Política

Luciano Cruz-Coke: “La reforma raya en lo iliberal y no es necesaria para avanzar en la agenda de seguridad”

Aunque valora la apertura del gobierno a hacer ajustes al proyecto, el presidente de Evópoli es claro: considera que hay otros mecanismos y deja en duda su voto para aprobar la idea de legislar. “Se ha apostado erróneamente a pensar que por seguridad la gente está dispuesta a sacrificar todo”, sostiene.

21/08/2026 - LUCIANO CRUZ COKE. Foto: Mario Tellez MARIO TELLEZ

Para el presidente de Evópoli, Luciano Cruz-Coke, hubo un error político y comunicacional del gobierno al ingresar la reforma constitucional de seguridad. Asegura que se calibró mal, que no todos los ministros se enteraron y que el Presidente José Antonio Kast debe ajustar su diseño de trabajo con el gabinete. “El presidente resuelve, aparentemente, solo cuando se presentan conflictos. Esto hay que sistematizarlo de mejor manera”, sostiene.

El senador, además, se hace cargo del debate que se instaló en la opinión pública: si esta iniciativa es un giro de Kast hacia un “gobierno iliberal”, etiqueta de la que el mandatario se desmarcó esta semana.

A juicio de Cruz-Coke, el proyecto está al límite. Pero advierte: “Cualquier intento eventual de avanzar hacia un gobierno iliberal va a ser rápidamente advertido por las propias fuerzas que apoyamos al gobierno”.

La reforma constitucional de seguridad, a diferencia de lo que esperaban, terminó dividiendo al sector. ¿Qué falló?

No se midió bien la potencia de la agenda de seguridad por sí sola y cómo eso influía en la opinión pública. Y, curiosamente, esta semana aparece una encuesta importante, de Cadem, que señala que la gente quiere seguridad, sin duda, pero no quiere tampoco perder libertad. Se ha apostado erróneamente a pensar que por seguridad la gente está dispuesta a sacrificar todo. Y es un tema muy importante, pero no es totalizante.

Previamente hubo otros sondeos que mostraban una tendencia a que las personas estaban dispuestas a perder más libertades por seguridad, pero pareciera que la reforma constitucional traspasó un límite.

Se calibró mal comunicacionalmente el efecto de la reforma constitucional en términos de lo totalizante que aparece un estado de excepción exagerado con suprapoderes para un presidente de la República. Siempre hay que pensar la legislación y los cambios constitucionales como si estuvieran en manos de tu peor adversario o enemigo político. Tienes que pensar quién posteriormente va a poder intervenir comunicaciones, mantener poderes plenipotenciarios durante 240 días. Y, en mi opinión, eso no es necesario.

Esta discusión también dejó en evidencia que en la derecha no hay consenso en seguridad, un área en la que decían tener una mirada común. ¿Hay dos derechas en esto?

Hay una derecha que tiene experiencia de gobierno y otra que está aprendiendo que gobernar implica dialogar. Se calibró mal el efecto y hubo poco diálogo prelegislativo. Hasta donde yo entiendo, no todos los ministros tuvieron acceso.

¿A quiénes se refiere?

Lo digo por (José) García, lo digo por (Fernando) Barros. Nosotros, los partidos, preguntamos cómo venía esto. Y la verdad es que tuvimos respuestas solo el día antes de que se ingresara. Luego he visto a Martín Arrau, a quien yo encuentro que ha hecho una buena pega en seguridad, con intención de morigerarlo. Entonces, me da la impresión de que acá hubo una incomunicación entre el equipo que gestiona políticamente el gobierno y el equipo que gestiona comunicacionalmente el gobierno. Me parece que primó la idea de que la reforma iba a tener un efecto de eventualmente aumentar popularidad.

Usted dice que esto fue algo más comunicacional que político, pero son ministros del comité político los que firman la reforma.

