Eduardo Vergara (Chile 21): “Mientras en la oposición haya candidatos enfocados en fortalecer su identidad será imposible un proyecto común”

Eduardo Vergara, director de la Fundación Chile 21.

El director ejecutivo de la fundación de centroizquierda que en 2019 intentó que la oposición avanzara a un programa común, advierte también que el intento del PC y del FA de diferenciarse cuestionando con dureza los 30 años de la Concertación puede generar "heridas irreparables". Por eso llama a cuidar el tono.




Durante 2019, la Fundación Chile 21 hizo esfuerzos públicos porque la oposición -de la DC al Frente Amplio y el PC- llegaran a un consenso para delinear un programa de gobierno. Una posibilidad que hoy se ve lejana tras el fallido intento del PS de inscribir primarias amplias con la izquierda y frente al tono que adquirió el debate en el sector durante la campaña por la gobernación metropolitana, donde Apruebo Dignidad levantó banderas en contra de los 30 años de la Concertación.

Frente al escenario, el director ejecutivo de Chile 21, Eduardo Vergara, advierte que el intento de diferenciación de los bloques de izquierda puede generar un quiebre de la oposición más allá de lo deseable. Al mismo tiempo, clama porque la Unidad Constituyente decida con urgencia a su carta presidencial. Asegura que ya no hay tiempo

Después de la fallida inscripción de primarias amplias en la oposición y ante las acusaciones cruzadas en el marco de la elección de gobernadores, ¿hay espacio para alcanzar mínimos comunes programáticos en la oposición?

No debe ser un juego de eliminación, sino un complemento. Hemos mostrado la capacidad de abrir espacios, pero por ahora lo urgente es que los partidos inicien una especie de ritual de profunda meditación, porque hoy están avanzando directamente a transformarse en expresiones ultraminúsculas que siguen debatiendo y pensando en la arena de la política convencional.

¿Cuál es el error concreto que, a su juicio, están cometiendo los partidos?

No se trata de candidatos, sino de propuestas país. Mientras en la oposición haya partidos y candidatos que están enfocados en fortalecer su identidad en contraposición al otro va a ser imposible construir un proyecto común... Por eso mismo hay un debate que me parece razonable respecto de los tiempos que se están tomando los partidos de Unidad Constituyente en adoptar una decisión respecto de su carta presidencial.

Unidad Constituyente (UC) debe definirse entre Paula Narváez, que no marca, y Yasna Provoste, que aún no define si va. ¿Cuánto se puede alargar el proceso sin que haya un perjuicio permanente para la coalición?

Creo que la UC tenga una candidatura única no es solo un problema de orden electoral, es una urgencia política. Para eso se requieren propuestas, acciones concretas que logren resolver los problemas de la gente. Queda claro que hoy hay tres urgencias: una económica, una sanitaria y de seguridad. Entonces los liderazgos tienen que ponerse a disposición y agotar sus capitales políticos ahora. No es necesario recordar que solo quedan meses para la primera vuelta presidencial.

¿Qué implica agotar el capital político, que Yasna Provoste defina si será o no carta?

Yo entiendo que la DC tiene una definición de competir y ser parte de este proceso. Lo que no tiene definido es su candidatura. Y en el escenario actual existe la urgencia política de que esto se resuelva. El tiempo no solamente se agota, sino que existe el factor oportunidad y espacio para hacer campaña. Y, a diferencia de la primaria entre Gabriel Boric y Daniel Jadue, cualquier espacio no convencional que elija la Unidad Constituyente va ser más restringido y pequeño. En consecuencia, dará menos opciones a la que ciudadanía reconozca los liderazgos y evalúe el programa. Eso es lo que está en juego.

¿Hay espacio para una primaria convencional como la que solicitó hoy formalmente el Partido Socialista a la DC?

