Sentido de realidad constatada
Esta semana el gobierno anunció que buscará impulsar la ley que permita a Chile endeudarse en US$6.200 millones para poder hacer frente a los gastos comprometidos por ley, que no son posibles de recortar. El sentido de realidad los obligó a hacer lo que no querían, ya que la realidad es que la administración anterior gastó más de lo recaudado durante los cuatro años de gobierno. Además, no incluyeron gastos comprometidos en las cuentas como el reajuste a los funcionarios públicos, y los dineros para educación. A esto se suma que maquillaron las cuentas usando dinero de la Corfo, del fondo de estabilización económica y no consideraron en las cuentas las deudas de las empresas públicas. El déficit es mayor y la deuda ya superó lo prudente.
Todos sabemos que el actual gobierno hizo campaña denunciando el sobregasto, despilfarro y la necesidad de ajustar las cuentas. La famosa cifra de US$6.000 millones a recortar puso “el grito en el cielo” de todos los sectores de izquierda. La minuta instalada, entonces y hoy, era que el candidato republicano iba a afectar “los derechos sociales adquiridos”. ¿Cómo va a recortar sin afectar los derechos sociales?, era la gran pregunta. A lo que el entonces candidato, José Antonio Kast, contestaba que no afectaría esos derechos y que “todo iba a estar bien”. La prensa exigía que se explicara de donde se iba a recortar. De hecho, ese fue el foco de la campaña. Todos los candidatos de derecha acordaban en la necesidad de recortar, la diferencia estaba en los montos y las posibilidades de hacerlo. La candidata de la derecha tradicional, muy política, era timorata y hablaba de recortes más conservadores para no perder popularidad, lo que fue todo lo contrario. Los libertarios, por su parte, anunciaban cifras mucho más abultadas, ya que buscaban nivelar las cuentas del país lo más rápido posible.
Tras el triunfo de Kast, con las auditorias se comenzó a tener real información de la situación de las finanzas públicas con lo que se pudo constatar que la realidad era peor de lo esperado. Malos cálculos, despilfarro, generosidad con lo ajeno más allá de toda responsabilidad. Fueron inmoralmente irresponsables y dejaron, no sólo la caja fiscal vacía a diciembre por “mucha fiesta”, sino que excesivos compromisos a pagar amarrados por ley imposibles de recortar. Para 2026, habiendo recortado lo recortable, para cumplir con lo comprometido no quedaba más que pedir deuda. Los libertarios primero se opusieron a la idea y tras revisar las planillas y, entendiendo de matemáticas, tuvieron que reconocer que no había otra opción. La idea es salvar y poder pagar este año lo comprometido. Evidentemente calcular bien el 2027 y hacer los ajustes en el presupuesto para no obligar por ley a pagar lo que no se tiene. Ir ajustando ya que la meta es al fin del gobierno, habiéndose aprobado la mega reforma crecer al 4% y enmendar el rumbo.
Lo curioso es la reacción de la izquierda que hoy se preocupa por el endeudamiento y llama a escuchar al Consejo Fiscal Autónomo, lo que parece un chiste. Ellos que hablaban siempre de que había más holgura para deuda con tal de repartir prebendas a “los clientes” a cambio de “votos”. De hecho, en 2007 la deuda pública de Chile era de apenas un 3,9% del PIB y se consolidaron los ahorros fiscales. El punto de inflexión vino en 2015 año en que la deuda escaló al 17,4% del PIB. Entre 2020 y 2023 se aceleró el nivel de la deuda a causa de la pandemia y las emergencias sociales alcanzando un 39% del PIB. El gobierno de Boric sin pandemia, ni terremoto, se gastaron los ahorros y entregó la deuda en 41,5% para fines de 2025. Esto sin considerar la deuda de las empresas públicas y haciendo los maquillajes para llegar a ese número. La deuda es mayor.
La izquierda siempre pidió más gasto, nunca tuvo pudor a endeudarse. Hoy están preocupados por la deuda. En política la falta de coherencia es total. Lo claro es que la honestidad contrasta con el cinismo. Kast tenía razón había que recortar US$6.000 millones, el problema es que la hoy oposición, antes gobierno, amarró ese gasto por ley. La opción sería que el Estado no pagara sus compromisos. Eso no se puede, no cuando se es responsable. Hacer lo que no se quiere y que es contrario al ser mismo de la derecha, demuestra el sentido de responsabilidad y de honestidad. Es la constatación del sentido de realidad.Algo que la izquierda no entiende ya que asume que “los recursos son infinitos y que donde hay una necesidad, nace un derecho”. No, “los recursos son finitos y las necesidades infinitas y siempre hay que elegir”. Esa es la realidad. Hoy, Chile responsablemente debe endeudarse para cumplir con las obligaciones adquiridas. Para 2027 hay que apretarse el cinturón con todo, ya que la meta es clara y distinta, sacar a Chile y a los chilenos del barro creado por la irresponsabilidad y falta de sentido de la realidad.
Por Magdalena Merbilháa, historiadora y periodista.
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