Ozempic en Chile: las alertas que encendió su venta clandestina
El Instituto de Salud Pública monitorea la comercialización ilegal del fármaco tras detectar productos falsificados vendidos en redes sociales. En ese contexto, advierten dos problemas: los riesgos sanitarios para las personas y la falta de herramientas para la fiscalizaciones.
Ozempic. Un medicamento inyectable diseñado para mejorar el control del azúcar en sangre en adultos con diabetes tipo 2, pero que se ha popularizado luego de que personas -especialmente famosas- hayan relatado que lo utilizan como una solución “milagrosa” para bajar peso, pese a no tener la patología para la cual es indicado.
Eso sí, quienes lo utilizan para estos fines se enfrentan a dos obstáculos. Primero, que en Chile este medicamento se vende exclusivamente con receta médica, por lo que los pacientes deben ser evaluados por un profesional de la salud antes de comenzar a utilizarlo, pues hay contraindicaciones con ciertas patologías. Segundo, el precio: una inyección puede alcanzar los 200 mil pesos.
El escenario, según los entendidos, es perfecto para que las ventas clandestinas aumenten.
El boom de Ozempic en Internet es innegable: la tendencia comenzó con celebridades de Hollywood que en “poco tiempo” aparecieron en el ojo público con una delgadez visible. Ahora son muchas personas las que hablan en la cotidianidad digital sobre estar utilizando el fármaco para bajar de peso.
En redes sociales se ha instalado la venta informal tanto de recetas médicas como del propio medicamento, una situación que ha encendido las alertas entre las autoridades sanitarias y también en el mundo farmacéutico. La principal preocupación está en los riesgos asociados a su uso sin supervisión profesional, ya que se han registrado problemas de salud e incluso casos de personas que han debido ser hospitalizadas. A esto se suma que, en algunos países, se ha denunciado la escasez del fármaco, afectando a pacientes que realmente lo necesitan para tratar la diabetes.
Jorge Canales, jefe de la Agencia Nacional de Medicamentos (Anamed) del Instituto de Salud Pública de Chile (ISP), cuenta a La Tercera que están monitoreando varias realidades.
“Estas situaciones normalmente están asociadas a productos engañosos o estafas que se comercializan a través de redes sociales o páginas web. El universo es mucho más grande que el que nosotros tenemos capacidad de fiscalizar”, explica.
Además, detalle que “hemos identificado directamente estafas”. Frente a una denuncia reciente, el ISP hizo un análisis de laboratorio y comprobó que el producto no contenía semaglutida, que es el principio activo del Ozempic. “Era un frasco con un tipo de azúcar, sorbitol”.
En ese contexto, la autoridad recalca la importancia de denunciar las compras ilegales, así como también el trabajo de decomiso que se realiza en fiscalizaciones, por ejemplo en ferias libres o en otros espacios de comercio no autorizado.
El jefe de Anamed también es crítico: “El laboratorio tiene regulaciones muy específicas y sólo puede comercializar sus productos a lugares habilitados, como las farmacias. Salirse de esa cadena formal hace muy difícil acceder al medicamento original. Por eso personas inescrupulosas, que buscan hacer un negocio -muchas veces de corto plazo porque rápidamente se detecta que es falso- utilizan canales anónimos, que cada vez son más difíciles de fiscalizar”.
Con todo, advierte que “estamos trabajando en distintas formas de abordarlo, incluso coordinados con las policías, para detectar el origen de estas ventas. Pero también necesitamos mayores facultades, porque al detectarlo no debiera tratarse sólo de una sanción sanitaria que termine en una multa, sino que puedan existir sanciones penales, ya que se está jugando con la salud de la población”.
La farmacéutica Novo Nordisk -creadora y productora de Ozempic- afirma a este medio que la adquisición de medicamentos fuera de los canales regulados la distribución del fármaco representa un grave riesgo para la salud pública, pues pueden ser falsificados, estar mal almacenados, caducados o carecer de la eficacia y seguridad necesarias, poniendo en peligro la vida de quienes los consumen.
“Nos preocupa profundamente el riesgo que la venta ilegal de fármacos representa para la salud de los chilenos” señala Jocelyn Cancino directora técnica del laboratorio, quien suma que “es nuestra responsabilidad ética y social colaborar activamente en la protección de nuestros pacientes, y esto incluye asegurar que accedan a sus tratamientos a través de canales legítimos y seguros agregó la especialista”.
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