Me quedo con Vozinha
Trump representa a políticos que reaccionan a la cultura woke. Todos, “progresistas” y reaccionarios pertenecen a la era postmoderna cuyo común denominador ha sido el rechazo a las reglas, principios y respeto.
Los líderes de hoy suelen reivindicar identidades e intereses nacionales al margen de la norma. En efecto, el proceso ha ido desde el “indigenismo” que deconstruye la base institucional de los estados nacionales hasta la reacción de quienes dicen defender la “Patria” en el marco de una batalla cultural. Un ejemplo palmario lo encontramos en las políticas migratorias que desconocen las causas del fenómeno y el Estado de Derecho.
En efecto, las tesis supremacistas nos mueven hacia tener que elegir entre nosotros o ellos, un conflicto que sólo conlleva un aumento de odiosidad y una consecuente necesidad por seguridad. Esta sólo se alcanzaría por medio de las armas y los dispositivos tecnológicos que nos brindarían el anhelado control social.
El paradigma descrito avanza sin contrapeso en Latinoamérica y tiene mal pronóstico, ya que sólo augura una ampliación de conflictos a nivel regional y mundial. La decadencia de los organismos tales como las Naciones Unidas, la OTAN y ahora la FIFA son algunos de los resultados del proceso. En efecto, todas las organizaciones que nos habíamos dado para resolver diferencias o crear regímenes anclados en principios hoy están sucumbiendo a una nueva relación jerárquica que se construye en base al dinero.
La FIFA, organización que ha sido denunciada con cierta frecuencia por casos de tráfico de influencia y corrupción, hoy llega a un nuevo estadio, ya que la subordinación al poder económico se hace de manera pública.
El trato injusto que recibiera la selección de Irán en materia migratoria; el maltrato recibido por algunas delegaciones africanas y asiáticas producto de políticas migratorias estadounidenses fueron silenciadas por la propia organización responsable del evento; y el privilegio otorgado a Folarim Bologum, jugador estadounidense que debió estar suspendido para el partido contra Bélgica, consiguió un trato preferencial producto de la acción del Presidente de Estados Unidos.
En perspectiva, lo de la FIFA no tiene comparación con los horrores que están provocando los señores de la Guerra en Medio Oriente, África y Europa, quienes cuentan con aliados para proveerles impunidad, sin embargo, la actual copa mundialera es reflejo de la ampliación y normalización de la corrupción en un mundo que sólo reconoce el poder del dinero.
Sin embargo, entre las historias de este Mundial se nos han presentado algunas que no podemos dejar de percibir como una esperanza de valores compartidos, de perseverancia y esfuerzo, de liderazgos capaces de doblar la mano a las adversidades. Hasta el momento me quedo con las lecciones de Vozinha, quien desde Cabo Verde nos ha mostrado lo mejor de nuestra especie.
Por Jaime Abedrapo, Director del Centro de Derecho Público y Sociedad USS
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