Por Paula CatenaNicolás Monckeberg (RN): “Ninguna reforma del gobierno valdrá si no se traduce en empleo; esa es la vara de medición”
El exministro del Trabajo plantea que el gran desafío del Presidente Kast será la generación de más trabajos, y está seguro de que avanzará en la línea correcta. Si bien sostiene que hay cosas que mejorar en esta administración, su balance de los primeros seis meses es positivo.

Hace unas semanas, el exministro del Trabajo Nicolás Monckeberg fue convocado por La Moneda -junto a otros 11 dirigentes- para formar parte de la Comisión de Arquitectura del Estado que busca generar propuestas -entre ellas, la fusión de ministerios- con el objetivo de hacer más eficiente el Estado.
El exparlamentario defiende la integración de la instancia -que no incluyó a personeros del FA y el PC- y asegura que se escuchará a todas las sensibilidades políticas.
Dice que el Ejecutivo tiene voluntad de diálogo y que es la izquierda la que no ha estado disponible en el Congreso. Por lo mismo, advierte: “Al gobierno no lo eligió el 58% de los chilenos para convertirse en rehén de una minoría que no quiere avanzar”.
Además, pone énfasis en que el foco de La Moneda debe estar en reducir la tasa de desempleo.
¿Por qué aceptó integrar la Comisión de Arquitectura del Estado?
Acepté porque esta comisión, para mí, es exactamente lo contrario del clima político que hoy día tenemos. Son 12 personas de todos los sectores transversales.
No todos. Falta el PC y el FA…
Sí, pero básicamente transversales. Trabajando por algo cuyos frutos probablemente ni siquiera los va a cosechar este gobierno, sino que los va a cosechar el próximo. Eso es exactamente lo que hoy día siento que falta en la política chilena: visión de Estado.
¿Le ha faltado visión de Estado a este gobierno?
Yo creo que no.
¿Pero qué le parece la ausencia del PC y el FA?
No tiene ninguna interpretación distinta a que una comisión no puede ser extremadamente grande. El propio presidente nos ha pedido que, a través de los invitados que van a ir a hablar a la comisión, estén todos los sectores involucrados.
¿Van a llamar a personeros del PC y el FA?
Es muy probable que se cursen invitaciones a técnicos del Frente Amplio del gobierno anterior.
¿Y del PC?
Es probable. No se ha discutido todavía.
Uno de los cuestionamientos al gobierno es que le falta voluntad para convocar a grandes acuerdos. ¿Cómo lo ve usted?
Los hechos dicen exactamente lo contrario. La megarreforma se aprobó en general por 90 votos cuando apenas necesitaba 78.
Pero casi ningún voto de centroizquierda…
Bueno, eso lo tienen que explicar ellos. Cuando hay una buena reforma, los votos aparecen incluso donde no los esperaban.
¿Usted cree que es responsabilidad de los sectores de la izquierda y no del gobierno?
Por supuesto que se puede invitar a participar y a conversar, pero cuando ciertos sectores de izquierda actúan solo con la esperanza de que al gobierno le vaya mal para poder recuperar el poder, no es posible instaurar un verdadero diálogo.
Pero en el Senado no pasó eso. Se convocaron solo porque la presidenta del Senado insistió…
Que en el Senado hayan sido menos votos no desconoce el esfuerzo del gobierno. Si usted me pone en entredicho la voluntad de diálogo del gobierno porque partidos de izquierda, que solo han criticado desde el día uno, no apoyan sus proyectos, no estoy de acuerdo. Al gobierno no lo eligió el 58% de los chilenos para convertirse en rehén de una minoría que no quiere avanzar, sino que todo lo contrario, tiene que canalizar la mayoría suficiente para que el país avance con buenos proyectos.
¿Prefiere que las iniciativas se aprueben por un amplio margen o con un voto es suficiente?
Cualquier gobierno debe siempre velar para que los acuerdos que se logren sean lo más amplios posible. Y eso es un principio básico de la buena administración. Sin embargo, esto es muy distinto a pretender que un gobierno que fue elegido para gobernar se vea paralizado o cautivo.
¿Cuál es su balance general de estos seis meses?
La reforma económica que se aprobó es una reforma audaz y está hecha para defender el empleo y el crecimiento. El balance de estos seis meses es el de un gobierno que le cambió el rumbo a Chile hacia la dirección correcta, que los resultados, por supuesto, no han llegado en muchas áreas, pero no tengo ninguna duda de que van a llegar.
En su partido, RN, tienen un diagnóstico más negativo. Incluso hablan de “piñerizar” esta administración.