En cuanto al tiempo está restringido. Pero si existe la voluntad, el espacio existe. El problema no es si se puede hacer la primaria o no, sino si el proceso va a tener la legitimidad necesaria teniendo en cuenta las agendas electorales que se vienen de aquí a fin de año. Creo que todo se puede hacer si existe la voluntad, como también que existan otros mecanismos que permitan definir cuál es la candidatura. Siempre hemos estado desde el amplio mundo opositor a favor de que existan ejercicios de primarias en los diferentes partidos. Es el camino más natural. Es lo que debería pasar.

Hay quienes dicen que la DC tiene que definirse pronto respecto de Provoste, decidir si accede o no a primarias convencionales. O que Paula Narváez dé un paso al costado si no sube...

Creo que de cierta manera el 2019 Chile 21 ofreció un plan de trabajo para elegir un candidato único que se basara en propuestas y en la elaboración de un programa. Fuimos claros en manifestar, y lo dijimos claramente, que la rearticulación de la centroizquierda solo sería posible sin exclusiones de ningún tipo. Pero llegó el estallido social y las cosas cambiaron. Y desde ahí los tiempos se han ido acelerando y movilizando por la coyuntura que hemos vivido. Hoy en día, si hay algo que queda claro es que el problema que está enfrentando no solo la UC, sino que la oposición en general, es que no se trata de un problema de orden electoral, sino de una urgencia política de entregar una alternativa política y programática. Hay problemas políticos que requieren liderazgos políticos ahora.

¿Hay un plazo acotado para que la UC defina qué hará de cara a la presidencial?

No puede pasar del mes de junio. Idealmente, la definición de la candidatura debería ser en el mismo momento en que se realicen las primarias entre Boric y Jadue. Ese es el margen de tiempo en que esto debe suceder. No hacerlo es un error y puede dañar la participación en las elecciones.

¿Fue un error el intento del PS- PPD de vetar la candidatura de Rincón?

Sí, de cierta manera creo que durante los últimos meses los partidos políticos, en general, han actuado de una forma mezquina. Y no han tenido la capacidad de mirar más allá. Eso significa entender que hay un bien superior. Por eso la oposición tiene la obligación de salir de esta autodestrucción y asumir su responsabilidad bajo la ética del bien común.

Los 30 años

¿Qué le parece el discurso de Jadue, que ha apelado a criticar los 30 años de Concertación? ¿De esa manera existe posibilidad de que al final la oposición llegue unida a primera vuelta?

Daniel Jadue y Gabriel Boric están en medio de un proceso de definición interna de una coalición y es natural que en los procesos existan mecanismos de diferenciación. El problema es que hay que evaluar si el intento de diferenciación llega a tal punto que genera heridas que no son reparables e irreconciliables. Yo creo que hoy en día, lo que tenemos que hacer es pensar en el mediano plazo, lo que implica una segunda vuelta en la cual tiene que existir la superioridad política, la generosidad con el país, pero por sobre todo la épica del bien común. Es normal que existan diferencias, el problema es cuando esas diferencias traspasan la línea del buen trato.

¿Jadue podría estar hipotecando un apoyo del resto de la oposición?

No creo. Creo que Daniel Jadue está en el ejercicio institucional de una primaria para una coalición y está actuando en la arena que le compete. La introspección y la reflexión tienen que venir de todos los partidos, porque todos suelen caer en acusaciones que generan heridas.

¿Fue un error que un sector de Apruebo Dignidad centrara su campaña a la gobernación criticando los 30 años de la Concertación?

Esa es una frase que tiene mucho de simplificación y mucho de verdad también. El nuevo ciclo que estamos viviendo requiere que nos hagamos cargo de que una parte importante de la sociedad sintió real y legítimamente que el modelo era desigual e injusto. Sin embargo, desconocer los avances también es injusto, porque todo lo que hoy podemos construir y pensar en un Estado más activo y robusto, es porque algo se hizo bien también.

¿Es atendible que figuras que participaron de esos gobiernos renieguen ahora?

Más allá de criticar a personas que fueron electas parlamentarios por la ex Concertación y ex Nueva Mayoría, que además fueron embajadores y ministros en el último gobierno de centroizquierda, considero que lo relevante es que esto demuestra que existen muchos puntos en común entre ambos sectores.

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