Historias de primarias: cómo se crearon, cuáles fueron las más peleadas y qué rol juegan hoy

A 28 años de su estreno, con una convención a la medida de Frei ante Lagos, muchas historias han ido cimentando el camino de las elecciones de este domingo. La emblemática disputa Lagos-Zaldívar en 1999 y la lucha -voto a voto- entre Allamand y Longueira en 2013 son, según los expertos, las más relevantes.




1993: un debut con una derrota asumida

Era una fórmula pensada y asumida para perder. Hace casi tres décadas, cuando la transición recién daba sus primeros pasos, un grupo de dirigentes del mundo progresista impulsaba una idea con una mirada a mediano plazo, y donde lo importante, más que el resultado, era dejar establecido un nuevo mecanismo para escoger a los candidatos presidenciales: las denominadas primarias.

Sergio Bitar revela que a fines de 1992, cuando Ricardo Lagos -junto a Carlos Ominami- renunció al gabinete para iniciar la candidatura presidencial, Patricio Aylwin lo llamó para ofrecerle el Ministerio de Economía. “Yo le respondí que no, que trabajaría en la campaña de Lagos, entonces me ofreció la Cancillería, lo cual rechacé también, porque le dije que competiría al Senado”, recuerda el entonces presidente del PPD.

La llamada de Aylwin reflejaba su preocupación porque en su gobierno continuara teniendo un peso relevante el PS-PPD ante una inminente carrera presidencial. Y, lo más importante, fortalecer la postura de su partido, que pretendía que el candidato presidencial de la Concertación se definiera por acuerdo político, tal como había ocurrido con él.

El PPD y el PS reclamaban la alternancia en el poder y el hecho de que Lagos figuraba en las encuestas como el principal líder del sector, pero sabían que la apuesta era estratégica y con miras hacia el futuro.

Bitar recuerda aquella disyuntiva: “Nuestro espíritu en la primera primaria era evitar que el candidato fuera electo por un acuerdo como había ocurrido con Aylwin. El tema es que al mismo tiempo había un cierto acuerdo, que todos entendíamos, que era el tiempo de (Eduardo) Frei, de hecho, sacó un 58% en primera vuelta”.

Así se llegó a una elección de convencionales, estilo EE.UU., realizada el 23 de mayo de 1993, hecha a la medida de Frei.

Bitar, quien tiene la memoria muy fresca, porque está escribiendo un libro, recuerda que cuando los tiempos se acortaban y no había un acuerdo, hizo una invitación donde se sellaría la fórmula para realizar las primeras primarias no legales de la Concertación, al establecer el número de militantes y de adherentes que podrían participar de la convención presidencial, las que favorecían ampliamente a la candidatura de Frei.

“Invité a un almuerzo a la casa de mis padres en El Bosque Norte 0325 (en el lugar hoy existe un gran edificio), con una buena comida árabe hecha por mi madre, a Eduardo Frei y Gutenberg Martínez, a Ricardo Lagos y el entonces presidente del PS, Germán Correa”.

“Se llegó a un acuerdo en que le daba a Lagos una presencia competitiva (un piso mínimo suficiente de votos) y lo preparaba para la siguiente elección, pero sabiendo que era una competencia con Frei que no podríamos ganar”, cuenta Bitar.

-¿Por qué Lagos acepta un acuerdo sabiendo que iba a perder?

-Porque él sabía que no tenía la fuerza necesaria, en ese tiempo el PS y el PPD éramos mucho más débiles que la DC, y él apuesta por aglutinar sus fuerzas políticas y prepararse para la siguiente elección.

Y así sucedería.

1999, la emblemática disputa Lagos-Zaldívar

Con la vehemencia que lo caracterizaba, Adolfo Zaldívar había convencido a su hermano Andrés de que sería el tercer presidente, el tercer democratacristiano consecutivo, tras Aylwin y Frei. Y para ello había diseñado un plan. Ya había logrado tomar el control del partido con Enrique Krauss a la cabeza, liderar a un importante número de diputados e instalar a su hermano en la presidencia del Senado.

