Más que un oficio: el espacio donde personas con discapacidad construyen autonomía
En un taller de encuadernación en Peñalolén, personas con discapacidad aprenden un oficio, pero también recuperan algo más difícil de construir: confianza, autonomía y la posibilidad de imaginar un futuro laboral.
“Para algunos esto puede ser un hobby, pero para mí es un trabajo que puedo tener a futuro”. Marisol Ahumada sostiene una libreta hecha con sus propias manos mientras dice una frase que resume mucho más que un taller de encuadernación. “Yo soy Marisol, no soy mi discapacidad; soy una persona más que quiere emprender”.
Historias como la suya son precisamente las que busca impulsar Espacio Inclusivo de Corporación Yunus. El programa propone algo concreto: enseñar un oficio y acompañar a personas con discapacidad en el desarrollo de habilidades que también sirven fuera del taller. La encuadernación es el punto de partida; la autonomía, el trabajo colaborativo, la comunicación y la confianza son el verdadero objetivo.
El proyecto nació como piloto en 2022 y, un año después, encontró en la encuadernación una forma de simular experiencias laborales reales. Desde entonces, más de cincuenta personas mayores de 18 años han pasado por este espacio. Algunas han retomado estudios, otras han comenzado a proyectarse laboralmente y varias han descubierto capacidades que antes no imaginaban.
Aunque participan hombres y mujeres, las historias de las participantes muestran cómo la discapacidad puede entrecruzarse con otras desigualdades de género. La sobreprotección, la dependencia económica y las menores oportunidades de inserción laboral han limitado su autonomía, haciendo que aprender un oficio tenga un significado que va mucho más allá de adquirir una nueva habilidad.
Para Marisol, el taller le ha permitido desarrollar habilidades que van más allá de la encuadernación. Habla de compañerismo, perseverancia, tolerancia a la frustración y, sobre todo, de paciencia. Para Naomi Wells, en cambio, el mayor cambio ha estado en la relación con los demás. Cuenta que al principio le costaba comunicarse y vincularse con otras personas, pero que el proceso la ayudó a ganar confianza. “Ahora miro la libreta y siento que esto es lo que logré. ¡Por fin hice algo en mi vida que me sale bien!”, dice.
A través del trabajo manual, las y los participantes aprenden técnicas de elaboración, armado y terminación de piezas de encuadernación, desarrollando concentración, precisión, autonomía y sentido de logro. Pero cada cuaderno y libreta es también una expresión personal.
Daniela Sotomayor, encargada del área laboral e inclusión de Corporación Yunus, explica que el mayor aprendizaje no está únicamente en el oficio. “La encuadernación ayuda a desarrollar habilidades manuales, pero también fortalece la confianza, la autonomía, los hábitos laborales y la relación con otros. Para muchas personas, este espacio se transforma en una oportunidad para descubrir de lo que son capaces”, dice.
Por eso, el taller abre también una posibilidad concreta de vincular la creatividad con futuros proyectos laborales, productivos o de emprendimiento. La conversación sobre inclusión suele centrarse en el acceso, pero, como plantea Sotomayor, la inclusión ocurre realmente cuando existen oportunidades para participar, producir, aprender y ser reconocidos por el trabajo realizado. “Lo más valioso es que cada una de esas personas comienza a escribir una nueva historia”.
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*Las libretas que producen se venden a empresas e instituciones y actualmente también pueden encontrarse en la tienda Peñaloleo, en Mall Paseo Quilín, demostrando que el trabajo realizado alcanza estándares para el mercado convencional.
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