Rebeldes expulsan a fuerzas de Mali y mercenarios rusos de Kidal en medio de escalada de violencia
Ataques coordinados en varias ciudades, la muerte del ministro de Defensa y el avance de grupos vinculados a Al Qaeda profundizan la crisis de seguridad en el país.
Soldados malienses y mercenarios rusos se retiraron de la ciudad de Kidal, en el norte de Mali, tras una serie de ataques coordinados perpetrados por fuerzas rebeldes y grupos yihadistas en distintos puntos del país.
Según informó el Frente de Liberación de Azawad (FLA), grupo separatista liderado por tuaregs, la salida se produjo luego de un acuerdo para una retirada pacífica de las fuerzas del Ejército y del denominado Cuerpo Africano, un grupo paramilitar ruso. “Kidal se declara libre”, afirmó su portavoz, Mohamed El Maouloud Ramadan.
La retirada ocurre en un contexto de fuerte escalada, luego de que separatistas e islamistas lanzaran el sábado uno de los mayores ataques simultáneos contra el Estado maliense, incluyendo acciones en la capital, Bamako, y otras ciudades del centro y norte del país.
Alianza inédita entre separatistas y yihadistas
Por primera vez, los separatistas tuareg actuaron en conjunto con el grupo JNIM, vinculado a Al Qaeda, que también se atribuyó ataques contra el aeropuerto internacional de Bamako y otras localidades.
“Esta operación se está llevando a cabo en asociación con el JNIM”, señaló Ramadan, en una alianza que refleja la complejidad del conflicto en el país.
El gobierno de Mali confirmó al menos 16 heridos, entre civiles y militares, aunque no entregó cifras de fallecidos. En paralelo, se decretó un toque de queda nocturno de tres días en la capital.
Asesinato del ministro de Defensa y ataques en Bamako
La crisis se agravó tras reportes sobre la muerte del ministro de Defensa, el general Sadio Camara, en un atentado con coche bomba contra su residencia en la base militar de Kati, cerca de Bamako.
Según versiones preliminares, el ataque —atribuido a milicianos vinculados a Al Qaeda— dejó también víctimas entre sus familiares y coincidió con intensos enfrentamientos en la zona.
Testigos reportaron disparos continuos y movimientos armados cerca del palacio presidencial, en medio de versiones sobre posibles intentos de asalto, lo que elevó la tensión en la capital.
Ante la situación, el aeropuerto de Bamako fue cerrado y varias embajadas occidentales, como las de Estados Unidos, Reino Unido y Alemania, instaron a sus ciudadanos a permanecer en sus hogares.
Golpe a la estrategia de Mali y Rusia
Kidal había sido recuperada en 2023 por el Ejército maliense con apoyo de mercenarios rusos, en una operación considerada clave por la junta militar. Su pérdida representa ahora un duro revés simbólico y estratégico.
Analistas advierten que los recientes ataques evidencian debilidades en la estrategia de seguridad del gobierno y sus aliados. “Es un duro golpe para Rusia, que no logró anticipar ni contener los ataques”, señaló Ulf Laessing, experto en el Sahel.
Desde la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) y la ONU condenaron los hechos y llamaron a una respuesta coordinada frente al avance del extremismo en la región.
En los últimos años, Mali —junto a Níger y Burkina Faso— ha fortalecido sus vínculos con Rusia tras romper relaciones con aliados occidentales. Sin embargo, la violencia ha continuado en aumento, con un récord de ataques de grupos armados y crecientes denuncias por violaciones a los derechos humanos.
La situación deja al gobierno del líder militar Assimi Goïta enfrentando uno de los momentos más críticos desde que asumió el poder tras los golpes de Estado de 2020 y 2021.
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