Pero ahora vendría lo más difícil: vencer a Ricardo Lagos en las primeras elecciones primarias competitivas de nuestra historia política. Porque, tal como habían calculado los dirigentes del PS y el PPD seis años antes, ya el mecanismo por el cual elegir al candidato no estaba en cuestión, y el amplio favorito, esta vez, era la figura del bloque.

El “colorín” no escatimó en recursos ni en gestiones de alto nivel, como la que relata por primera vez el periodista Óscar Reyes, entonces asesor comunicacional del candidato presidencial de la DC. “Esto lo sabe sólo su viuda. Gonzalo Bertrán (director de televisión y realizador de exitosos programas, quien falleció en 2001) preparó a Andrés para el debate en su casa y en un estudio de televisión y, entre otras cosas, le dio un conjunto de palabras y conceptos que tenía que usar, algo así como dictadura, modernización, cambio..., que la noche del debate él iba a estar monitoreando a través del rating. Llegó al día del debate, que lo dirigía TVN para todos los canales, y esa noche Gonzalo Bertrán estaba en Canal 13 viendo el rating. Me dijo: ‘Óscar, te voy a estar llamando para ver cómo va el rating´. Entonces yo estaba con el teléfono detrás del escenario y me llamaba y me decía “cuando habló de dictadura subió el rating, así que dile en comerciales que se vaya por ahí... O me decía cuando dijo X bajó, así que dile que no hable de eso...”.

Reyes cuenta otro hecho anecdótico que marcó esa noche: “Andrés tiene una baja estatura, como la del ministro Paris, y el día anterior habíamos probado la tarima donde hablarían los candidatos, pero esa tarde llegamos al ex Congreso y estaba más alta. Recuerdo que le comenté el tema a (Vicente) Sabatini, quien dirigió ese debate, y me dijo ‘bueno, arréglalo tú, si quieres te puedo mandar a buscar algo de utilería para subirle la estatura’… Pero quedaba menos de una hora para salir al aire y encontré un cajón de bebidas, y le pedí a un utilero del canal que lo amononara y me lo pusiera enganchado y bien firme. Fui donde Andrés y le advertí, ten ojo cuando te subas a la tarima, porque hay un cajón para que quedes a la misma altura de Lagos”.

Pero el domingo 30 de mayo de 1999, Lagos obtuvo una victoria aplastante de más de 40 puntos sobre Zaldívar (71,38% frente al 28,66% de los votos). Había que ir a saludar a Lagos, quien se encontraba en el edificio Diego Portales, y reconocer la derrota. Sin embargo, Adolfo se negó a ir. Andrés partió, junto a un grupo de camaradas, caminando desde la sede de la DC rumbo al actual GAM. Al llegar hubo mucha tensión, ya que varios dirigentes DC habían llegado antes que él a saludar al que sería el próximo presidente.

Camilo Escalona, quien acababa de perder las elecciones del PS con Ricardo Núñez, recuerda: “La única primaria real, de verdad, que convocó a mucha gente, sin la ayuda del Servel, ha sido en rigor, hasta ahora, la de Lagos-Zaldívar. En 2005 (Soledad) Alvear se bajó; en 2009 José Antonio Gómez, líder de los radicales, se bajó, y en 2013 no fue toda la centroizquierda unida”.

“Las primarias del 99 fueron las más potentes de todas, porque nosotros organizamos todo... Era una operación muy difícil, pero había una convicción de que teníamos que estar juntos…”, agrega Bitar.

