Michael Dumay, baterista y fundador de H-Sur, el aplaudido y reputado tributo a los canadienses Rush en el país, asegura que lo que hoy ofrece su grupo en vivo es más que un concierto. Y mucho más que un homenaje.

“No queremos hacer solamente tocatas y tocar Tom Sawyer”, precisa en referencia a uno de los mayores hits de los norteamericanos y en una lectura que resulta obvia: para ellos, sería mucho más fácil y elemental replicar los himnos de sus ídolos y recibir la retribución instantánea de la audiencia.

Pero no. “Nuestro show es mucho más que eso, es preparar visuales, puesta en escena, instrumentos, la temática, una mirada especial. Es un show integral, con luces, cámaras, grabaciones desde arriba. Hacemos un concierto por semestre porque nos demoramos unos tres meses en prepararlo, en diseñarlo, todo tiene que tener una excusa”, acota, en otra lectura que resulta clara: si van a reproducir el sonido, los tics y el imaginario de una agrupación tan colosal como Rush -desde lo creativo hasta lo escénico-, el asunto tenía que tomarse en serio.

Es lo que posiblemente sucederá este jueves 8 de octubre, a las 20.00 horas, en el Club Amanda (Los Cobres de Vitacura), donde presentarán el show Limelight (entradas en Passline). La banda la completan el bajista Antonio Godoy y el guitarrista Rodrigo Sepúlveda.

“En este caso el concepto escogido es Limelight, porque, más allá de que es uno de los temas del Moving Pictures, es lo que siempre decía (el baterista) Neil Peart: el concepto de ese tema habla de lo difícil que es para las personas a veces estar arriba de un escenario, y poder hacer una diferencia con estar abajo para ser una persona normal. Es un concepto bien profundo. Y muy interesante. Entonces dijimos ‘ok, hagamos que este show sea como un Limelight, que sea una luz brillante, poderosa, y que haga que todos nos unamos en un escenario juntos. Que brillemos todos’”.

“Y ya con el nombre y la fecha, definimos qué canciones vamos a mostrar. Vamos a hacer temas progresivos, igual haremos temas oreja, algunas joyitas que hace tiempo que no tocamos. Haremos Xanadu, A Farewell to Kings, las haremos sonar de verdad, porque hay que tocar con unas guitarras de doble cuello. También algo más masivo, como Roll the bones, me gusta tocar esa canción, porque parte de los teclados los toco yo con la batería, tiene arreglos que son gatillados por pads electrónicos”.

El retorno de H-Sur a escena no sólo guarda relación con su propio derrotero colectivo. También es parte de un contexto que muestra a los canadienses en un minuto definitivo: su retorno del año pasado se hizo carne en una gira global que los tendrá el 17 y 19 de enero en el Estadio Bicentenario de La Florida. Como aperitivo, se acaba de estrenar en distintas plataformas el documental sobre el fallecido baterista Neil Peart llamado Neil Peart: No One’s Disciple, el que muestra todos los universos públicos y privados de uno de los mejores de la historia en su puesto.

“Me sorprendió. Yo siendo súper ñoño, yo esperaba otra cosa y me emocionó. La gente cree que yo toco Rush todo el día, pero lo que menos hago es tocar Rush. Neil fue una tremenda inspiración y con el tiempo uno lo aprende a reconocer como influencia, como le ha pasado a muchos músicos. Pero este documental muestra la parte más humana, dándole realce a esa parte. Él quería estar tranquilo, no le gustaba la fama, quería estar con su familia; perdió a su señora y su hija en un mismo año. Cosas que muchos sabíamos, pero esta vez lo dicen de una manera respetuosa. Que aparezcan bateristas como Gavin Harrison, Stewart Copeland o Danny Carey de Tool, verdaderos monstruos, reconocidos por todas las generaciones, rindiéndoles tributos, es algo muy valioso”.

“Lo que más me emocionó fue cuando, casi al final, hacen referencia al tema Losing it, que hace referencia al paso del tiempo y a lo difícil que es darse cuenta de que tu cuerpo no te responde a como estabas habituado. Neil se fue apagando con la enfermedad, porque era un gallo que se autoexigía mucho, su cáncer al cerebro lo fue apagando”.

Pero la emoción no se consume ahí. Dumay asegura que los próximos recitales de los hombres de Time stand still en la capital timbrarán su vigencia: “Prepararon 40 temas y tienen cuatro formatos de shows distintos, de los que van a presentar dos aquí en Chile”, adelanta.

Luego sigue: “Geddy Lee tomó clases con un coach y casi no se esfuerza para cantar, tiene un tremendo desempeño. Eso finalmente lo está viviendo una banda que tiene más de 50 años. Están tremenda potentes y lo vamos a ver acá”.

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