Política

Alejandro Irarrázaval, el hombre del presidente

En el proceso de instalación del gobierno, el amigo del mandatario José Antonio Kast resguardó para sí el codiciado puesto de jefe de asesores presidenciales. Su paso por La Moneda se ha hecho notar en los primeros tres meses y ha ganado enemigos variopintos en el camino que hoy lo tienen estratégicamente replegado.

Foto: Mario Tellez MARIO TELLEZ

Cada vez que se le insinúa algún grado de satisfacción por su influencia en La Moneda, el jefe del Segundo Piso, Alejandro Irarrázaval, agita las manos y sentencia de manera enérgica:

“Yo no soy político..., no me gusta la política, vengo del mundo privado”.

El interlocutor de turno suele sonreír incrédulo.

A casi 100 días de su desembarco en el gobierno -instalado en una amplia oficina en el ala sur del segundo piso presidencial-, no existe nadie en los pasillos de La Moneda que desconozca quién es el ingeniero comercial de 64 años y su estrecha relación con el mandatario José Antonio Kast.

El desdén que Irarrázaval suele demostrar por la política es -al menos- un rasgo de la segunda etapa de su vida: el hoy jefe de asesores presidenciales es recordado en los campus de la UC en los años 80 -donde conoció a Kast, con quien lo separan cinco años de edad- por la vehemencia de su defensa al general Augusto Pinochet.

Ahora, en cambio, es común que tome distancia de los políticos, sus dinámicas y que descalifique sus lógicas señalándolas como “transaccionales”.

De voz áspera y más propenso a dar órdenes que a dialogar, en Palacio cuentan varias historias para graficar el desdén que le generan los dirigentes de partidos.

Una de ellas se produjo en el consejo directivo ampliado que la UDI realizó en las Termas del Corazón, en la comuna de Los Andes, en enero de 2026, cuando Kast ya había conquistado La Moneda, imponiéndose con comodidad a la entonces candidata oficialista, Jeannette Jara (PC).

Kast junto a Irarrázaval

La cita tenía sabor a reencuentro.

El presidente electo se reunía con los máximos representantes de la colectividad en la que había militado por 20 años y a la cual renunció en el año 2016 para iniciar una aventura política solitaria.

Kast llegó acompañado de Irarrázaval, también exmilitante UDI y donde se desempeñó como jefe de gabinete de Jovino Novoa y tesorero del partido, entre otros cargos. Pero mientras el presidente electo saludaba sonriente a los asistentes y reconocía rostros, Irarrázaval pedía a los presentes que no le enviaran currículum para ser parte del gobierno.

Hay imágenes del término del encuentro en el que Kast aparece celebrando en el escenario con varios de sus otrora correligionarios gremialistas y levantando entusiasta el brazo derecho con el característico gesto de la UDI: formando una ele con los dedos. El hoy jefe de asesores presidenciales, en cambio, permanece con los brazos caídos.

Una historia de carácter más transversal -en tanto- se produjo cuando Irarrázaval participó en un encuentro con alcaldes, ya en La Moneda, y frente a ediles del oficialismo les planteó una tesis que a los presentes les resultó insultante.

“Todos sabemos que la corrupción parte en las municipalidades”.

Irarrázaval -además- no disimula cierto encono con Chile Vamos.

En el Hotel Regal Pacific, en Las Condes, se reunió con Pablo Longueira, Claudio Alvarado, Víctor Pérez y Carlos Bombal.

Los otrora correligionarios del ingeniero comercial buscaban persuadirlo de las bondades de que Kast participara en primarias con Evelyn Matthei y de que la derecha enfrentara unida las elecciones parlamentarias.

Los argumentos se hacían más intensos y las voces fueron subiendo de tono.

Fue entonces que Irarrázaval tensionó al máximo la discusión al señalar:

“No veo el punto: para que nosotros podamos ganar, ustedes tienen que desaparecer”.

Apenas salieron esas palabras de su boca, Longueira se indignó. La reunión terminó a gritos.

Otro ejemplo es que suele deslizar -con desdén- frases a los dirigentes UDI, RN o Evópoli durante conversaciones varias sobre el rumbo del gobierno de Kast en las que manifiestan su parecer que “esto no es Piñera tres”.

