Política

Matthei y Tohá advierten poco diálogo en agenda de seguridad y cuestionan medida de estado de excepción para barrios

Las excandidatas presidenciales marcaron como preocupación en común que la materia de seguridad no debe transformarse en una herramienta de polarización política.

Las excandidatas presidenciales Evelyn Matthei y Carolina Tohá. Foto: imagen de pantalla UC.

En el lanzamiento del estudio “¿Dónde está el centro? Mapa político del Chile actual con voto obligatorio” en la Pontificia Universidad Católica de Chile; fueron invitadas las excandidatas presidenciales Evelyn Matthei y Carolina Tohá, quienes cuestionaron algunas de las medidas de seguridad anunciadas por el gobierno.

Las intervenciones de Matthei y Tohá estuvieron marcadas por una preocupación común: la seguridad es una de las principales demandas de la ciudadanía, pero su abordaje no debería transformarse en una herramienta de polarización política.

Ambas cuestionaron que determinadas propuestas sean presentadas como sinónimo de una postura más firme frente a la delincuencia, planteando que el debate debería centrarse en qué medidas son realmente eficaces y cuentan con sustento.

Matthei planteó que el deterioro de la convivencia y el aumento de la confrontación política pueden terminar afectando la capacidad del Estado y de la sociedad para enfrentar problemas como la delincuencia. En su intervención advirtió sobre los riesgos de convertir al adversario político en un “enemigo” y sostuvo que la división puede ser utilizada con fines electorales o de poder.

En ese contexto, abordó directamente las propuestas de seguridad y puso como ejemplo la posibilidad de establecer una reforma constitucional para permitir que militares estén en las poblaciones. “Uno se pregunta si eso de verdad tiene por objeto mejorar la seguridad, que es algo que acongoja a la mayoría de los chilenos, o si tiene nuevamente por objeto más bien polarizar”, señaló.

La exautoridad llamó, además, a no asumir que una postura crítica frente a determinadas medidas equivale a estar en contra de una política de seguridad más dura. Su planteamiento es que el debate debería salir de la lógica de enfrentamiento entre quienes supuestamente están “a favor” o “en contra” de la seguridad y concentrarse en la efectividad de las medidas.

La exalcaldesa de Providencia fue tajante al señalar que la medida de militares en barrios “no sirve”, e instó a no caer en discusiones que terminen ocupando el debate público sin resolver el problema de fondo.

Tohá coincidió en que la seguridad constituye una preocupación transversal. Al analizar al electorado que no se identifica con un sector político, sostuvo que este grupo puede tener posiciones especialmente duras en materias como seguridad y migración, pero que esa característica no necesariamente implica una adhesión a una determinada corriente ideológica.

“Tiene una postura muy dura en el tema de la seguridad, pero toda la sociedad las tiene”, afirmó. De esta manera, la exministra del Interior planteó que la demanda por mayor seguridad no es patrimonio exclusivo de un sector político.

Sin embargo, su principal cuestionamiento estuvo dirigido a la forma en que se construye la agenda de seguridad. Tohá señaló que “en relación a la agenda de seguridad que está presentando el gobierno, donde hay muchas cosas que, en fin, se arrastran de acuerdos previos que se tomaron en otro momento. Pero todo lo nuevo que se suma, mayoritariamente, se definió sin ningún diálogo con nadie. Ni políticos, ni con expertos de otros sectores, con nadie”.

Asimismo, Tohá advirtió además que algunas iniciativas son llevadas a una discusión constitucional con el efecto de forzar a los demás sectores a tomar posición y presentarlos como opositores a la seguridad. “Obligar a ponerlos como contrarios a la seguridad”, resumió. A su juicio, esto contribuye al pesimismo ciudadano, pese a que existen espacios para alcanzar acuerdos en materia de seguridad.

También cuestionó el discurso según el cual todo lo realizado anteriormente estaría equivocado y sería necesario comenzar nuevamente desde cero, porque —planteó— ese relato termina debilitando la confianza de la ciudadanía en sus propias instituciones y en el país.

“El objetivo sigue siendo destruirlos”

Respecto a la polarización y al ser consultada si el gobierno lo es, Evelyn Matthei indicó que “llegan de un extremo, pero después se empiezan a dar cuenta de que necesitan gente más de centro. (...) Pero el objetivo sigue siendo destruirlos”.

Según planteó la excandidata, desde la extrema derecha no buscan acuerdos con el sector más al centro, y que actualmente, el diálogo se da solo “porque los necesitan”. “Pero no les quepa duda de que no van a ir en una misma coalición en las próximas elecciones y que los van a tratar de destruir a la centro-derecha como también trataron de destruir a la centro-izquierda”, planteó Matthei.

Asimismo, realizó una autocrítica a los partidos tradicionales, apuntando que no se han adaptado suficientemente a las nuevas formas de hacer campaña y que la fragmentación política favorece que distintos candidatos intenten llamar la atención mediante posiciones cada vez más estridentes.

Por ello, plantea que los sectores políticos deben entender mejor qué preocupa, qué temen y qué rechazan los distintos grupos de votantes, para luego ser capaces de conectar con ellos sin profundizar la lógica de los extremos.

Otro eje de la intervención es la tensión entre “incumbentes” y “outsiders”. Carolina Tohá plantea que esta distinción puede explicar mejor el comportamiento de una parte del electorado que la tradicional división entre izquierda y derecha.

Su diagnóstico es que existe una paradoja: los ciudadanos valoran los acuerdos, pero al mismo tiempo tienden a premiar electoralmente a quienes se mantienen fuera de ellos y construyen una imagen de candidatos ajenos a la política tradicional.

Tohá también cuestiona el efecto de las redes sociales y de la inmediatez sobre la deliberación política. Advierte que la hiperemotividad y la lógica de las plataformas digitales dificultan la construcción de propósitos comunes y proyectos de mediano plazo, y plantea la necesidad de establecer reglas para que las nuevas tecnologías estén al servicio de la sociedad y no terminen profundizando la división.

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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

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