Paula

Lo probamos y nos gustó: gimnasia facial

Cada vez más popular en redes sociales como una forma natural de mejorar la firmeza del rostro, la gimnasia facial no solo se puede hacer en casa. También existen centros donde, en manos expertas, además de trabajar los músculos faciales, se suma un necesario momento de desconexión. Aquí, uno de ellos.

Antes de comenzar, una confesión: llegué a esta sesión de Face Lift con la esperanza de tener, simplemente, un momento de paz en medio del caos cotidiano. Sabía que el objetivo principal no era ese, sino notar cambios en la piel, pero me habían soplado que era muy relajante y por esos días era lo que más necesitaba. Primer check. Fueron, probablemente, los 50 minutos más placenteros que he tenido en años. Y eso que me he hecho varios masajes.

La cosa fue así: llegué a una casa ubicada en un sector muy tranquilo de la comuna de Providencia y me recibió Teresa, kinesióloga y una mujer de manos mágicas. El espacio es ideal para un momento de desconexión, con música relajante y aromaterapia. Me acosté en la camilla, tapada con una frasada liviana y me entregué al momento.

Alejandra Gonzalez Guillen

La sesión comienza con un masaje manual por el rostro y cuello, y continúa con el uso de Gua Sha, una herramienta de cuarzo o jade que favorece el drenaje linfático. Luego viene una máquina de electroestimulación de microcorriente —la sensación es curiosa, como si el rostro hiciera pequeñas muecas involuntarias—, y al final, un masaje con pequeñas esferas que recorren sienes y cuello, y que me dejó literalmente renovada. Todo esto con productos de dermocosmética.

En términos simples, este tratamiento conocido como gimnasia facial, es un entrenamiento intensivo que combina técnicas manuales y herramientas. El objetivo es oxigenar la piel, mejorar su apariencia —queda más luminosa y más suave— y activar la musculatura facial. Con eso, explica Teresa, se estimula la producción de colágeno y se favorece una mayor firmeza.

Y aquí mi mayor sorpresa. Yo que venía con la intención de tener un momento de relajación, me fui con la piel radiante. Tanto que ese mismo día tenía un almuerzo con amigas y todas, sin excepción, me preguntaron qué me había hecho en la cara. Y es que, aunque el efecto no es permanente —Teresa lo compara con ir al gimnasio: para resultados sostenidos se requiere constancia—, en una sola sesión ya se perciben cambios. Mi piel quedó especialmente luminosa y suave, y esa sensación se mantuvo por un par de días.

Alejandra Gonzalez Guillen

La recomendación es repetirlo cada una, dos o tres semanas, según las posibilidades, y por eso en este centro tienen planes mensuales de 4 sesiones por $104.000 ($26.000 cada una). Cada sesión individual cuesta $35.000.

En resumen, cien por ciento recomendable. Porque, seamos honestas, hay pocos tratamientos que realmente se notan a la primera, y este es uno de ellos. Y porque, además, es de esos pocos espacios donde una sale no solo con mejor cara, sino también con el sistema nervioso un poco más en paz.

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Consultas y agenda por WhatsApp: +56995392244

Más información en @loving.pilates.cl

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