Pero en su etapa juvenil, Irarrázaval se veía a sí mismo como un político. Tanto que hizo un intento -el único de su trayectoria- por alcanzar un cargo de elección popular en 1992, al competir por la alcaldía de Quinta Normal, el municipio que había gobernado su hermano Cristián en el período anterior. Obtuvo un 1,9% de los votos.

13/03/2026 - ALEJANDRO IRARRÁZAVAL. Foto: Mario Tellez MARIO TELLEZ

La aventura le quitó las ganas de disputar votos para sí mismo, aunque no lo alejó totalmente de la política. Más bien, lo hizo acomodarse tras bambalinas, donde alcanzó un grado de influencia casi incontrarrestable en el entorno de Kast.

Quienes conocen bien al presidente sostienen que le acomoda mucho tener a Irarrázaval a su lado. En su largo historial de vida conjunta -está instalado en Buin, una localidad rural al sur de la Región Metropolitana, vecina de Paine, donde vive Kast- son dos los rasgos del ingeniero comercial que el mandatario atesora: falta de agenda propia y capacidad ejecutiva.

Ejemplos sobran. Si el entonces candidato presidencial manifestaba preocupación por dónde instalarse tras ganar la campaña, Irarrázaval buscaba un lugar y resolvía.

O si había que conseguir fondos, el ingeniero contactaba adherentes con premura.

En el largo derrotero que supuso la conquista de La Moneda para Kast, Irarrázaval se encargó de aspectos financieros, operativos y de logística variopintos.

Un rol similar cumple ahora con el mandatario, al punto que no pocos señalan que se ha transformado también en una suerte de jefe de gabinete, abriendo o cerrando la puerta del acceso a Kast.

Una vez que el propio candidato se convenció de que en su tercer intento sería elegido presidente de Chile, sobre los hombros de Irarrázaval recayó la tarea titánica de reclutar a los más de 2.500 cargos de exclusiva responsabilidad de Kast que se incorporarían al nuevo gobierno.

Santiago, 24 de abril de 2026. El Presidente de la República, José Antonio Kast, realiza un punto de prensa donde se refiere a temas de contingencia. Jonnathan Oyarzún/Aton Chile JONNATHAN OYARZUN/ATON CHILE

El ingeniero comercial -está demás señalarlo- dejó varios muertos en el camino.

Los primeros damnificados fueron casi todos personeros republicanos. Varios venían siendo excluidos desde la segunda vuelta presidencial cuando Irárrazaval asumió la jefatura de campaña.

Era una factura antigua que recayó en la directora ejecutiva de Ideas Republicanas, Carmen Soza, y el hoy subsecretario Sebastián Figueroa, entre otros.

Aunque varios señalan que sus diferencias se debieron a estilos de trabajo, otros sostienen que Irarrázaval, en parte, los ha responsabilizado del fallido desenlace del Consejo Constitucional de 2023.

El jefe de asesores -sostienen quienes lo conocen- fue crítico con la participación republicana en esa instancia, donde tuvieron mayoría, y hasta el día de hoy señala que esa derrota -en diciembre de 2023- estuvo a punto de costarle la Presidencia a Kast.

No fue su única embestida. Vendrían varias más al organizar el gabinete.

Una muy comentada fue la cuasidesaparición de la generación que militó con Kast en la UDI y que lo acompañó en su alzamiento contra los “coroneles”.

Entre ellos se nombra a Rodrigo Álvarez, Marcela Cubillos, Marcelo Forni, Carlos Frontaura, Felipe Ward y Darío Paya, que no ocupan ningún cargo de gobierno.

Existe al menos un caso en el que Kast ofreció personalmente una subsecretaría a uno de ellos, que la aceptó y -sin embargo- llegó el día de la presentación de las autoridades y no fue convocado.

En el proceso de designación de cargos, Irarrázaval resguardó para sí el codiciado puesto de jefe de asesores presidenciales.

A pesar de su innegable cercanía con Kast la travesía tampoco fue fácil. Con su nominación había derrotado en el camino a otro emblemático militante republicano y también íntimo del presidente: Marco Antonio González.

