“Delirante”: Sichel arremete contra el nuevo estado de excepción de la reforma de seguridad de Kast
El alcalde de Ñuñoa además afirmó que rebajar la edad penal no sirve y “no se basa en ninguna evidencia", y que la presión de la derecha más dura le "genera temor”. "Gran parte de nuestra defensa de la democracia tiene que ser que los demócratas se junten para decirle no a ambos extremos", apuntó.
El alcalde de Ñuñoa, Sebastián Sichel, se refirió este miércoles a la Agenda contra el Crimen Organizado y el Terrorismo (ACOT) del gobierno del Presidente José Antonio Kast, apuntando tanto a la política de responsabilidad penal adolescente como al nuevo estado de excepción constitucional, que a su juicio “atenta contra todo lo que yo creo respecto al Estado de Derecho”
Es así como, en conversación con 24 Horas, Sichel partió asegurando que rebajar la edad penal no solo no sirve, sino que además “no se basa en ninguna evidencia y por lo tanto es show”.
“Y voy a ser así bien directo, que el problema particular lo tenemos con jóvenes reincidentes que cometen delitos violentos entre los 16 y los 18 años, y que ya son un porcentaje demasiado alto en todas nuestras comunas, y por lo tanto cualquier medida punitiva tiene que focalizarse en jóvenes reincidentes con un alto compromiso delictual”, aseguró.
Esto porque a su juicio se tienen que acabar las medidas que permita sistemas no de encierro, sino en libertad, “que es lo que teníamos hoy día, la prioridad era dejarlo en libertad, y ya vemos que los niveles de reincidencia son tan grandes y tan violentos que dejarlo en la calle es un peligro para los vecinos y nos preocupa mucho”.
“Los mismos que habíamos detenido hace menos de una semana, que habían asaltado con pistolas a un vecino de la comuna, estaban hoy día de nuevo en el mismo lugar cometiendo un asalto porque simplemente habían tenido un sistema en libertad y otra vez habían vuelto a la calle”, detalló al respecto.
La autoridad comunal aseguró que en el ámbito de la política de responsabilidad penal adolescente hay que hacer “algo armónico”, que se debería pensar en tres niveles: “reinserción muy fuerte para primeros delitos, una política mucho más agresiva y dura y restrictiva con aquellos que tienen compromisos con delitos de sangre y con reincidencia, y que efectivamente aquellos que cometen delitos de alta magnitud en el largo plazo, cuando sean adultos sean tratados como adultos”.
Aunque detalló: “Pero mientras sean menores de edad no pasen a recintos penitenciarios de adultos porque también es un error en la estrategia en general”.
Estado de excepción: “Cuando vi el proyecto casi me caigo de espalda”
Al ser consultado sobre el nuevo estado de excepción que forma parte de reforma constitucional de seguridad y las medidas de incluiría, como los hasta 240 días de excepción constitucional sin aprobación del Congreso, las restricciones a las libertades individuales e incluso toques de queda para menores de edad, el alcalde comenzó afirmando que le parecía buena idea para “tener un estado de excepción que permita focalizar territorios”.
“Hacer polígonos, como ha dicho el ministro (Martín Arrau), porque efectivamente hoy día nuestro modelo constitucional tiene una lógica geográfica que no tiene que ver con cómo se comete el delito (...) Por ejemplo Ñuñoa y Macul, la Santa Julia y la Rebeca Matte, son más o menos el mismo territorio, sin embargo, si hay un estado de excepción no se puede tratar como un solo territorio”, aclaró sobre dicha focalización.
Para luego aclarar que estaba de acuerdo con la idea en general, “pero cuando vi el proyecto que se presentó, casi me caigo de espalda (...) porque atenta contra todo lo que yo creo respecto al Estado de Derecho” aseguró.
“No creo en un estado de excepción decretado unilateralmente por el Presidente de la República por periodos que superen los 30 días. No es racional, eso tiene atisbos muchas veces, no de este presidente, cualquiera puede darle un poder de autoritarismo que no estoy de acuerdo”, apuntó.
