Nueva generación de empresarios por ola de protestas: Piden nuevo pacto social y rechazan violencia

EMPRESARIOS

Empresarios coinciden en el diagnóstico en las causas detrás del malestar generalizado por las manifestaciones. Para ellos, la sociedad en su conjunto debe establecer un nuevo acuerdo que busque elevar el estándar de vida de todos los chilenos. Sin embargo, también miran con recelo una eventual alza de impuestos a las empresas.




Las protestas en las calles de distintas ciudades no se detienen, y el gobierno ha desplegado una batería de proyectos de ley para intentar aplacar el descontento social.

Frente a este escenario, cinco empresarios entregaron a La Tercera PM sus primeras definiciones sobre el conflicto, el cual califican de "muy complejo" y que, al mismo tiempo, requiere de soluciones de manera integral, las que van desde elevar los impuestos a los más ricos y las empresas, pero también una condena frontal a los actos de violencia.

Para Sebastián Ibáñez Atkinson (38), director de Stars Investments –hijo de Felipe Ibáñez Scott– sostuvo que el conflicto es algo muy complejo y merece ser analizado en al menos dos aspectos centrales. El primero, "el malestar real y demandas pacíficas de los chilenos, me parece es un llamado de atención, una alerta de rabia y frustración importante, que todos debemos asimilar y con lo cual debemos empatizar para luego tomar medidas, cada uno en su ámbito y dejando el orgullo de lado". "Esto debe permitir que chilenos y chilenas volvamos a confiar los unos en los otros, que se potencie el acceso a oportunidades y a una mejor calidad de vida para todos, enrielando la pasión y ese espíritu noble de 'dejarlo todo en la cancha' -que tanto caracteriza a los chilenos- hacia la construcción de una sociedad más unida y solidaria", acotó el directivo.

El segundo tiene que ver con el saqueo, el vandalismo que ha aparecido y –a su parecer– "la tremenda falta de consideración por lo público, lo privado y nuestras normas básicas de convivencia, da mucha pena y me gusta pensar que a todos nos indigna. Repudio esa forma de hacerse notar y creo que opaca fuertemente la voluntad de unión que persiguen las demandas pacíficas. Por otro lado, destruir valiosa infraestructura pública y privada me parece que va totalmente en la dirección opuesta… lo único que hace es debilitar aún más el acceso a una mejor calidad de vida para todos los chilenos y en especial para los sectores más vulnerables".

"Es una situación muy complicada, extremadamente compleja, pero me gusta ser optimista y pensar que esto -condenando siempre el vandalismo- es un remezón que nos motivará a trabajar juntos y con mayor fuerza para construir un país más cercano y solidario", concluyó Ibáñez.

"Un nuevo pacto social"

En la misma línea, Jeannette von Wolffersdorff (42), directora de la Bolsa de Comercio de Santiago, dijo estar convencida de que Chile requiere un "nuevo Pacto Social".

"Estoy convencida de que debe existir un nuevo pacto social. Los que más poderes tienen, más responsabilidad tienen frente a la crisis y más deberían aportar a la solución de ésta. Hablo del poder público y privado. La desigualdad en Chile es inaceptable y viven en un sistema que les dice constantemente que algunas personas valen más que otras. La sociedad y la elite no pueden ser exitosas si existen tantas desigualdades. Ese es un tema que se debe debatir a nivel nacional, porque la cuarta revolución industrial hará que se noten mucho más las desigualdades", acotó la directiva.

A su juicio, parte de las demandas sociales se podrían financiar con un mayor endeudamiento del Estado. Ello considerando que la deuda neta de Chile es siete veces menor al promedio de los países de la OCDE, dijo. "Hoy se debe invertir en las personas, y se justifica una mayor deuda y ponernos una nueva meta. Pero no es suficiente esto, porque hay que pensar en ingresos nuevos y no pueden ser impuestos a la fuerza, sino que debe haber un acuerdo con la elite económica sin cargar demasiado a las empresas", explicó von Wolffersdorff.

Por su parte, Matías Muchnick (31) es socio-fundador y actualmente CEO en NotCo, un food-tech que está revolucionando la industria de alimentos, explicó que "si el alza en los impuestos para fines redistributivos hace que gente con mala calidad de vida tenga un mucho mejor pasar, y al mismo tiempo, esta alza haga que en el agregado no genere un desincentivo para proliferar la economía del país, entonces sí, estoy de acuerdo. El desafío para los economistas es encontrar ese punto. Ahora, desde su origen, yo dejaría de llamarlo "impuesto al 1% más rico" pues tiene una connotación robinhoodeana que no le hace bien a la discusión", acotó.

"Debemos mirar con autocrítica nuestro rol"

Claudia Lería, directora de Inversiones OSLER –hija de Oscar Lería– explicó que "somos el país más desigual al compararnos con otros países de similar ingreso per cápita. Las demandas muestran el descontento de las personas ante un sistema que no está cumpliendo su promesa de ofrecer una mejor calidad de vida a todos los chilenos. Sin dudas, un modelo que acrecienta la desigualdad entre las personas no es sostenible en el tiempo, por lo que todos los actores, ya sean autoridades, empresarios, trabajadores, organizaciones sociales, partido políticos, etc., debemos mirar con autocrítica nuestro rol y ver cómo podemos hacer los cambios que avancen decididamente hacia una reducción en la brecha de desigualdad".

"Desde la perspectiva del sector privado, esto no pasa por medidas paliativas o meramente filantrópicas, sino por pensar modelos de negocios que aporten a la sociedad, donde toda la cadena de participantes reciba beneficios concretos. Un negocio que sólo piensa en la maximización de las utilidades no tiene conexión con la sociedad actual y su futuro", explicó la ejecutiva, quien también es Jefa de Comunicaciones del conglomerado.

Igualmente Juan Andrés Errázuriz (51), gerente general de Enaex -y sobrino de Juan Eduardo Errázuriz Ossa-, aseguró que detrás de las manifestaciones existe una angustia de las personas que no están logrando tener el estándar de vida que desean. "Eso tiene que ver con la distribución de los ingresos, porque ellos se generan expectativas y no son capaces de llevar a sus familias a ese nivel, obviamente hay una frustración muy grande. Ese es un tema que es relevante", dijo.

"Lo segundo que creo que está pasando es que las personas dejamos de conectarnos. Empezamos a ver las personas de manera muy transaccional. Entonces, dejamos de tener contacto con las preocupaciones e inquietudes, sustos y angustia. No nos hacemos cargo de esto como sociedad ni como personas. Debe haber un nuevo trato. Este es un problema de todos. Los que tienen roles de liderazgo, tenemos un rol mucho más importante que jugar, pero pensar que la responsabilidad es de unos pocos, es un error en el diagnóstico", acotó el ejecutivo.

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