Pero también le significó acordar un “pacto de no agresión” con otro influyente del círculo kastista, el histórico asesor comunicacional y cerebro de la campaña, Cristián Valenzuela, quien también recaló en el Segundo Piso.

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“Tu jefe me quiere echar”, espetó con hastío Irarrázaval al llegar a su oficina.

El jefe del Segundo Piso venía azorado y no disimuló su frustración frente a una personera del Partido Republicano que estaba de visita en La Moneda.

Sus cercanos señalan que ha sido su peor día en Palacio.

El 27 de abril, el presidente de ese partido, senador Arturo Squella, dio curso a una embestida inédita en la que criticó públicamente a Irarrázaval.

“Llamaría al Segundo Piso a que tomara las riendas de esas correcciones, para que no se vuelva a repetir”, señaló.

Los ánimos estaban caldeados por la filtración en La Tercera de un oficio emanado de Hacienda en el que se pedía a los distintos ministerios ajustes adicionales al 3% de cara al Presupuesto 2027 y se indicaban 142 programas que había que “descontinuar” por un valor de $ 5,4 billones.

17 DICIEMBRE 2025 EL PRESIDENTE DEL PARTIDO REPUBLICANO Y SENADOR ELECTO, ARTURO SQUELLA, EN LOS PASILLOS DEL SENADO. FOTO: DEDVI MISSENE Dedvi Missene

La información sacudió con fuerza al gobierno e hizo entender al presidente del Partido Republicano que se abría una puerta para golpear a Irarrázaval.

¿El motivo? Lo responsabilizaba de la falta de tino político al no advertir a Hacienda de las implicancias del oficio.

El jefe del Segundo Piso -en esa oportunidad- reaccionó con molestia y se quejó en los días siguientes de falta de lealtad.

Squella redobló la apuesta al lunes siguiente. El 4 de mayo disparó a quemarropa contra Irarrázaval durante el tradicional comité político ampliado de los lunes, que reúne a los ministros con los timoneles de los partidos en La Moneda. A la cita concurre también el jefe de asesores.

A esa fecha, Irarrázaval ya reunía un amplio número de enemigos en Palacio que miraron casi con satisfacción la embestida.

Varios ministros resentían el estilo del asesor presidencial. En las primeras semanas de gobierno, Irarrázaval sorprendía a los asistentes del comité político al instalarse al lado de Kast -un lugar destinado al ministro del Interior- en la larga mesa que se ubica en la sala de consejo del segundo piso.

El gesto fue comentario obligado en Palacio. Tanto, que en las reuniones siguientes se puso frente a cada puesto, discretamente, el nombre de cada asistente.

Irarrázaval se rodeó de un pequeño cuarteto que integran su jefe de gabinete, Víctor Valdés; el hoy jefe de Programación, Antonio Barchiesi; el asesor internacional, Eitan Blotch, y el jefe del área de Estudios y Políticas Públicas, Álvaro Bellolio.

Álvaro Bellolio en La Moneda, junto al jefe del Segundo Piso, Alejandro Irarrázaval. DRAGOMIR YANKOVIC/ATON CHILE

Es el equipo de este último el que sacaba ronchas entre los secretarios de Estado que se quejaban ante el ministro del Interior y Segegob, Claudio Alvarado, de sus constantes demandas de información y exigencias de cuentas.

Alvarado respondía con calma a sus compañeros de gabinete:

“¿Quién es el ministro?”, conminándolos a empoderarse en sus funciones.

En su segundo round, Squella esperó pacientemente casi el término del comité político para lanzar sus dardos contra el jefe de asesores.

La frase ya es conocida:

“¿No vamos a hablar del problema en la habitación?”, preguntó.

La cita había trascurrido con parsimonia. Bastaron las palabras del senador para que todos se acomodaran en sus puestos expectantes.

Habría pelea. El cruce entre Irarrázaval y Squella duró varios minutos. Hasta que Alvarado intervino y dio término a la reunión.

Todos se levantaron de sus puestos, algunos nerviosos, otros incómodos, los más sorprendidos.

