Gestación subrogada
En la Cámara de Diputados, se está tramitando un proyecto de ley que prohíbe la gestación subrogada. Este proyecto de ley señala como fundamento la protección de las familias, en especial, de las mujeres, niños y niñas.
No cabe duda que deben existir países con malas prácticas en las que la gestación subrogada genere explotación de mujeres vulnerables. Por supuesto que este tipo de situaciones deben ser rechazadas. Dicho lo anterior, la pregunta central que surge para abordar este proyecto de ley, consiste en reflexionar si, por el solo hecho de que existan algunas situaciones de explotación en contra de mujeres (que las hay), la forma adecuada de abordar este problema es imponer la prohibición total de la gestación subrogada. En mi opinión, es perfectamente posible estar en contra de la explotación de mujeres y, al mismo tiempo, estar en contra de la prohibición total de la subrogación gestacional. En especial, si lo que nos importa es el respeto a las mujeres.
Hay un elemento central de esta discusión que es obviado por el proyecto de ley: la voluntad de la mujer. Por un lado, se le niega relevancia a la voluntad de la mujer al cuestionar la existencia de la gestación altruista, puesto que se indica que incluso si no se compensa económicamente a la mujer, existe lucro por parte de establecimientos de salud. Es decir, la voluntad de la mujer es irrelevante para efectos de determinar si existe altruismo o no.
Por otro lado, el proyecto también indica que la gestación subrogada “ofende la dignidad de la mujer, que se cosifica al usarla solo como medio para gestar a un niño y así satisfacer un capricho o, en el mejor de los casos, un anhelo legítimo de un tercero”. Es decir, este proyecto de ley niega la posibilidad de que la mujer pueda tener un anhelo propio en este proceso. Nuevamente, la voluntad de la mujer sería anulada.
Más allá de si los establecimientos de salud obtienen un beneficio económico por la gestación subrogada, el hecho de que una mujer quiera participar de ese proceso por tener una motivación altruista, es un elemento de gran relevancia para entender la complejidad de estos procesos. Decidir que esa voluntad no es relevante genera la misma dificultad que se denuncia en este proyecto de ley: se trata a las mujeres como una cosa; se les niega agencia. ¿Por qué se le va a prohibir a una mujer gestar en favor de una persona a quien quiere apoyar?
Si la preocupación es la explotación, se pueden crear reglas que eviten abuso, tales como asegurar que esa mujer tenga hijos previos o que no se realice este proceso más de una vez. Lo que no se puede hacer es asumir que la mujer es incapaz de manifestar una voluntad en estas materias. Han sido muchas las batallas que han tenido que dar las mujeres para que su voluntad tenga reconocimiento legal. Por lo mismo, es muy grave que se genere un retroceso en esta materia. Proteger a las mujeres en ningún caso significa silenciarlas y esto es justamente lo que hace este proyecto de ley.
Por Elisa Walker, abogada
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