Acá se están ajustando las piezas para tratar de funcionar bien. Pero ojo, que no es primera vez que pasa que se filtran documentos o se tiran globos sonda por la prensa para medir ciertos efectos. Y después los efectos, cuando las normas ya están ingresadas o comienzan a ser discutidas, son otros. Nosotros teníamos bilaterales permanentes con el presidente Piñera como gobierno, y diálogo con los actores políticos, sobre todo porque, además, teníamos minoría. Hoy día tenemos una mayoría débil, pero que evidentemente hay que aprovechar. Pero no es una mayoría que esté dispuesta a aprobar cualquier cosa. Cuando gobiernas con un grupo que te asegura 26 votos en el Senado, tú lo que haces primero es convocar a hacer un trabajo prelegislativo. Sin embargo, mucho de lo que nosotros nos enteramos fue a través de cosas que se terminaban filtrando por la prensa.

Usted ha mencionado varias veces que hubo un problema comunicacional. ¿Tiene la responsabilidad Cristián Valenzuela, el director de Comunicaciones?

No, no sé. No conozco tanto cómo se maneja. Acá también ha faltado gestión política para que estos riflazos no se transformen en autogoles.

¿Y esa falta de gestión política es de los ministros Claudio Alvarado, Martín Arrau o José García?

Yo creo que hay que bajar la línea por parte del presidente. Tiene un sistema en el cual deja hacer bastante a los ministros. Lo vimos con Quiroz, con Poduje pidiendo plata por los diarios, ¿verdad? Y el presidente resuelve, aparentemente, solo cuando se presentan conflictos. Esto hay que sistematizarlo de mejor manera.

¿Hay que cambiar el diseño? ¿No darles tanta libertad a los ministros?

Hay que bajar una línea procedimental precisamente para que el trabajo prelegislativo y parlamentario, sobre todo cuando tú cuentas con mayorías frágiles, no se te transforme en un boomerang.

21/08/2026 - LUCIANO CRUZ COKE. Foto: Mario Tellez MARIO TELLEZ

¿Pero esta bajada de línea la tiene que dar el presidente?

Absolutamente, el presidente.

¿El presidente tiene que empezar a intervenir más?

Hay que enfatizar más este trabajo de coordinación política entre Claudio Alvarado, Pepe García y los partidos políticos.

¿Falta que ejerza más liderazgo el presidente?

No, yo creo que es parte de la experiencia de instalarse para gobernar.

Es que ya van cinco meses…

Bueno, no es fácil. Y, con todo, se han sacado cosas adelante importantes. Y ahí está la trama, que habiéndose sacado un éxito enorme, como la megarreforma, no pudimos celebrarlo.

¿Esto pasa también porque en el gobierno hay una derecha más dura?

Alguna parte del gobierno, o el sector más comunicacional, piensa que todavía estamos en campaña. Y en campaña tú puedes dar señales, pero cuando gobiernas, tienes que generar buenas políticas públicas. Y para eso el diálogo político es fundamental. Entonces, hay gente que sí tiene experiencia en campaña, pero en gestión política no ha tenido esa misma experiencia.

¿A Arrau le falta experiencia o a quién?

Yo no lo culpo a él, él probablemente está viendo cuáles son los instrumentos que eventualmente se pueden considerar más adecuados. Pero acá, evidentemente, faltó diálogo. El gobierno se terminó enredando en un asunto que no tenía para qué enredarse.

Usted dijo que el gobierno ha tirado globos sondas para probar ideas, ¿le consta?

Yo creo que ha sido un error. Mire los efectos que está teniendo una reforma constitucional excesiva. Por todos lados señalada como excesiva.

Usted anunció que no van a estar los votos en caso de que se mantenga esta reforma constitucional. ¿Qué cosas se deben cambiar?

Me preocupa mucho el estado de excepción constitucional, los 240 días. Me preocupan las facultades extraordinarias que son solo propias incluso del estado de asamblea, que es un estado de guerra externo. Y me preocupa también la conculcación de derechos que se ha dejado a una ley orgánica. Creo que la agenda de seguridad se puede llevar adelante sin reforma constitucional.

¿No va a estar su voto para aprobar la idea de legislar?

Nosotros vamos a conversar. Así como está, la verdad es que no permite que uno pueda apoyar el proyecto.

El gobierno anunció que está abierto a cambios. En ese escenario, ¿estarían los votos para aprobar la idea de legislar en general?