Aunque aclaró que que no cree que el proyecto sea autoritario, pero “le entrega un arma cargada a cualquier Presidente de la República en el futuro para tomar decisiones que puedan atentar a principio básico la democracia”.
“Sin una autorización del Congreso, dictar un Estado Constitucional por 120 días es como (para decir) por favor, dígame dónde me arranco, yo creo que es una mala decisión de la estrategia legislativa”, argumentó antes de que se le aclarara que la prorroga de este plazo puede tomarse sin consultar al Poder Legislativo.
Ante lo que respondió que entonces esto era “más delirante, lo puse en Twitter hoy día, me parece una pésima idea por lo que te explicaba. En Chile ha vivido pocos periodos de su historia con estados de excepción constitucional, dictadura, el régimen de Manuel Montt, y las experiencias no son buenas”.
“Por lo menos hay que ir a explicarle al Congreso. Si a mí lo que me preocupa acá es que mañana, voy a hacer una hipótesis, pero asume alguien que quiere ser un autoritario. Voy a poner un ejemplo como Bukele o Chávez, para poner dos extremos en este sistema, y tú le entregas esta pistola cargada de que puede, poner toque de queda, controlar el territorio sin necesidad de que alguien lo controle como el Congreso, y rompe todo lo que para mí es una democracia liberal, equilibrio de poderes, límites de puestos por el Congreso”.
Ante lo que luego reafirmó que “un nuevo estado excepcional es una herramienta peligrosa para la democracia, porque tiene tintes autoritarios y estoy de acuerdo en (que) eso puede significar un abuso de poder”.
Presión de la derecha más dura: “Me genera temor”
Durante la entrevista, Sichel volvió a ser consultado por los derechos de los menores, pero esta vez en relación con la creación de la figura de la retención de migrantes irregulares y los niños que han ingresado ilegalmente al país.
Es así como la autoridad comunal se refirió a la migración asegurando que no está de acuerdo con la que sea irregular y que cree que “los procesos de expulsión tienen que ser mucho más rápidos que lo que tenemos hoy día”.
“Por lo tanto, establecer una figura que es como una prisión disfrazada de una palabra distinta, porque la retención es una forma jurídica bien mentirosa para decir que vamos a tener una prisión de migrantes irregulares, no solo es una mala fórmula para menores o para adultos, sino que provoca un segundo problema, porque creas una especie de guetos”, apunto al respecto.
Y al mismo tiempo aclarar que lo que “hay que hacer es reforzar fronteras, acelerar el proceso de expulsión, pero en ningún caso generar una especie de cárceles en paralelo para gente que no ha cometido delito; porque la migración irregular no es delito, pero que debe ser sancionada con una expulsión, que es lo que debería pasar”.
Fue en este momento, al preguntársele si no pensaba que este tipo de medidas, como las de migración o de rebajar la edad penal de los adolescentes, no habría una presión de un sector más duro de la derecha, es que remarcó su posición en el centro de la derecha.
“Estoy orgulloso en el fondo de una cultura democrática que se creó en la centro derecha después del trauma o la experiencia trágica de la dictadura. Y por algo alguien del centro, como yo, está dispuesto a hacer pactos políticos o estar en una misma coalición con gente de centro derecha”, partió afirmando.
Para luego apuntar a que “me da miedo, y lo digo así honestamente, cuando veo ciertos sectores de derecha más duras que empiezan a imponer agendas que atentan contra todos los principios básicos de lo que yo creo una democracia (..) he visto ciertas tentaciones del mundo de los libertarios, particularmente he visto harta presión para fijar esta agenda”.
“¿Hablar de indultos? Sí, me genera temor. El otro día vi a alguien que decía ‘los tribunales se equivocaron y hay que indultar a las personas’. Y (yo) decía, perdón, estamos en un Estado de derecho", ejemplificó su postura.
Para más tarde remarcar: “Si para sacar cámara queremos parecernos a Bukele, a Orbán, a Maduro, a Chávez, yo no estoy dispuesto a hacer política en esa mirada de la política del país. Gran parte de nuestra defensa de la democracia tiene que ser que los demócratas se junten para decirle no a ambos extremos”.
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