Para el académico de la U. de Talca Mauricio Morales, las del 99, realizadas hace 22 años, también son las más relevantes: “Si bien no fueron organizadas por el Servel, pues no había ley de primarias, marcó un punto de quiebre en la antigua Concertación. La DC venía de dos gobiernos consecutivos y existía cierta incertidumbre respecto de un eventual gobierno de izquierda encabezado por Lagos, sobre todo considerando la última experiencia con el Presidente Allende. Por tanto, esa primaria decidía dos cuestiones claves: los equilibrios políticos dentro de la Concertación y la definición simbólica que implicaba el retorno de la izquierda al poder. La elección se definió ampliamente en favor de Lagos, y de ahí en adelante, la DC comenzó con un acelerado deterioro electoral que ya se venía anticipando en las elecciones legislativas de 1997”.

2009, la primaria entre Frei y Gómez que dinamitó la Concertación

Pasaría una década antes de que hubiera una nueva elección primaria. Y, nuevamente, sería la Concertación la protagonista, aunque para muchos esa elección será un punto crucial en su posterior término.

En 2005 estaba todo listo para que hubiera una disputa entre Soledad Alvear (DC) y Michelle Bachelet (PS), pero la primera terminaría renunciando a su candidatura debido a la desventaja que mostraba en los sondeos, y la socialista se instalaría sin necesidad de competencia como la abanderada del bloque. Cuatro años después, la historia estuvo a punto de repetirse. Eduardo Frei Ruiz-Tagle consiguió aglutinar, no sin algunos contratiempos, el respaldo de los tres partidos más poderosos del bloque: la DC, el PS y el PPD. Sin embargo, no contaba con el factor radical: José Antonio Gómez, el abanderado de esa colectividad, exigió que hubiera competencia.

La imagen de la noche del 5 de abril de 2009 es imborrable. Reunidos en Rancagua, los dirigentes esperaban el resultado de una primaria hecha a medida de Frei: sólo se consideraban dos regiones (O’Higgins y Maule) y se establecía que el candidato perdedor tenía que obtener un piso del 35% de los votos para seguir en competencia; si no, el triunfador quedaba proclamado en el acto. El exmandatario logró 70%, pero en la retina política quedó un enfrentamiento con insultos incluidos en el escenario entre Gómez y el entonces presidente del PS, Camilo Escalona.

“La idea era entregar el resultado entre las 21.15 y las 21.30 para que lograra aparecer en los noticieros, pero Gómez retardó todo, ensució la puesta en escena y eso fue lo que me molestó”, recuerda hoy Escalona.

El incidente, además, daría alas para los reclamos de un joven diputado PS que afirmaba que no lo habían dejado competir. Su nombre: Marco Enríquez-Ominami.

2013, la lucha voto a voto entre Allamand y Longueira

Patricio Santamaría, entonces recién asumido presidente del consejo directivo del Servel, recuerda que la tarde del 30 de junio de 2013, mientras se comenzaban a conocer los resultados de las primarias de la Alianza por Chile entre Pablo Longueira (UDI) y Andrés Allamand se produjo una situación muy similar a la acontecida hace unos meses en la elección de gobernadores de la Región Metropolitana entre Karina Oliva y Claudio Orrego.

“Ya entrada esa noche, Allamand se imponía a Longueira con un 52% versus un 48% en todo el país… Pero había muchas personas, entre ellos expertos electorales de la derecha, que conocían el comportamiento de determinadas comunas (de Santiago Oriente) y empezaron a llamar al Servel preguntando si habían llegado los resultados de las comunas del sector oriente de Santiago (Vitacura, Las Condes, Lo Barnechea). Les decíamos que no, que aún no llegaban, porque habían votado muchas personas y el escrutinio se había demorado más…”.

Santamaría continúa: “Y efectivamente, cuando tuvimos el resultado de las comunas del sector alto de Santiago se revirtió el resultado en favor de Longueira”, quien se impuso por un estrecho margen a Allamand, 51,37% versus 48,63%.

Justamente estos votos del sector oriente que inclinaron la balanza en favor del candidato de la UDI fueron el eje central del discurso que dio Allamand esa noche afuera de la sede de RN, que muchos calificaron como el de “un mal perdedor”.

