Culto

Jorge Teillier en sus propias palabras: “La poesía no apaga fuegos, los enciende”

¿Qué pensaba Teillier de Dios, de la política o de la aburrida vida de los poetas? A 30 años de su partida, rescatamos las definiciones de un hombre que hizo de la nostalgia una utopía y que, alejado de la ciudad mental, prefirió habitar la provincia y los recuerdos para encender fogatas en medio de la sequedad del mundo moderno.

“No sé si creo o no creo en Dios pero el hecho de pensar en Dios quiere decir que existe. Ahora, simpatías por alguna religión determinada: no. Por tradición debería ser católico y por un momento sentí que el movimiento Carismático, en Chile, tenía un tercer mundo espiritual que me gustaba en el sentido que la gente se elevara, fuera más allá de sí misma. También me parece interesante el papel de la caridad, que es como la clave de todo –como decía Rimbaud-. La Iglesia es madre de la caridad, de la fe y de la esperanza. Krishnamurti dice que “la esperanza es lo peor que le puede ocurrir a un hombre”. Ningún ser humano debe tener esperanzas... porque ya es desdichado teniéndola. Mejor es ser caritativo. Y la fe también puede ser destruida. En cambio, la caridad no. Tú puedes dar y recibir. Creo en esa permanencia. Soy una molécula en el Universo y nada más. No soy una caña pensante porque pienso muy pocas veces. En eso no soy pascaliano". (entrevista con Hernán Ortega).

“Fui profesor de Historia, de liceo, por dos años, lo que también está relacionado con un trabajo creativo, está relacionado con la literatura. Después, veinte años en la Universidad de Chile, siempre con escritores o científicos, que son creadores porque escriben sus artículos; entonces, gente ligada a la creación literaria en cierto modo. Algo extra-literario sería lo que me pasa ahora, en que realmente vivo más en el campo que en la ciudad. Pero que no me disgusta porque también hay un trabajo creativo, como injertar cosas, hacer jardines, preocuparse de cómo viene el río, el agua, formar una cooperativa con la gente de los pueblos. Creo que nunca he hecho un trabajo extra-literario, fundamentalmente. La literatura vive de las vidas de literaturas”. (entrevista con Hernán Ortega)

“La poesía no apaga ningún fuego, lo enciende. La poesía es una gracia. Es un nacimiento, no es un oficio ni una artesanía. Y se acaba también. Llega la sequedad”. (Revista Simpson 7, 1994)

Archivo Histórico / Cedoc Copesa.

“La historia del hombre no es la historia de la política. La política significa quetodo está al servicio de la política, se llega a ese extremo, lo que significa que la poesía también esté subordinada a la política. Excepto en Cuba, donde Eliseo Diego no está subordinado a la política y ha ganado el premio Juan Rulfo, que es como el premio antiparra...” (Revista Simpson 7, 1994)

“De Rokha era un personaje antiliterario, según como se entiende a un poeta en tono clásico. Era un hombre de negocios; lo que más le interesaba era vender libros. Lo que me extrañaba mucho de De Rokha era que él no veía el paisaje...en su poesía veía el paisaje por supuesto. Me acuerdo que hicimos un viaje en auto, de Lautaro a Carahue, y él no se dio cuenta ni que existía una oveja en el camino. Siempre estaba hablando de los posibles compradores, del Notario de Carahue, quien era el médico en Imperial...”. (Revista Simpson 7, 1994)

“Mi vida está llena de muertos ... a los que quiero mucho. A propósito... ¡Todos los días pienso suicidarme, suicidarme pero no lo hago!...’La muerte es grande y somos los suyos, con la risa en los labios...y como nos creemos en medio de la vida la muerte se ríe entre nosotros’, dice Rilke". (El Mercurio de Valparaíso, 1995)

Jorge Teillier.