No aspiro a que este gobierno ni ningún gobierno sean perfectos. Por cierto, hay muchas cosas que este gobierno pudo haber hecho mejor. Y no es ninguna novedad que así sea. Si alguien votó por este gobierno o por el gobierno que sea, pensando que iba a ser infalible, realmente no entiende lo que es la sociedad humana, ni mucho menos la sociedad chilena.
¿Pero comparte las críticas de RN?
Algunas las comparto. En ciertas áreas y en ciertos momentos ha habido descoordinaciones, frases malas, cambios de gabinete. Por supuesto que son errores, pero errores que cualquier gobierno comete y que lo importante es cómo se han ido corrigiendo. El gobierno tiene que avanzar más en una unidad orgánica en que estén más involucrados los partidos de derecha, tanto en el Congreso, dentro del gobierno, como fuera del gobierno.
El fuego amigo se hace cada vez más intenso…
Hay una excesiva sensibilidad que lleva a la crítica, en vez del apoyo a los logros. Nos costó mucho volver a ganar esta elección. A algunos les bastó apenas seis meses para empezar a lamentarse respecto de errores puntuales que se fueron produciendo. Por supuesto que hay cosas que corregir, pero yo me quedo con un gobierno que está haciendo lo correcto. A este gobierno hay que juzgarlo el año 2029, no con la encuesta del próximo lunes.
Uno de los motivos que acrecentaron las críticas fue la aprobación del proyecto de Sala Cuna, pero sin la fórmula de financiamiento. Los cuestionamientos apuntan al ministro de la Segpres, José García, quien es de su partido. ¿Cómo lo ve?
Culpar al ministro de Segpres de que no hayan ido a votar los que tenían que votar, me parece de una falta de seriedad y de una falta de pudor sin límite. Si el proyecto no se aprobó como debería ser es porque algunos no fueron a votar, sencillamente en vez de inventar culpables, mejor que reconozcan el error.
Otras críticas apuntan a que el gobierno se ha ideologizado. Un ejemplo de eso, dicen, es la adhesión al Escudo de las Américas.
No conozco ningún gobierno de ultraderecha que tenga en su gabinete ministros que sirvieron en el gobierno de la presidenta Bachelet. Todos aquellos que pregonaban en forma interesada, que se venía una marea ultraderechista en Chile, lo primero que debieron hacer es reconocer que se equivocaron. Este es un gobierno que, ante todo, defiende las instituciones. Y, respecto de lo que usted me pregunta, esta alianza solo busca fortalecer la lucha fundamental y de emergencia que tiene Chile contra el narcotráfico y el crimen organizado.
El gobierno planteó que en el segundo semestre iban a mejorar las cifras económicas, sin embargo, hay un desempleo al alza y bajas proyecciones de crecimiento. ¿Qué se juega La Moneda en la agenda económica que va a anunciar esta semana?
El gran problema de Chile hoy tiene un nombre: el desempleo. Ese es el gran desafío del actual gobierno. Ninguna reforma del gobierno valdrá si no se traduce en empleo; esa es la verdadera vara de medición. Tengo confianza que van a lograr resultados en la actual administración en materia de empleo. Pero déjeme decir una cosa: los empleos no se crean sencillamente por arte de magia o por designio divino. Y seis meses no revierten años de estancamiento heredado en materia de generación de empleo. Lo que hay que evaluar entonces hoy día es la dirección de las reformas estructurales que ha hecho el actual gobierno, en materia tributaria, a la reforma en materia de permisos para que los proyectos avancen más rápido. Porque si nos damos a la foto de corto plazo, uno está obligado a ver cuál fue la verdadera herencia que dejó el gobierno pasado a las actuales autoridades.
La crítica al gobierno anterior parece ser un relato que se agota. Además, el ministro Quiroz dijo que vendrían mejoras en el segundo semestre y eso no ocurrió.
Aquí no estamos hablando de magia. Cuando este gobierno comenzó, probablemente nadie habría apostado que antes de seis meses se iban a haber aprobado las reformas estructurales proempleo y proeconomía que se aprobaron en el Congreso por amplia mayoría. Y, todas esas reformas, más todos los cambios que se han producido en materia de permisos, van a verse reflejados en resultados positivos.
¿No fue un error hablar de punto de inflexión?
No. Este gobierno ha demostrado con hechos que no le va a temblar la mano en hacer cosas impopulares en materia económica si lo que se busca es crecimiento económico y defender el empleo. De lo contrario, el ajuste que se produjo en materia de combustibles habría sido muy distinto.
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