La respuesta del personal de salud: lo que mejor evalúan los chilenos en la gestión de la pandemia

Personal de salud esperan con pacientes en ambulancia en la entrada de la Urgencia Hospital San José en la comuna de independencia.

Encuesta de la U. Andrés Bello e Ipsos consultó la percepción de las personas frente al sistema de salud en la emergencia.




¿Qué nota le pone al sistema de salud durante la pandemia? Esa fue una de las interrogantes de la encuesta que realizó la Universidad Andrés Bello junto con Ipsos para conocer la percepción de los chilenos frente a la gestión de la red asistencial en la emergencia. ¿La respuesta? Un 4,3, con un 15% de los consultados que destacó su funcionamiento, un tercio que simplemente lo aprueba y un 54% que lo evalúa negativamente.

La valoración que hacen los chilenos del sistema de hospitales y clínicas -que se unificó en red para hacer frente al coronavirus- varía dependiendo de las áreas de atención, así como del tipo de aseguramiento y nivel socioeconómico al que pertenecen los encuestados.

Así, la mejor nota la obtienen los profesionales de la salud -médicos, enfermeras y técnicos-, con un 5,1 de promedio, en un ítem que evalúa la respuesta de estos equipos ante la crisis sanitaria.

“Los chilenos, en general, aprueban la labor de los equipos de salud y esa es una buena noticia, porque significa que pudieron -y así fue percibido- mantener la calidad de la atención a sus pacientes, a pesar de la fuerte presión a la que estuvieron sometidos. La gente consultada siente que los atendieron con dedicación y eso es un elemento muy importante, un reconocimiento a la labor”, dice Héctor Sánchez, director del Instituto de Salud Pública de la Unab.

Pero aunque este segmento alcanzó la mayor ponderación, la valoración no está exenta de diferencias: si bien el 45% de los consultados evaluó como de excelencia la labor del personal -con notas 6 o 7-, otro 33% lo consideró deficiente, calificándolo por debajo del 4.

“La percepción cambia considerablemente según el tipo de seguro y el nivel socioeconómico. Las personas de isapre y de más ingresos evalúan con mejor nota al sistema, pues tienen una respuesta más rápida, e incluso más amena que quienes provienen de Fonasa y deben esperar más tiempo, tienen menor acceso a las atenciones y una experiencia global que es menos satisfactoria”, añade Sánchez.

El subsecretario de Redes Asistenciales, Arturo Zúñiga, planteó que “sin lugar a dudas, el trabajo que ha hecho el personal de salud es lo más valorado y con justa razón. El sistema de salud en cuanto a atender a los pacientes, en darles una cama cuando lo han necesitado, ha sido reconocido no solo por la ciudadanía, sino también por los expertos, lo que se ve reflejado en esta encuesta”.

Desde el Colegio Médico, el presidente regional metropolitano, Camilo Bass, dice que “el peso que hemos debido soportar como equipos ha sido muy potente, y el que la ciudadanía reconozca nuestro trabajo es un aliciente que motiva a seguir en la primera línea”.

Otro elemento que tuvo buena aceptación es la telemedicina, pues un 77% la aprueba. “Ha ayudado muchísimo a contactarse con la ciudadanía cuando la movilidad estaba restringida, a que un profesional de la salud contacte a un paciente y de esa forma mantener una atención periódica”, agrega Zúñiga.

Postergaciones

En el otro extremo, la peor nota que dan los chilenos al sistema alude a la capacidad para mantenerse atendiendo otras patologías que no fueran coronavirus. En este ítem, el 65% reprobó la gestión de la red asistencial.

Al respecto, Luis Castillo, exsubsecretario y coordinador de la red privada Covid-19, sostuvo que los centros de salud se vieron enfrentados a una enfermedad “que se conocía poco y que terminó por permear toda la capacidad. No se sabía cómo podía afectar a pacientes no contagiados, porque no conocíamos la mortalidad ni sus características. Aquí, la autocrítica es que debimos haber dejado una ventana para resolver otros problemas de salud, pero se hizo así como una manera de proteger a la ciudadanía”.

Al respecto, Zúñiga añade que “los hospitales se volcaron fuertemente a las atenciones de coronavirus y eso perjudicó que pudiéramos dar atención a otras patologías, pero se siguió atendiendo cirugías de urgencias, como infartos o cirugías oncológicas”. Y agrega que “a medida que han caído los casos, se ha reactivado en cierta medida la capacidad de atención de nuestro sistema”.

Héctor Sánchez añade que la encuesta también advierte materias que están siendo percibidas negativamente en la ciudadanía: “Las personas evalúan mal aspectos cruciales, como la información que están recibiendo sobre la enfermedad, el uso de las camas en la red, la atención de urgencias y la organización frente a la pandemia”, dice el académico, que añade que “hay un 53% de las personas que considera que lo están atendiendo mal en las urgencias. En resumen, hay un grueso de personas que opina que el sistema no está respondiendo a la demanda”.

A su vez, Claudio Castillo, académico de la Usach, afirma que en el marco de la pandemia, “sólo los trabajadores sanitarios tienen una mejor evaluación, lo que pone urgencia en repensar cómo se organiza el sistema con una lógica de aprendizajes a partir de la pandemia, la necesidad del trabajo preventivo con una atención primaria universal y de coordinación entre los distintos niveles de atención”. En un marco general, agrega, “el sistema de salud no responde a la expectativa de la población sin y con pandemia”.

Otro aspecto de la encuesta que generó división es la protección que han sentido los chilenos de parte del sistema frente a la emergencia sanitaria. Mientras un 50% afirma sentirse muy protegido, el 45% se percibe como muy desprotegido, especialmente en las personas de menores ingresos y que pertenecen a Fonasa.

Al ahondar sobre este punto, los consultados declaran, principalmente, que el sistema está colapsado y que tiene falencias, como falta de preocupación por la población, que solo atienden coronavirus, que el sistema público entrega mal servicio y que simplemente desconfían de la capacidad de la red.

“La pandemia ha puesto de manifiesto que la red no está dando el ancho y eso se va a resolver no solo con más recursos, sino con un cambio en el modelo de atención, que debe tener más acceso, ser más preventivo y con menos atención presencial, pues se probó que se puede y la gente lo acepta. Una atención, aunque remota, pero oportuna, les permite resolver el problema de salud”, dice Sánchez.

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