Irarrázaval regresó molesto a su oficina, donde se encontró con la personera republicana.

No hay dudas de que el golpe desestabilizó al ingeniero comercial.

Sus cercanos sostienen que en los días siguientes estaba visiblemente “apaleado” y desganado, más taciturno que en las semanas anteriores.

Pero también tuvo el efecto de afianzar a su equipo y consolidar una suerte de cofradía que terminó de cerrar filas tras él.

Todos se reúnen los lunes, y los viernes generan un informe de avances de proyectos que luego Irarrázaval entrega al presidente.

La embestida de Squella tuvo también un resultado más profundo en el mapa de poder de La Moneda: el ministro Alvarado terminó empoderado e Irarrázaval se vio obligado a replegarse, al menos tácticamente.

Ministro del Interior, Claudio Alvarado.

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Un solo personero de gobierno -además del presidente, por supuesto- rivaliza con Irarrázaval en influencia en estos 100 días: el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz.

Ambos comparten un apodo que medio en broma, medio en serio, les atribuyen indistintos personeros: “El vicepresidente”.

Se conocieron en mayo de 2025, cuando el economista -una excepción en el mundo de la derecha, ya que la casi totalidad de los profesionales de esa área se cuadraron con Evelyn Matthei en la pasada campaña presidencial- llegó hasta la sede del Partido Republicano, en Av. Presidente Errázuriz, para exponer su plan económico.

Allí los esperaban el entonces candidato Kast, Cristián Valenzuela, Bernardo Fontaine e Irarrázaval.

Si fue Irarrázaval quien definió al gabinete, Quiroz hizo lo propio con el equipo económico.

El jefe del Segundo Piso convenció a Kast de armar un “gabinete leal” que -en última instancia, cuando las cosas se complicaran- no dudara en cuadrarse con el presidente.

La selección terminó con un equipo debutante que incorporó a 16 independientes. Los partidos apretaron los dientes.

Varios de los seleccionados, como el mismo Quiroz, habían sido contactados aun antes de la definición en segunda vuelta. Tal fue el caso -otro ejemplo- del canciller Francisco Pérez Mackenna o el titular de Vivienda, Iván Poduje.

Dos de ellas le habían sido recomendadas desde Libertad y Desarrollo para tareas de la campaña: María Paz Arzola y Francisca Toledo.

Aunque en su diseño original tampoco contempló para integrar al gabinete a Evópoli y Demócratas, una instrucción de Kast desestimó la propuesta.

Los timoneles de ese partido, Luciano Cruz-Coke y Ximena Rincón, alegaron al presidente electo por la exclusión y él atendió la solicitud.

En el proceso de selección de los futuros personeros de gobierno, el hoy jefe de asesores se reunía con los candidatos y seleccionaba antecedentes sobre el aspirante antes de traspasar el nombre a Kast, quien daba el visto bueno final.

20 MAYO 2026 MINISTRO SEGPRES; JOSE GARCIA RUMINOT, EL BIMINISTRO INTERIOR - SEGEGOB; CLAUDIO ALVARADO Y EL MINISTRO DE HACIENDA; JORGE QUIROZ, DURANTE VOTACION LA RECONSTRUCCION NACIONAL Y EL DESARROLLO ECONOMICO Y SOCIAL. FOTO: DEDVI MISSENE Dedvi Missene

Aún así, Irarrázaval no dudaba en sentenciar:

“Y si un ministro no cumple, lo echo”.

Este tipo de señales son las que han contribuido a cimentar la fama de influyente del asesor presidencial y la idea de que traspasa los límites propios de su cargo.

Hoy, por ejemplo, no duda en convocar a su oficina a los presidentes de partidos o jefes de bancada para conocer sus puntos de vista sobre el rumbo del gobierno.

Varios no lo conocían personalmente y suelen coincidir en que sus intentos de amabilidad no logran hacer desaparecer un estilo algo hosco.

La gran mayoría, eso sí, había escuchado su nombre, ya que en campaña no resultaba extraño escuchar de boca de Kast ante cualquier dificultad: “Usted se entiende con Alejandro Irarrázaval”.

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