Mundial impulsa el boom de las apuestas online en Chile y reabre alertas por ludopatía
En Chile más de 5,4 millones de personas apuestan en plataformas digitales. Mientras para muchos es una forma de hacer más emocionante el fútbol, especialistas advierten sobre los riesgos de adicción, endeudamiento y problemas de salud mental asociados a esta práctica.
El fútbol forma parte de la identidad de muchos países. Para varios se trata de una pasión profunda. Sin embargo, detrás de esto, existen formas diferentes de “sentirse parte”, sobre todo cuando se juega un Mundial.
Es el caso de las apuestas deportivas, las que muchas veces acarrean consecuencias económicas y personales. Esto se ve acrecentado más aún en la actualidad con las diversas opciones de hacerlo de manera online. Páginas de apuestas hay para todos los gustos.
En Chile, según un estudio publicado en 2025 por Yield Sec, encargado por la Agrupación Chilena de Plataformas de Apuestas en Línea, se estima que más de 5,4 millones de personas apuestan, lo que equivale a casi el 30% de la población del país. Las cifras son abrumadoras: superan los US$3 mil millones.
Si bien son muchas las personas que apuestan en Chile, la mayoría prefiere no referirse a este tema. Uno de los pocos que atreve es Rodrigo Marín, quien señala que es una instancia para estar con los amigos, ya que “uno va compartiendo los resultados”. “Da para apostar de la forma que quieras o que más te tinque. Tengo amigos que juegan al total de goles, total de tiros de esquina, a ganador o cosas así”, plantea.
Marín indica que prefiere apostar en vivo, “porque voy jugando con los multiplicadores. Lo hace más entretenido, encuentro, o sino me daría lo mismo por ejemplo, que Congo meta un gol”.
Nelson Henríquez, por otra parte, reconoce que “es más entretenido y emocionante el momento, ya que hay algo involucrado tuyo al tener plata apostada que está en juego en aquel instante. Si te gusta el fútbol, eso se acentúa: estás viendo un partido que te entretiene, pero también tiene en juego un porcentaje de tu patrimonio”.
Este último indica que siempre es importante no caer en la adicción, estar siempre alerta de que esto es entretenimiento. “En mi caso particular, tengo un WhatsApp donde hay algunos apostadores y compartimos algunos adelantos de lo que nosotros pensamos futbolísticamente, de los posibles resultados”, dice.
“Con este conocimiento, de alguna forma, me puedo anticipar a ciertos resultados, cómo llegan los equipos, cuáles son sus figuras, las ventajas, las desventajas, los pros y contra, como para poder anticipar un marcador o un resultado”, añade Henríquez.
¿Conductas de alto riesgo?
A nivel mundial, se estima que el 26% de la población adulta participa en algún tipo de juego de azar o apuesta, es decir, aproximadamente 1.600 millones de personas que lo hacen de manera regular, mientras que cerca de 4.200 millones realiza algún tipo de apuesta al menos una vez al año.
Incluso la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) entrega cifras en la materia. Según el organismo, cerca del 1,2% de la población adulta a nivel mundial sufre de ludopatía.
Luis Pino, director de Carrera de Psicología de la Universidad de Las Américas, sostiene que las apuestas de toda índole son conductas de alto riesgo que se asocian con una larga cadena de malestares y problemáticas de salud mental, “incluso de conflictos o acentuación de situaciones complejas, como el endeudamiento”.
Sin embargo, sostiene que no todo es tan negativo, ya que “hay que considerar que la apuesta es algo lúdico y lo lúdico siempre va a aliviar el estrés, implicando un momento fuera de tus problemáticas, aminorando el aburrimiento o la monotonía. Dependiendo de las circunstancias de la vida, incluso disminuye la ansiedad, la tristeza y genera un sentimiento de excitación y expectativa".
Marín indica que para mantener la cuenta bajo control, entra con un fondo al principio y juega con eso. “En un comienzo perdía más rápido, pero a través de los años armé una buena técnica. Por ejemplo, ahora partí con 20 y voy en 45. Hay altos y bajos”, apunta. Además, reconoce que “está imposible este Mundial para achuntarle”.
El académico agrega que “todo esto tiene que ser con límites, pues las apuestas podrían estar estrechamente relacionadas con la ludopatía, que viene dado por la compensación emocional. La persona espera resolver problemas, aliviar malestares, e incluso dolor a partir de la sensación de jugar y la expectativa de que en algún momento obtendrá un premio”.
Por ejemplo, “es muy peligroso y se minimiza en el jugador, la idea de que ha perdido muchas veces, pero, basta una pequeña ganancia para sentir un deseo profundo de bienestar. Incluso la sensación de control se expresa en que realiza un estudio, análisis y conocimiento profundo de toda la dinámica deportiva y tiene la idea de que manejando eso obtendrá el logro, alejando con esto la noción que es más bien un juego de azar”, establece el académico de la UDLA.
“El peligro de esto está asociado principalmente a que las apuestas van a implicar un aumento de la ansiedad y vergüenza. La persona no lo comentará con amigos, parejas o padres. También produce insomnio, ya que por lo general las apuestas ocurren en la noche y la excitación por ganar o la angustia por perder, va a producir trastornos del sueño, lo que va a implicar afectar su rendimiento educativo, académico y laboral, provocando muchas veces aislamiento social y depresión”, explica Pino.
“Eso último genera una larga cadena de sensaciones asociadas a las apuestas, como mejorar la calidad de vida, tener la sensación de reconocimiento, de participación y de identidad, confirmación y valoración del ego”, añade Pino.
Es decir, indica el psicólogo, “que te valoren otras personas, porque realizas una actividad altamente riesgosa y que puede tener alto valor para algunos, lo que genera una sensación de ilusión de control, en donde la persona simplemente tiene la idea o expectativa de que en algún minuto va a obtener una recompensa, a través de pensamientos, imágenes de bienestar y creencias asociadas a dicho logro”.
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