“Los trenes son parte de la infancia...yo nací en Lautaro, un pueblo ferroviario, y vivía a media cuadra de la estación y el tren pasaba por la mitad del pueblo y estremecía todas las casas de madera... entonces viví con la obsesión de los trenes”. (El Mercurio de Valparaíso, 1995)

“Hay una cosa muy extraña en este país. Por un lado, los poetas son mal mirados, vistos como “chiflados”..un poco locos... pero, a la vez, hay también un gran respeto por el poeta...Tenemos dos Premios Nobel...¿Qué mejor que eso? ¡Es como salir dos veces campeones mundiales del fútbol!“. (El Mercurio de Valparaíso, 1995)

“El mundo de los poetas no me interesa nada... Quieren que les lean sus poemas... -divertido-... ¡son muy aburridos!“. (El Mercurio de Valparaíso, 1995)

Archivo Histórico / Cedoc Copesa.

“La poesía siempre se echa de menos. En La Ligua me piden poemas para distintas personas, y distintas cosas. Quiere decir que es una buena forma de comunicarse. Desconozco si mi vida es poética o no, pero me gusta la poesía tradicional, bien escrita. Como lo hace el gran poeta Eliseo Diego”. (La Época, 1991)

“Uno cree que la poesía es religión. Sin saberlo los poetas son muy religiosos. La poesía reemplaza lo que llamamos religión, nuestras ceremonias, nuestra manera de comunicarnos con los demás, nuestro amor al prójimo у nuestro mensaje. Entonces el poeta llega a ser profeta y de repente se encuentra solo. No tiene salud física y no sabe cómo enfrentarse con la realidad. La realidad es un peso muy dolo roso dice T.S. Eliot que era empleado de banco. El asunto sería equilibrar lo práctico y el sueño. Cuando el sueño se apodera de ti, estás mal”. (La Época, 1991)

“Hay un proverbio chino que dice: ‘Un hombre quiere un trago, un trago quiere otro trago y un trago quiere un hombre”'. Cuando se llega a eso estás perdido. Tengo que volver a la primera residencia en la tierra: Un hombre quiere un trago y se acabó. Los alcohólicos anónimos aseguran, y yo les creo un poco, que uno no puede beber si nació alcohólico. Hay personas que nacieron como con leucemia, nacieron alcohólicos y no pueden beber. Ahora quiero calificarme como un hombre que quiere un trago y que puede abandonar el segundo. Es bueno, te abre una percepción, te borra el cortex y te borra la adrenalina. Bueno si tu puedes controlarlo está bien, cuando te controla a ti estás perdido. No, no es simple". (La Época, 1991)

“Yo mismo me autocalifiqué como poeta lárico; o sea, me puse como insecto dentro de un insectario. Tengo una línea similar a poetas que admiro. He aprendido mucho a usar algunas técnicas de poetas como Apollinaire, Blaise Cendrars y René Caddou, otro poeta francés, de provincia, que tiene una gran relevancia actualmente. He estado leyendo una antología francesa en la que, curiosamente, los autores de 50 ó 60 años están vueltos hacia el paisaje, como René Char, poeta surrealista: su obra fue totalmente así. Para navidad una amiga me regaló las obras completas de René Char y tiene un poema sobre un molino y una higuera. Resulta que la casa de Cristina está frente a un molino y a una higuera. ‘Correspondencias’ se llama eso, supongo yo”. (entrevista con Hernán Ortega)

“Yo creo que no han caído las utopías, porque yo vivo en la utopía, en una utopía personal. Es vivir en el presente como si viviera en el pasado, es nostalgia del futuro, es pensar que hay un futuro mejor de todas maneras. En el fondo, quiero ser optimista, aunque no siempre lo soy. Pero en realidad, el optimismo mío es un sentido de nostalgia del pasado, por supuesto, nostalgia de la infancia, nostalgia del tiempo que ha transcurrido. Como decía Rilke: ‘ésta es mi vida, vivir entre las horas y no tener nunca patria en el tiempo...’. No tener patria en el tiempo es tener nostalgia. Pero nostalgia puede ser también de un futuro”. (Entrevista con Cristian Warnken, 1995).

“Yo vivo de recuerdo pero también invento cosas nostálgicas, mi poesía refleja la vida provinciana, en contraposición de la vida ciudadana. Nunca he vivido tantos años en una ciudad, nunca me incorporado a la vida ciudadana mental. Sin ser un poeta aldeano o campesino, participo de un tipo de vida que ya se fue”. (Entrevista con Cristian Warnken, 1995).

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