Política

Quiebre con La Moneda: el diseño que Kast definió con su círculo más cercano

La ruptura con el traspaso de mando no fue al azar. El presidente electo lo discutió previamente con Claudio Alvarado y Cristián Valenzuela, quienes cerraron filas con la estrategia, pese a los cuestionamientos del propio sector. En los partidos nadie supo, ni siquiera el timonel republicano, Arturo Squella.

Estaban ad portas de entrar a la reunión con el Presidente Gabriel Boric cuando el mandatario electo, José Antonio Kast, se apartó unos minutos hacia una esquina junto a su futuro ministro del Interior, Claudio Alvarado, y uno de sus principales asesores, Cristián Valenzuela.

Ese martes, mientras esperaban en el Salón Amarillo del Palacio de La Moneda, el republicano y su equipo repasaron cuál sería la postura que adoptarían en caso de que el jefe de Estado no accediera a la petición de Kast de retractarse de sus dichos sobre el cable chino. El acuerdo fue unánime: se retirarían de la casa de gobierno y hablarían en la denominada “Moneda Chica”.

Y es que ese día el mandatario electo y sus futuras autoridades arribaron a las 7.59 a Palacio. Lo hicieron en medio del conflicto con el gobierno por el proyecto de cable submarino para unir a China con Chile. La iniciativa desató la ira de Estados Unidos, que decidió aplicar sanciones a funcionarios de la actual administración y dejó en una compleja situación diplomática al país.

Además, erosionó el proceso de traspaso de mando debido a una serie de declaraciones cruzadas -entre la administración entrante y saliente- que se generaron a raíz del episodio.

Lo más delicado, acusaron en el equipo de Kast, fueron las palabras de Boric, quien el lunes -en una entrevista en Mega- aseguró que el 18 de febrero conversó con su sucesor, le contó sobre el cable submarino y las advertencias de Estados Unidos, lo que fue desmentido ese mismo día por Alvarado, quien fue enfático en señalar que “nunca” se informó nada sobre el tema.

Por lo mismo, Kast, Valenzuela y el futuro titular del Interior estaban decididos a mantener en la cita con Boric una postura firme. Los tres venían conversando desde el día anterior cuál sería el planteamiento que entregaría el republicano ante el jefe de Estado y acordaron que pediría que echara pie atrás en sus afirmaciones y que precisara que nunca le informó nada en detalle. Sin embargo, Boric se negó.

El resto es historia conocida: ambos salieron de la oficina presidencial, Kast suspendió la reunión que estaba programada inmediatamente después entre los ministros del presidente y sus futuras autoridades y se retiró de Palacio.

Varios de los ministros y sus sucesores que se encontraban en el Salón Amarillo esperando que concluyera la cita entre Boric y Kast para sumarse al encuentro quedaron desconcertados. Tras escuchar los argumentos del presidente y su sucesor no les quedó más que acatar. Así, Alvarado, Álvaro Elizalde (Interior), Alberto van Klaveren (canciller), Nicolás Grau (Hacienda), Juan Carlos Muñoz (Transportes) y Jaime Gajardo (Justicia), Francisco Pérez Mackenna, Jorge Quiroz, María Jesús Wulf, Fernando Rabat y ⁠Louis de Grange se despidieron rápidamente.

“Así es la política”, remató el futuro titular del Interior, mientras les estrechaba la mano a algunos de ellos.

Aunque algunas de las futuras autoridades quedaron sorprendidas con la movida, Alvarado, Valenzuela y Kast salieron satisfechos de Palacio en dirección a la Oficina del Presidente Electo (OPE), donde Kast daría posteriormente una declaración a la prensa anunciando la suspensión total del proceso de traspaso de mando. “No creemos en la información que se nos entrega”, indicó.

Mientras el futuro mandatario daba su versión, en el patio de la OPE varios de sus asesores seguían la escena con atención. Entre ellos estaban Cristián Valenzuela y Felipe “Yeti” Costabal, dos de las figuras que han acompañado por años a Kast afinando el diseño político y comunicacional.

Varios de los inquilinos de la OPE estaban sorprendidos viendo la noticia. A varios, según cuentan presentes, les entusiasmó ver la dureza de Kast y se alegraron con el golpe de timón. Otros, en tanto, prefirieron guardar silencio.

El diseño se manejó de manera hermética solo entre el núcleo más íntimo de Kast. Además de Alvarado y Valenzuela, también se conversó con Alejandro Irarrázaval, amigo y futuro jefe de asesores del Segundo Piso de La Moneda.

Los futuros ministros, así como los presidentes de los partidos del sector, se enteraron de la determinación prácticamente al mismo tiempo que el resto del país: cuando Boric, en un improvisado punto de prensa desde La Moneda, relató lo que acababa de ocurrir. Ni siquiera el timonel del Partido Republicano, Arturo Squella, había sido advertido previamente de que Kast estaba dispuesto a poner término completo al proceso de traspaso.

El propio Squella -según transmiten en el partido- sinceró su desacuerdo con la estrategia. Si bien optó por respaldar públicamente la decisión y alinearse con la postura del mandatario electo, lo cierto -agregan las mismas versiones- es que el senador electo cree que la decisión solo ensució el perfil de “estadista” que estaba construyendo exitosamente Kast. Esto, debido a que algunas opiniones que surgieron en redes sociales calificaron el episodio como una “pataleta”.

Pese a que recibieron críticas del propio sector y Claudio Alvarado quedó en entredicho tras decir que nunca hubo información -y después Kast reconoció el llamado de Boric-, en el círculo íntimo del republicano cierran filas con la decisión. Dicen que no tenían margen para tomar otra medida si es que el presidente no se retractaba. Tenían que mantenerse firmes, debido a la dureza con la que plantearon que no tenían detalles del cable de fibra óptica.

En la OPE, además, sostienen que la determinación no fue una reacción improvisada al episodio del cable submarino. Así, intentaron instalar que el conflicto terminó por precipitar una desconfianza que, a su juicio, venía acumulándose desde el inicio del proceso de transición.

En una minuta elaborada por el equipo de Kast se planteó que la crisis fue “la guinda de la torta de un proceso de traspaso poco transparente y de mala fe por parte del gobierno saliente”. En ese mismo documento, se sostiene que en las distintas reuniones se habría entregado información incompleta, omitido antecedentes relevantes y actuado de forma poco transparente.

En particular, cuestionan la afirmación de Boric respecto de haber informado al futuro presidente sobre el proyecto con China. Según el diagnóstico del equipo entrante, no solo no se detalló la iniciativa, sino que tampoco se transparentaron otras gestiones asociadas, como el decreto que se aprobó y luego fue anulado, o las gestiones realizadas desde la Subsecretaría de Telecomunicaciones.

Bajo esa lógica, el argumento central que terminó imponiéndose fue que no se trataba de suspender una reunión puntual, sino de dar por terminado el proceso completo de traspaso.

Más allá de esa versión oficial, en el sector existen otras elucubraciones sobre las razones para “tirar el mantel”, entre ellas, que quedaban en mejor posición frente a Estados Unidos en línea con mantener una buena relación y zafar en caso de que les consultaran sobre el tema. Esto, en un escenario en que Kast viajó este jueves a Miami para participar de la cumbre que organizó el líder norteamericano, Donald Trump.

Más sobre:LT SábadoPolíticaJosé Antonio KastGabriel BoricClaudio AlvaradoCristián Valenzuela

Plan Digital + LT Beneficios por 3 meses

Infórmate mejor y accede a beneficios exclusivos$6.990/mes SUSCRÍBETE