Electores castigan a los alcaldes cuyas comunas obtienen malos resultados en educación

Según una investigación de la Escuela de Gobierno de la Universidad Católica, los ediles en ejercicio que postulan a la reelección pueden ver afectadas sus posibilidades si el desempeño de los establecimientos educacionales de su comuna no satisface las expectativas de la población.


“Los votantes castigan a los alcaldes por sus malos resultados educativos, no votando por ellos para su reelección al municipio”. Esa es una de las principales conclusiones de un estudio desarrollado por la Escuela de Gobierno de la Universidad Católica que se presentará oficialmente este martes, durante un seminario en el Centro de Estudios Públicos.

La investigación ya se encuentra publicada en la revista académica Journal of Development Economics y lo que buscó fue explorar el efecto electoral de proporcionar información a los votantes sobre los resultados del gobierno local encargado de supervisar la gestión de las escuelas públicas, y donde los electores identifican la provisión de educación como una de las principales prioridades que deben tener los alcaldes.

El estudio consideró la implementación de una intervención aleatoria a gran escala, en que se envió a un total de 128.033 votantes de 59 comunas urbanas de todo el país una carta con información sobre los principales resultados de las escuelas públicas de sus municipios en 2016.

“Nuestra primera conclusión sugiere que la información sí importa y que hay un impacto causal al entregar información. Es decir, informar sobre un desempeño relativamente deficiente afecta la participación, lo que se traduce en menos votos para el incumbente”, explica la investigadora del Centro de Estudios Públicos (CEP), Sylvia Eyzaguirre, quien colaboró con la investigación.

Por su parte, el también investigador del estudio y profesor de Economía UC, Francisco Gallego, agrega que “los resultados implican que quienes son incumbentes tienden a tener incentivos para mejorar el desempeño educativo de las escuelas que manejan en sus comunas y evitar ‘catástrofes’ (o sea que les vaya muy mal). Esto también pone incentivos a candidaturas que desafían a quienes son incumbentes a dar a conocer esta información de modo simple a quienes votan”.

El estudio, además, destaca que, para la fecha de la investigación, la educación era la cuarta prioridad para la opinión pública del país según la encuesta CEP, mientras que a nivel local ocupaba el tercer lugar de las prioridades de un alcalde después de la salud y la prevención del delito.

En este sentido, se subraya la necesidad de que la ciudadanía tenga acceso a indicadores de desempeño en educación, pues si bien existe conciencia de que, al menos a la fecha del estudio, la educación pública estaba bajo la responsabilidad de los municipios, desconocían sus resultados.

De hecho, Gallego indica que “quienes operan en el mundo político son reticentes a que la gente que vota conozca este tipo de información con detalles” y que la investigación que ejecutaron “provocó reclamos de gente involucrada en las elecciones”.

Finalmente, se explica que no toda la información tuvo el mismo resultado. “Los buenos resultados o las buenas noticias no tendrían mayores efectos en el apoyo a la elección en este ámbito, consistente con mucha investigación que muestra que la gente reacciona más ante la información negativa”, precisa el estudio.

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