Por qué los presidentes de Chile vivieron en La Moneda
Tras casi siete décadas en las que los mandatarios chilenos optaron por residir en sus domicilios particulares, la llegada de José Antonio Kast a La Moneda en 2026 marca el retorno a una tradición republicana que nació por necesidad económica. El historiador Cristóbal García-Huidobro desglosa a Culto las razones que llevaron a Manuel Bulnes, en 1846, a convertir el antiguo palacio de acuñación en el epicentro de la vida privada y pública del Poder Ejecutivo.
Sin saberlo, en 1846 el presidente Manuel Bulnes Prieto tomó una decisión con la que marcaría lo que quedaba del siglo XIX y parte del siglo XX. De su puño y letra firmó un decreto que trasladaba la residencia de los presidentes desde su sede original en la Plaza de Armas (hoy el edificio de Correos de Chile), al Palacio de la Moneda.
Hoy, en 2026, el presidente José Antonio Kast volverá a vivir en el Palacio, tal como lo hizo Bulnes hace 180 años. Pero, ¿por qué ocurrió esto? Para iluminar los hechos, el historiador Cristóbal García-Huidobro responde a Culto.
“Es una cuestión sumamente práctica. El Palacio de Gobierno en Chile era el edificio que hoy día alberga el Museo Histórico Nacional, la antigua Real Audiencia, y el edificio que se encontraba al costado izquierdo -mirando desde el frente, donde está el Correo- era la casa de los presidentes. Entonces, la casa de los presidentes está justo al lado del Palacio de Gobierno y el presidente pasaba de un lado a otro".
García-Huidobro agrega que el entuerto fue estrictamente funcional: “El asunto es que producto del crecimiento de la administración y de la burocracia chilena, con lo que implicaba también la creación de ministerios, el Palacio de Gobierno quedó chico y se estaba buscando opciones para llevarlo a otro lado. Buscar un lugar más grande donde poder trabajar, ya que ampliar el edificio no era una opción, costaba muy caro, y el erario nacional no tenía dinero. Y por otro lado, la casa de los presidentes se estaba cayendo a pedazos, incluso se hablaba de que amenazaba ruinas. Entonces, el problema es que era un lugar inseguro y además poco digno para que habitara el presidente de la República, y por otro lado, el edificio donde se ejercían las funciones del poder ejecutivo, había quedado chico y había sido superado precisamente por el crecimiento del mismo Estado”.
“Así se llegó a la conclusión de que había un edificio que estaba subutilizado, que era el Palacio de la Moneda, donde funcionaba la casa de Moneda de Santiago, pero las instalaciones del Palacio eran considerablemente más grandes de lo que era la producción de moneda en Chile en esa época. Y por lo tanto, se encontró que había espacio suficiente para trasladar las oficinas del gobierno e incluso también aprovechando la circunstancia de habilitar una parte del Palacio como residencia presidencial”.
Por ello, Manuel Bulnes tomó la decisión de irse a vivir al palacio en 1846. La decisión, según García-Huidobro, fue sumamente pensada.
“En realidad, esto fue una decisión meditada, mal que mal, el Presidente de la República vivía literalmente al lado del Palacio de Gobierno, era casi como un anexo. Entonces, por lo tanto, se entendía que el presidente debía habitar el lugar donde tenía su sede el Poder Ejecutivo. Además, hay una razón de economía porque a inicios de la década de 1840 Chile todavía venía arrastrando parte de la pobreza heredada de la independencia y la crisis económica casi crónica que teníamos desde 1820″.
“Entonces, que el presidente habitara el Palacio de la Moneda como residencia, pero también como oficina, era lo más lógico, porque literalmente matabas dos pájaros de un tiro: resolvías dónde vivía el presidente de la República y, por otro lado, también resolvías el problema de un costo mayor que implicaría tener una casa para el presidente y el Palacio de Gobierno aparte”.
“Además, no hay que olvidar que Manuel Bulnes era de Concepción, ahí vivía él y se había tenido que trasladar a Santiago y después convierte Santiago en su residencia principal. Entonces, también estaba el tema de qué pasaba con los presidentes cuando se tenían que trasladar desde sus ciudades de origen, si es que se daba el caso, a Santiago. Tenían que tener un lugar donde vivir”.
Bulnes inauguró una tradición que se mantendría hasta 1958, bajo el segundo mandato de Carlos Ibáñez del Campo. Ya desde la presidencia de Jorge Alessandri Rodríguez los presidentes optaron por residir en sus domicilios particulares. Hasta ahora que Kast regresa a La Moneda.
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