La defensa de la nueva presidenta del TC al rol de la magistratura constitucional: “El control que aquí se ejerce no es político”
Tras el término del período de la ministra Daniela Marzi, Silva ejercerá la presidencia hasta el cese de sus funciones. Posteriormente, su lugar será asumido por la ministra Catalina Lagos hasta el 10 de julio de 2028.
Este lunes el Presidente José Antonio Kast asistió a la ceremonia de cambio de mando en el Tribunal Constitucional (TC), que ahora será presidido -durante un año- por la ministra María Pía Silva.
La presencia del Mandatario fue destacada inmediatamente por la nueva representante del TC, pues según señaló, “es el primer Jefe de Estado que concurre a una ceremonia de esta índole”.
Tras ello, continuó su discurso subrayando que el organismo “actúa como árbitro para resolver controversias vinculadas a la constitucionalidad de actos emanados de diversos poderes públicos, siendo un pilar fundamental en la garantía de la supremacía constitucional y con ello en la vigencia del Estado de derecho, con lo cual coopera, asimismo, a la consolidación del régimen democrático”.
“No puede olvidarse que el Tribunal Constitucional sirve a la Constitución y al ideal democrático garantizando el orden institucional a través de sus sentencias, lo cual supone no solo interpretar y aplicar las normas constitucionales, sino también escuchar e interactuar con la comunidad nacional”, agregó Silva.
Asimismo, la presidenta del TC hizo hincapié en que “el control que aquí se ejerce no es político ni de mérito, sino estrictamente jurídico y se ejerce desde razones de orden normativo, conforme a una metodología propia de las ciencias jurídicas”. Esa frase corresponde a uno de los considerandos de la sentencia que despachó hace solo unos días el TC por el proyecto Escuelas Protegidas.
“El control de constitucionalidad no se opone al principio democrático, sino que lo complementa y garantiza. En el Tribunal Constitucional, por lo tanto, se da un espacio de reflexión, de construcción de dogmática constitucional para dar vida al estado constitucional y democrático, sobre el cual se estructura la carta fundamental”, añadió.
Una vez finalizada la ceremonia, el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Fernando Rabat, también destacó que “la relevancia está no solamente en que asista la magistrada María Pía Silva, sino que también que haya asistido el Presidente de la República a esta ceremonia”.
Por otro lado, al ser consultado por las críticas que apuntan a las atribuciones del organismo, el ministro tomó distancia de esas reproches que han venido desde el mundo legislativo. “Nosotros confiamos en que cada una de las instituciones de la República va a actuar conforme lo que son las atribuciones, las competencias que le asignan la Constitución Política y la ley. Y ese punto de vista, nos parece que las instituciones están cumpliendo con ese mandato”, dijo Rabat.
Fue en la sesión del 25 de junio, el Tribunal Constitucional, por mayoría absoluta de sus miembros y en sucesión de la ministra Daniela Marzi, fueron votadas como presidentas de la magistratura la ministra Silva, quien asumió hasta el cese del ejercicio de sus funciones. Por el tiempo remanente del período y hasta el 10 de julio de 2028, el TC será presidido por la ministra Catalina Lagos.
La ministra Silva es la primera antigüedad del TC. Llegó a la magistratura en 2018 nombrada por la Corte Suprema. De esta manera se transformó en jueza constitucional luego de una larga y destacada trayectoria constitucional, la que construyó como discípula del jurista Alejandro Silva Bascuñán y vinculada al mundo humanista cristiano de la DC.
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