Las comunas donde se jugó la elección en la RM: Orrego creció en zona oriente, Santiago y San Miguel, municipios PC-FA fallaron a Oliva

Foto: Agencia UNO

La candidata del Frente Amplio y el PC subió su votación en 47 de las 52 comunas, mientras Orrego tuvo menos votos que en la primera vuelta en 37 municipios. Pero las proporciones de los apoyos desequilibraron la balanza: Oliva no sumó suficientes sufragios extra en los territorios más poblados, mientras Las Condes desplazó a Maipú y Puente Alto como la comuna con mayor cantidad de votos de la capital.


Si hubo momentos tensos en la noche de Claudio Orrego, seguro que uno de los mayores fue a eso de las 18:30. Con el 16% de los votos escrutados en la Región Metropolitana, su rival, Karina Oliva, marcaba 55,67% y superaba al exintendente de Santiago por 11 puntos. En otras elecciones, con esa cantidad de sufragios ya la tendencia es clara; sin embargo, en esta segunda vuelta de gobernadores fue distinto.

El candidato DC terminaría celebrando con una ventaja clara, de sobre cinco puntos. ¿Qué fue lo que ocurrió? En los primeros cómputos, la cantidad de mesas correspondientes tanto al ya famoso distrito 11 -que integran Las Condes, Vitacura, Lo Barnechea, La Reina y Peñalolén- como de algunas comunas del distrito 10 más favorables al abanderado de Unidad Constituyente, como Ñuñoa, estaban retrasados, entre otras cosas, por un fenómeno normal: en promedio, en dichas zonas la participación fue dos a tres veces superior a las comunas de los sectores poniente y sur de la capital, por lo que, aunque fue rápido, el conteo de cada mesa y local demoraba un poco más.

Y en este caso la diferencia fue rotunda. El mejor ejemplo fue Las Condes: no solo Orrego sumó 68.422 votos más que en la primera vuelta, sino que además aventajó a Oliva por 89.666 sufragios, más que la diferencia entre ambos en toda la capital, que llegó a 80.796. Además, la comuna del sector oriente pasó a ser la con mayor participación en cantidad de personas en el balotaje: en la elección de mayo había ocupado el cuarto lugar, detrás de Maipú, Puente Alto y La Florida.

Precisamente en estas comunas fue donde, desde un punto de vista estadístico, estuvo la mayor falencia de Oliva. Aunque está claro que los votos no son transferibles, en la primera vuelta su candidatura más la de Pablo Maltés (PH) y la de Nathalie Joignant (Ecologista) habían sumado cerca de 280 mil votos en este bloque de municipios. En la segunda vuelta, Oliva obtuvo 140 mil, es decir, sumó poco menos de 20 mil sufragios respecto de su propio desempeño en mayo, insuficiente para poder remontar las diferencias.

De hecho, se dio un fenómeno llamativo. Oliva solo bajó respecto de su votación en mayo en cinco de las 52 comunas de la capital: Las Condes, Lo Barnechea, Ñuñoa, Providencia y Vitacura. Y lo hizo en cantidades bajas: en todas la diferencia fue menor a 600 votos, salvo en Providencia, que fue de 1.800. En cambio, Orrego tuvo descensos en 35 municipios, algunos muy significativos, como en Puente Alto (7.591 votos menos que en primera vuelta), Renca (5.412) y Peñalolén (4.320).

Sin embargo, Oliva no logró sumar más de 8 mil votos nuevos en ninguna comuna de la capital. En cambio, Orrego logró avances significativos en el grupo de comunas donde repuntó: además de los 68 mil sufragios nuevos de Las Condes, sumó 32.987 respaldos adicionales en Vitacura, 27.712 en Lo Barnechea, 20.282 en Providencia, 13.194 en Ñuñoa y 8.937 en Santiago, por poner algunos ejemplos.

Figuras municipales, al debe

Estos últimos dos casos son reflejo además de un patrón muy curioso: los respaldos de las figuras municipales asociadas a cada candidato no solo no pesaron mucho, sino que, en general, donde había rostros emblemáticos comunales respaldando a uno de los dos abanderados, su desempeño fue pobre.

Por ejemplo, Santiago y Ñuñoa, dos alcaldías ganadas por el PC y el Frente Amplio en mayo con Irací Hassler y Emilia Ríos, tuvieron 2.445 votos más y 128 votos menos para Oliva que en esa ocasión, con Orrego sacando muchos más sufragios nuevos en ambos municipios. Algo similar ocurrió en San Miguel, otra alcaldía nueva del FA donde, sin embargo, Orrego tuvo 3.066 votos más que en primera vuelta y Oliva solo alcanzó 1.414.

Pero el mismo fenómeno ocurrió al frente. Al llegar a votar el domingo, Orrego acudió acompañado de cuatro alcaldes: Carolina Leitao (Peñalolén), Claudia Pizarro (La Pintana), Karina Delfino (Quinta Normal) y Claudio Castro (Renca). Al final de la noche, en esas cuatro comunas el gobernador electo tuvo menos votos que en mayo (11.621 entre todos los municipios), y además estuvieron entre los lugares donde Oliva sumó más nuevos sufragios entre ambos comicios (15.310).

Pero sin duda el factor más relevante fue el de la participación, que alcanzó poco más del 25%, cuando en mayo había sido de sobre el 45%. Un dato a nivel de distritos: si en la elección de mayo los distritos 10 y 11 representaron el 31,75% del total de la votación de la RM, en el balotaje de ayer la cifra llegó al 39,12%, es decir, siete puntos más, un salto muy significativo.

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