Educación

“Esta es la educación del futuro”: ministras Lincolao y Arzola en importante instituto profesional

Ministras de Educación y Ciencia encabezaron el inicio del año académico de Inacap en una instancia que evidenció el peso de la educación técnico profesional en el desarrollo del país y los desafíos pendientes en habilidades.

Autoridades de gobierno, representantes del mundo empresarial y de las Fuerzas Armadas participaron en el inicio del año académico 2026 de INACAP, instancia que reunió a actores clave del desarrollo productivo del país. kevin riquelme

En un escenario marcado por los desafíos de productividad, innovación y adaptación tecnológica, la formación técnico-profesional fue puesta en el centro del debate en el inicio del año académico de Inacap. La actividad reunió a autoridades del mundo público y privado, en una señal de la creciente relevancia que este tipo de educación ha adquirido en el desarrollo del país.

El punto no es menor. En 2025 el 45% de la matrícula de pregrado en Chile se concentró en carreras técnico-profesionales, principalmente en institutos profesionales y centros de formación técnica, reflejando un cambio sostenido en las trayectorias educativas y laborales. A ello se suma el aumento de estudiantes mayores de 50 años, lo que da cuenta de una demanda por formación continua a lo largo de la vida.

En este contexto, la ministra de Educación, María Paz Arzola, destacó el rol que cumplen instituciones como INACAP en el sistema. “Es una institución consolidada, que impacta a jóvenes y adultos en todo el país, con una formación práctica y pertinente, conectada con el mundo del trabajo”, señaló durante la ceremonia.

Desde la mirada institucional, el rector de Inacap, Lucas Palacios, enfatizó que el desafío ya no es solo formar para el presente, sino anticiparse a cambios que están en curso. “La clave está en adaptarnos a un futuro que ya estamos viviendo. Nuestras sedes no son solo espacios de formación técnica, sino también lugares donde se desarrolla pensamiento crítico y una mirada sobre el país”, afirmó.

El foco en innovación y tecnología también fue abordado por la ministra de Ciencia, Ximena Lincolao, quien planteó que la productividad futura dependerá de la capacidad de integrar educación, industria y desarrollo tecnológico. “El desafío de Chile es formar talento que conecte estos tres ámbitos. La educación del futuro combina formación técnica, práctica y aprendizaje continuo, ahí se juega nuestra productividad y nuestro desarrollo”, sostuvo.

Brecha de habilidades y vínculo con la industria

Más allá de los discursos, el trasfondo es estructural. La expansión de la educación técnico-profesional no solo responde a necesidades del mercado laboral, sino también a procesos más amplios como la descentralización productiva y la movilidad social. En ese escenario, la vinculación entre instituciones formativas y sectores productivos aparece como una condición clave para generar impacto real.

El desafío, sin embargo, no es menor. En Chile, solo el 11,7% de los adultos cuenta con habilidades para desenvolverse en entornos tecnológicos complejos, muy por debajo del promedio de la OCDE, lo que da cuenta de una brecha relevante entre formación y requerimientos del mercado laboral.

Desde el mundo empresarial, la presidenta de la Confederación de la Producción y del Comercio, Susana Jiménez, resaltó que “estamos viviendo un tiempo de desafíos relevantes, pero también de oportunidades que no podemos dejar pasar. Chile enfrenta una tensión evidente en materia de empleo. En ese contexto, la educación TP tiene un rol especialmente relevante. Su capacidad de vincular formación con el mundo productivo y el empleo es una de las principales fortalezas. Pero ese potencial solo se despliega plenamente cuando existe una articulación efectiva con el mundo productivo. Instituciones como INACAP son justamente un buen ejemplo de ello”.

Ese vínculo se materializó también en uno de los hitos de la jornada. La Fuerza Aérea de Chile entregó a INACAP un avión T-35 Pillán, convirtiéndola en la primera institución de educación superior del país en contar con una aeronave real para procesos formativos. La incorporación del avión busca fortalecer el aprendizaje práctico en áreas vinculadas al sector aeronáutico, en línea con el modelo institucional de “aprender haciendo”.

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