Opinión

El silencio que cuenta: pobreza y campamentos en 37 años de cuentas públicas

27 NOVIEMBRE 2023 CAMPAMENTO MAIPU CRUCE PAJARITO CAMINO MELIPILLA FOTO PABLO VÁSQUEZ R PABLO VASQUEZ R

Hoy más de 120 mil familias viven en campamentos en Chile, la cifra más alta desde que existen registros comparables. Sin embargo, mientras esta realidad ganaba magnitud, perdía visibilidad. Al analizar las 37 cuentas públicas realizadas desde el retorno a la democracia, encontramos una paradoja inquietante: las referencias a la pobreza y a los campamentos disminuyeron justamente cuando el fenómeno alcanzaba niveles históricamente altos.

La evolución del discurso presidencial es muy elocuente. Al revisar las cuentas públicas desde 1990 observamos una disminución sostenida de las referencias explícitas a la pobreza. El punto más alto se registró durante el primer gobierno de Sebastián Piñera, con 10,3 menciones por cada 10.000 palabras. En contraste, en el gobierno de Gabriel Boric alcanzó el mínimo histórico, con apenas 0,9 menciones por cada 10.000 palabras. No se trata solo de una reducción cuantitativa: también cambió la forma de hablar del fenómeno. Una lectura posible es que los presidentes hablaban de pobreza cuando tenían avances que mostrar. A medida que el problema se complejizó, fue saliendo del relato. Paradójicamente, el silencio creció junto con la crisis.

La desaparición de ciertas palabras resulta especialmente llamativa. Conceptos como “extrema pobreza” e “indigencia” dejaron de aparecer por completo en las cuentas públicas desde 2014. Sin embargo, las realidades que describen están lejos de haber desaparecido. La última Encuesta Casen muestra que la pobreza por ingresos es 17,3% es decir, 3.478.364 personas aproximadamente.

Por su parte, el término “campamento” tuvo una presencia constante durante los gobiernos de Frei y Lagos, alcanzando su máximo en 1998. Desde entonces su presencia disminuyó de manera sostenida, hasta casi desaparecer en las cuentas públicas del gobierno de Gabriel Boric. En paralelo, emergieron referencias más generales al territorio, como “ciudad” o “barrio”. La tendencia resulta llamativa porque coincide con el período en que los asentamientos informales volvieron a crecer con fuerza en el país. Más aún, expresiones como “toma de terrenos” registran una presencia prácticamente nula en las 37 cuentas públicas analizadas, pese a tratarse de uno de los fenómenos habitacionales más visibles de las últimas décadas.

La cuenta pública de José Antonio Kast en 2026 constituye, en este sentido, un punto de inflexión en la visibilidad. Fue el único Presidente en mencionar explícitamente la cifra actual de familias que viven en campamentos y el tema ocupó un lugar en sus prioridades sociales. Sin embargo, el enfoque tendió a confundir dos fenómenos distintos: la ocupación ilegal de terrenos y la precariedad habitacional estructural, y a medir el problema por tiempos de espera más que por su dimensión como emergencia social.

Lo que no se nombra difícilmente se convierte en prioridad. Hoy, 1,3 millones de familias enfrentan precariedad habitacional, incluyendo 120 mil en campamentos. El análisis de 37 años de cuentas públicas muestra que el silencio discursivo tiene consecuencias reales sobre la política. Romper ese silencio y poner los campamentos y la pobreza habitacional de vuelta en el centro del relato presidencial, es una condición necesaria para avanzar hacia soluciones definitivas. Chile tiene las herramientas y la experiencia institucional para hacerlo: lo que falta es la decisión de volver a mirar.

Por Gonzalo Rodríguez, Director Ejecutivo de TECHO-Chile, y Denisse Vega, Socia TIRONI

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