Yo creo que no es necesario este estado de excepción y eventualmente tú con el estado de emergencia y eventuales modificaciones menores podrías llevarlo adelante. Yo valoro que el gobierno esté abierto al diálogo, pero también creo que los diálogos hay que tenerlos antes de que inicien los proyectos.

En ese sentido, ¿cree que es mejor que el gobierno desista de esta reforma constitucional?

Nosotros hemos hecho muchas reformas constitucionales y yo he integrado la Comisión de Constitución. Hemos hecho cambios importantes, pero me parece que en esta materia hay que ser muy sobrio y extremadamente cuidadoso con aquello que es imprescindible reformar. Creo que la agenda de seguridad se puede llevar adelante sin reforma constitucional.

¿Se cruzó un límite con esta reforma?

Hubo imprudencia en términos de no haber sostenido los diálogos previos. Nuestros votos han estado, pero no van a estar para cualquier cosa.

¿Pero se cruzó un límite en plantear medidas que pueden caer en lo autoritario, en lo iliberal?

Un proyecto que presenta este tipo de resistencias transversales habla de que faltó reflexión.

¿Despierta una alerta respecto de hacia dónde está transitando este gobierno?

Quienes componen el gobierno es un grupo bastante más amplio que quienes podrían eventualmente adjudicarse el mote de iliberales. Obviamente estás frente a un gobierno conservador, pero no a un gobierno iliberal.

¿La reforma cruzó un límite?

El rechazo taxativo y transversal que ha tenido esta reforma te indica que no hay espacio para proyectos de esa especie que linden precisamente en lo que las democracias liberales modernas permiten. La reforma raya en lo iliberal, pero creo que hubo precisamente desde las fuerzas que apoyan al gobierno un rechazo transversal a esto. Creo que la reforma no es necesaria para avanzar en la agenda de seguridad.

Ahora quedó instalada la idea de un presidente que está avanzando hacia esa ruta.

En las conceptualizaciones uno puede caer fácilmente en los calificativos y en los motes. El presidente dijo precisamente que no era iliberal.

Pero la reforma sí lo es...

Pero esta es una reforma, es una propuesta legislativa que se va a discutir y que -como sabemos- ya despertó el rechazo precisamente dentro de las propias fuerzas que apoyan al gobierno. Cualquier intento eventual de avanzar hacia un gobierno iliberal va a ser rápidamente advertido por las propias fuerzas que apoyamos al gobierno.

21/08/2026 - LUCIANO CRUZ COKE. Foto: Mario Tellez MARIO TELLEZ

Y si avanza en esta línea, ¿no está en cuestión la permanencia de Evópoli en el gobierno?

Yo no me pongo en ese escenario y no haría ninguna amenaza por los diarios. Nosotros cuando tomamos la decisión de entrar al gobierno entendíamos que había fuerzas más conservadoras que otras. No obsta a que consideremos que este estado de excepción es una reforma muy preocupante y peligrosa que hemos rechazado. Por tanto, me siento cómodo con que el gobierno ha señalado que está abierto a echar pie atrás.

¿Qué le parece que el gobierno elogie y mire el modelo de Nayib Bukele, una administración autoritaria y cuestionada en DD.HH., en algunas de sus políticas en seguridad?

No es el modelo que hay que seguir. Evidentemente que hay que buscar cuáles son los mejores modelos carceleros, pero esto está basado principalmente en el modelo italiano. Y hacia allá tenemos que mirar. El modelo de Bukele tiene problemas graves con la democracia. Y no creo que este gobierno se asemeje en nada a aquello.

Además de todo el desorden por la reforma, el presidente de los republicanos, Arturo Squella, abrió la discusión sobre plebiscitar la reforma, que rápidamente cerró y el gobierno desechó. ¿Es un error abrir este tipo de flancos?

Es claramente un error (...). El Partido Republicano ha estado mucho tiempo en campaña, pero le ha faltado experiencia de gobierno, y esa experiencia la tiene Chile Vamos. Hay que escuchar más, hay que dialogar más y hay que darle un impulso y mayor musculatura a la gestión política.

¿La falta de experiencia del Partido Republicano está pasando la cuenta?

Hay que dialogar más.

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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

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