No era para menos, Allamand, que por primera vez veía cerca su sueño de acercarse a La Moneda, veía que esa posibilidad desaparecía por tres comunas.

Sin embargo, al pasar los días, el golpe no fue para el actual canciller, sino que para el ganador de esas primarias.

Un cercano a Longueira recuerda que, tras el triunfo, no notaron nada raro en él, sino que hasta que suspendió el alto ritmo de campaña y trabajo que venía desarrollando hacía meses.

“Tenía que exponer en un seminario de la Fundación Jaime Guzmán y no fue capaz. Esa fue la primera señal. Vino un fin de semana largo, Pablo se fue a la parcela de sus padres y ahí se desencadenó todo”, recuerda un cercano.

Aunque no se conoce bien el diagnóstico, se habla del efecto que la medicina ha llamado “el estrés de dejar de trabajar”, que produce una extraña sensación de vacío y desamparo. Algo parecido a la desorientación. El sistema inmunológico se debilita y nos hace más vulnerables.

Una protagonista de aquella campaña cuenta que nunca se dieron cuenta de que Longueira no estaba bien: “Más allá de sus absolutos silencios cuando se subía a la camioneta que nos llevaba a todos los lugares, lamentablemente no nos dimos cuenta de nada, es más, nos sentimos muy culpables por no haber visto ninguna señal”.

El miércoles 17 de julio, hace exactamente ocho años, Juan Pablo Longueira informaba que su padre se retiraba de la contienda presidencial, aduciendo problemas de salud.

La paradoja de la ex Concertación sin primarias

Hay un dato llamativo: pese a que antes de la instauración de las primarias legales los partidos de la ex Concertación fueron los únicos en utilizar el mecanismo como fórmula de resolución de su abanderado, desde la entrada en vigencia del cambio legal el PS, el PPD, la DC y el PR sólo han participado como bloque en una de las tres instancias disponibles. El Frente Amplio ha participado en las dos últimas y Chile Vamos ha acudido a las tres primarias legales en las que ha tenido oportunidad de designar a su carta a La Moneda: 2013, 2017 y 2021.

De hecho, esto fue objeto de análisis en la elección pasada, donde se apuntaba que Alejandro Guillier, el abanderado de la Nueva Mayoría, no tuvo la exposición de la que sí disfrutó la carta del Frente Amplio Beatriz Sánchez, quien se impuso en la primaria del bloque al académico Alberto Mayol.

Desde Valencia (España), Mayol recuerda que fue él el quien empujó las primarias: “Beatriz, RD y el Frente Amplio no querían primarias legales. Yo intenté presionar por fuera, pero tenía muy poca prensa. Hasta que me reuní con Bea y le dije que no podíamos caer en el juego de unas primarias por internet y mal hechas que perjudicarían a todos. Y eso le hizo sentido a ella”.

La gran paradoja es que la Concertación, que pavimentó el camino de las primarias, este domingo mirará las primarias por televisión.

“Las primarias presidenciales son siempre relevantes y estas más aún, porque suceden en un contexto de grandes cambios en el país y de transformación del cuadro político. Aunque existan favoritos, por primera vez, los resultados no son obvios, salvo por el hecho de que ambos triunfadores serán hombres. El elemento más distintivo es que hay parte importante del cuadro político que no está participando”, señala Carolina Tohá.

Sobre la ausencia de primarias en su sector, la exalcaldesa de Santiago es optimista: “El lunes tendremos dos ganadores, pero a partir de ese día tomará gran dinamismo lo que suceda en los sectores que no tuvieron primarias. Quiénes sean los ganadores y cómo actúen apenas electos influirá fuertemente en el desarrollo de los demás conglomerados, especialmente en Unidad Constituyente y en la Lista del Pueblo. En ese sentido, las primarias sólo muestran una parte del panorama presidencial”.

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