A la edad de 100 años muere el expresidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan
Estuvo 19 años al mando del banco central estadounidense. Algunos le atribuyen el mérito de haber facilitado uno de los periodos más largos de expansión económica en EE.UU., pero al mismo tiempo de alimentar el frenesí financiero que culminó con la crisis de 2008.
A la edad de 100 años murió Alan Greenspan, el economista que presidió la Reserva Federal durante 19 años
Su muerte fue confirmada por su esposa, la periodista Andrea Mitchell, corresponsal jefa de Washington y de asuntos exteriores de NBC News.
La causa fue complicaciones derivadas de la enfermedad de Parkinson.
Greenspan fue designado presidente de la Fed en 1987 por el expresidente Ronald Reagan y ocupó el cargo hasta su retiro en 2006, atravesando ciclos de expansión y contracción económica.
Su mandato fue el segundo más largo en la historia de la institución, apenas cuatro meses por debajo del de William McChesney Martin, quien dirigió el banco central entre 1951 y 1970.
Greenspan ocupó el cargo de presidente de la Junta de Gobernadores del Sistema de la Reserva Federal durante cinco mandatos.
Inicialmente, asumió la presidencia el 11 de agosto de 1987 para cubrir una vacante en la Junta de Gobernadores. Su último mandato finalizó el 31 de enero de 2006. Fue nombrado presidente por cuatro presidentes diferentes.
Greenspan nació en la ciudad de Nueva York y otuvo su licenciatura (con honores), master y doctorado en economía, todos en la Universidad de Nueva York.
Antes de doctorarse, estudió economía en la Universidad de Columbia a principios de la década de 1950 con Arthur Burns, quien más tarde se convertiría en presidente de la Junta de Gobernadores.
El primer trabajo de Greenspan, en 1948, fue en la National Industrial Conference Board, una organización sin fines de lucro donde analizó la demanda de acero, aluminio y cobre.
De 1954 a 1974 y de 1977 a 1987, Greenspan fue presidente y director ejecutivo de Townsend-Greenspan & Co., Inc., una firma de consultoría económica en la ciudad de Nueva York.
De 1974 a 1977, presidió el Consejo de Asesores Económicos del Presidente Gerald Ford, y de 1981 a 1983, presidió la Comisión Nacional de Reforma de la Seguridad Social.
Además, fue miembro del Consejo Asesor de Política Económica del Presidente Ronald Reagan y consultor de la Oficina de Presupuesto del Congreso.
Greenspan, los atentados, la tasa y la crisis de 2008
De acuerdo a una nota biográfica de la propia Reserva Federal, poco después de asumir la presidencia de la Junta de Gobernadores, Greenspan se enfrentó al desplome bursátil de octubre de 1987 y actuó con rapidez para garantizar la liquidez en los mercados.
Durante su mandato, también dirigió la Reserva Federal a través de varios acontecimientos con importantes repercusiones económicas, incluyendo dos recesiones en Estados Unidos, la crisis financiera asiática de 1997 y los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001.
Debido al impacto que provocó ese hecho en los mercados globales y particularmente en Wall Street, Greenspan recortó la tasa de interés a 1%, el nivel más bajo en 50 años.
Muchos le atribuyen a Greenspan el mérito de haber facilitado una de las expansiones económicas más largas de la historia de Estados Unidos: una década ininterrumpida de crecimiento que se extendió desde marzo de 1991 hasta marzo de 2001.
Reuters consigna que su decisión de dejar que la economía siguiera su curso (pese a la presión para subir las tasas de interés ante una amenaza de inflación que nunca se materializó) contribuyó a fomentar años de prosperidad en Estados Unidos y le valió el estatus de “maestro” de la economía.
Sin embargo, los críticos hacia su gestión le reprochan que precisamente eso alimentó el frenesí financiero que alimentó la crisis financiera que estalló en 2008 y que tiene a la caída Lehman Brothers como el ícono de ese periodo.
“Creo que la deificación que se produjo justo antes de la crisis financiera nunca fue realmente merecida, y creo que las críticas que recibió tras su salida tampoco fueron del todo merecidas”, afirmó Stephen Oliner, antiguo alto cargo de la Fed.
Greenspan admitió estar “conmocionado” por haberse equivocado al suponer que el interés propio de los banqueros les disuadiría de tomar medidas que pusieran en peligro la supervivencia de sus propias instituciones, continúa Reuters.
“Aquellos de nosotros que hemos confiado en el interés propio de las entidades crediticias para proteger el patrimonio neto de los accionistas, yo incluido, nos encontramos en un estado de incredulidad y conmoción”, declaró ante un comité de la Cámara de Representantes en 2008.
El arte de la ambigüedad deliberada
Una de las marcas distintivas de su gestión fue el llamado Fedspeak: un estilo de comunicación deliberadamente críptico que dejaba a legisladores, economistas y operadores de mercado sin certezas sobre las intenciones del banco central estadounidense, cuyo ámbito de acción es la política monetaria y el mercado laboral.
Tras su retiro (2006), el propio Greenspan explicó la lógica detrás de esa estrategia en una entrevista con CNBC en 2007. “Es un lenguaje de ofuscación deliberada para evitar ciertas preguntas que sabes que no puedes responder”, señaló.
“Cuando un congresista te pregunta algo y no quieres responder ‘sin comentarios’, avanzas con cuatro o cinco oraciones que se vuelven progresivamente más oscuras. El congresista cree que respondiste la pregunta y pasa a la siguiente”.
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